Antes de ser un músico multiplatino, Jack Johnson fue un surfista nacido y criado en la costa norte de Oahu, Hawái. Esa conexión temprana con la naturaleza terminó convirtiéndose en el motor de uno de sus proyectos más duraderos: transformar un terreno agrícola en una verdadera aula al aire libre para las escuelas de todo su distrito.
De una fundación ambiental a una granja propia
En 2003, Jack Johnson y su esposa Kim Johnson, educadora de profesión, fundaron la Kōkua Hawaiʻi Foundation, una organización sin fines de lucro dedicada a la educación ambiental en escuelas y comunidades de Hawái. Durante años, la fundación trabajó a través de programas de reciclaje, huertos escolares y currículos libres de plástico de un solo uso, hasta que en 2019 la pareja dio un paso más ambicioso: adquirió 8 acres de terreno (cerca de 3,2 hectáreas) en Haleiwa, en la costa norte de Oahu, para construir la Kōkua Learning Farm.
Una granja que también es sala de clases
El predio no funciona como una granja convencional. Ahí se cultivan alimentos, se restauran especies nativas hawaianas —incluyendo un cultivo de kalo (taro) con más de 30 variedades distintas— y se ejecutan programas de educación ambiental que se usan directamente en el currículo de las escuelas locales, conectando a los niños con su propia tierra, agua y sistema alimentario. La granja además alberga un centro comunitario, una tienda general y jornadas mensuales de trabajo abiertas al público, donde familias completas pueden ir a plantar, cosechar y aprender junto a los agricultores del lugar.
Un compromiso que va más allá de la música
Según ha declarado la propia fundación, desde 2008 Jack Johnson destina el 100% de las utilidades de sus giras musicales a causas benéficas, y su fundación —la Johnson Ohana Charitable Foundation, creada junto a la Kōkua Hawaiʻi Foundation— ha donado más de US$5 millones a iniciativas ambientales y de alimentación local a lo largo de los años. En 2021, la compañía californiana de maquinaria agrícola Solectrac donó a la granja el primer tractor totalmente eléctrico de su historia, luego de que el proyecto ganara una campaña de votación en redes sociales, consolidando el compromiso de la fundación con una agricultura regenerativa y de cero emisiones.
Cuando el desastre golpeó cerca de casa
El compromiso de los Johnson con su comunidad se puso a prueba este mismo año, cuando inundaciones severas afectaron a la costa norte de Oahu. “La costa norte es mi ciudad natal, y esta inundación está afectando a nuestra comunidad de una forma muy real”, señaló Jack Johnson en un comunicado, tras anunciar junto a su fundación una donación de US$500.000 para apoyar la recuperación de agricultores y vecinos locales golpeados por el temporal.
Un modelo que conecta la fama con la tierra
La historia de Jack Johnson y la Kōkua Learning Farm se suma a una lista creciente de figuras públicas que han optado por transformar parte de su patrimonio y su influencia en proyectos reales de educación ambiental y agricultura regenerativa. Pero a diferencia de otros casos más orientados al lujo o al estilo de vida personal, el proyecto de los Johnson tiene una particularidad: no fue pensado para ellos mismos, sino para que generaciones enteras de estudiantes de su comunidad crezcan con un vínculo directo y cotidiano con la tierra que los rodea.
Fuentes: Kōkua Hawaiʻi Foundation, Honolulu Star-Advertiser, Aloha State Daily, Ideanomics, Wanderlog, Kanu Hawaii, Wikipedia.
por José Rios
