Mientras la fruta que hoy encuentras en la feria tardó, en promedio, entre 10 y 25 años en desarrollarse, los programas de mejoramiento genético del mundo ya trabajan en lo que vendrá después. Desde una cereza 100% chilena hasta manzanas pensadas para climas cada vez más cálidos, estas son cinco variedades en desarrollo que podrían redefinir el mercado frutícola en los próximos años.
Cada manzana, uva o cereza que llega hoy a un supermercado es el resultado de un trabajo de mejoramiento genético que, en promedio, toma entre una y dos décadas y media. David Bedford, investigador del programa de mejoramiento de manzanas de la Universidad de Minnesota, lo resume con una cifra elocuente: la probabilidad de que una sola variedad nueva llegue a comercializarse es de una en 10.000, tras un proceso que puede tomar hasta 25 años. Eso significa que lo que se está probando hoy en los huertos experimentales del mundo es, literalmente, la fruta que vamos a comer dentro de varios años. Estos son cinco casos concretos que ya están en camino.
1. Selección 21, la primera cereza 100% chilena
Chile es el mayor exportador de cerezas del hemisferio sur, pero, paradójicamente, casi todas las variedades que cultiva fueron desarrolladas en otros países. Desde 2010, el Programa de Mejoramiento Genético de Cerezos, liderado por el INIA junto al consorcio Biofrutales y con apoyo de Corfo, trabaja para cambiar eso.
El resultado más avanzado se llama Selección 21, una variedad bicolor tipo Rainier que, según Rodrigo Cruzat, gerente de Biofrutales, fue diseñada específicamente pensando en el mercado chino: maduración temprana, buena vida de poscosecha, un calibre mínimo de 28 milímetros y una productividad de al menos 18 toneladas por hectárea. El programa evaluó más de 50.000 árboles experimentales en las regiones de Coquimbo y O’Higgins a lo largo de 14 años, de los cuales solo siete llegaron a la ronda final de selección. Hoy el programa mantiene 16 selecciones avanzadas con potencial de convertirse en las primeras variedades de cereza desarrolladas completamente en Chile, en momentos en que solo seis variedades extranjeras concentran cerca del 90% de la oferta exportable del país.
2. HOT84A1, la manzana diseñada para un planeta más caliente
En Nueva Zelanda, el Hot Climate Programme, una alianza entre Plant & Food Research, el instituto catalán IRTA y la asociación de productores Fruit Futur, lleva más de dos décadas desarrollando manzanas y peras adaptadas a zonas de clima cálido. Su primer resultado comercial, la variedad HOT84A1, ya está siendo comercializada por la empresa T&G Global.
Según Peter Landon-Lane, director de innovación de T&G Global, el objetivo del programa es claro: con un clima mundial cada vez más cálido, se necesitan nuevas variedades que permitan a los productores seguir cultivando manzanas crujientes y sabrosas en regiones que antes no eran aptas para este cultivo, además de acercar la producción a los mercados de consumo.
3. Las uvas de mesa “Glo”, pensadas para climas fríos extremos
No todo el mejoramiento genético apunta al calor. En Estados Unidos, el programa de fruticultura de la Universidad de Minnesota, con 115 variedades liberadas desde su creación, acaba de lanzar una nueva línea de uvas de mesa pensada para climas fríos: la serie Northern Glo, compuesta por las variedades LumiGlo, EmberGlo y ShadowGlo.
Estas uvas buscan resolver un problema muy concreto: permitir el cultivo comercial de uva de mesa en regiones del norte de Estados Unidos donde el frío extremo históricamente lo ha impedido. La universidad lanzó además, en noviembre de 2025, una red llamada Superior Fruit Innovations, pensada para que productores medianos y pequeños, no solo grandes distribuidores, puedan acceder a licencias de estas variedades.
4. Las nuevas manzanas de Cornell, directo del huerto experimental
La Universidad Cornell, en Estados Unidos, con un programa de mejoramiento de manzanas de larga trayectoria (de ahí salieron variedades hoy masivas como SnapDragon y RubyFrost), liberó recientemente tres nuevas variedades: Cordera, Pink Luster y Firecracker. Cada una pasa por años de evaluación en huertos experimentales antes de llegar a manos de productores comerciales, con criterios que priorizan no solo el sabor, sino también la resistencia a enfermedades y la vida de poscosecha.
5. Nuevas variedades de cítricos pensadas para exportación
Fuera de las frutas de pepa y las uvas, también hay movimiento en los cítricos. Uruguay lanzó recientemente cuatro nuevas variedades de mandarina y tres de naranja, desarrolladas específicamente pensando en productores de ultramar interesados en diversificar su oferta exportable, en un ejemplo de cómo países más pequeños en volumen de producción apuestan por el mejoramiento genético propio para diferenciarse en mercados internacionales cada vez más competitivos.
Por qué esto importa para el productor de hoy
Lo que estos cinco casos muestran es que el mejoramiento genético frutícola avanza hoy en varias direcciones a la vez: resistencia al calor extremo, tolerancia al frío severo, variedades propias para reducir la dependencia de licencias extranjeras, y adaptaciones específicas para mercados de exportación particulares, como China en el caso chileno. Para un productor, entender hacia dónde avanzan estos programas no es un ejercicio académico: las decisiones de plantación que se tomen hoy definirán qué fruta se está cosechando dentro de una década, en un mercado donde el cambio climático y la competencia entre países productores hacen que la genética propia se vuelva, cada vez más, una ventaja competitiva real.
Fuentes: FreshFruitPortal, FreshPlaza, Fruitnet, ProduceReport, International Society for Horticultural Science (ISHS), Fruit Growers News, Universidad de Minnesota (Extension y Arboretum), especialtyproduce.com.
por José Rios
