Lo que empezó como una tienda de granja improvisada terminó convirtiéndose en un pub que se hizo famoso por prohibir la Coca-Cola, generar filas de horas y provocar batallas legales con el municipio. El Diddly Squat Farm Shop y The Farmer’s Dog, los negocios de Jeremy Clarkson, muestran cómo la televisión puede transformar la percepción del público sobre la agricultura, y también sus complicaciones reales.
Pocas series lograron lo que consiguió Clarkson’s Farm: convertir las dificultades cotidianas de un agricultor en un fenómeno de entretenimiento global, y de paso, transformar dos negocios reales en destinos turísticos. El presentador Jeremy Clarkson administra hoy una granja de 1.000 acres en Oxfordshire, Reino Unido, con dos emprendimientos comerciales que nacieron directamente frente a las cámaras: la Diddly Squat Farm Shop y el pub The Farmer’s Dog.
La tienda que empezó como un puesto al costado del camino
El primer negocio, el Diddly Squat Farm Shop, arrancó en 2020 como una operación modesta pensada para vender directamente los productos de la granja. Su éxito fue inmediato y caótico: el estacionamiento improvisado se convirtió en un lodazal por la cantidad de autos que llegaban, mientras los vecinos hacían fila para comprar papas que, según prometía Clarkson, eran más baratas que en Aldi, y agua embotellada con la irónica etiqueta “no tiene nada de mierda”.
Ese éxito trajo consigo el primer gran conflicto del proyecto. Ya en 2020, el consejo parroquial de Chadlington acusó a Clarkson de incumplir las condiciones de su permiso de construcción original y las normas sanitarias vigentes en ese momento. Fue el inicio de una relación tensa con las autoridades locales que se repetiría, temporada tras temporada, a lo largo de la serie: disputas por permisos, notificaciones de incumplimiento y, según el propio Clarkson, un consejo municipal cuya respuesta a casi todo era “no”. En marzo de 2026, la tienda recibió un cambio de imagen bajo la campaña “For Farms’ Sake”, con un renovado gallo de Diddly Squat como símbolo y un mensaje claro sobre su propósito: conectar a los compradores directamente con los agricultores que producen los alimentos.
The Farmer’s Dog, el pub que prohíbe lo que no sea británico
El segundo negocio nació en 2024, cuando Clarkson compró un pub llamado The Windmill, ubicado junto a una rotonda sobre la carretera A40, cerca de Burford, por un monto reportado de menos de un millón de libras. Lo rebautizó como The Farmer’s Dog y lo reabrió el 23 de agosto de ese año, con cientos de clientes haciendo fila durante horas para la apertura.
El concepto del pub es su mayor atractivo: Clarkson se comprometió a servir únicamente productos británicos, inicialmente exigiendo que todo se abasteciera dentro de un radio de 16 millas. Eso significó, durante buena parte de su primer año, la ausencia total de productos que no pueden fabricarse enteramente en el país, como la Coca-Cola y el café, aunque con el tiempo relajó algunas restricciones, como la prohibición al ketchup. El pub cuenta con una carpa al aire libre bautizada “Farmer’s Puppy”, una carnicería y tienda de bebidas llamada Hops & Chops, y una réplica de la tienda original de Diddly Squat.
Cuando el éxito se convierte en un problema de tránsito
La popularidad del pub generó un problema muy real para la zona: congestión vehicular en la carretera A40 y en el cercano pueblo de Asthall. Clarkson pasó buena parte de 2025 y comienzos de 2026 en una nueva batalla con el Consejo de West Oxfordshire por el estacionamiento del local. Una funcionaria del consejo reconoció públicamente que el pub generaba un “nivel inusual de tráfico”, aunque también admitió que las facultades del municipio para limitar los efectos de un negocio exitoso y legal eran limitadas.
En enero de 2026, tras más de un año de disputa, el consejo finalmente aprobó las mejoras al estacionamiento, aunque con nueve condiciones específicas: desde la altura de los setos hasta la instalación de cajas nido para aves y murciélagos, pasando por que las puertas de acceso al estacionamiento abran hacia adentro y no hacia afuera. Meses después, en marzo de 2026, Clarkson obtuvo además el permiso para mantener un estacionamiento adicional de hasta 360 vehículos en un terreno arrendado a un vecino, válido hasta diciembre de 2029.
Los verdaderos costos de administrar un pub exitoso
Más allá del entretenimiento televisivo, Clarkson ha sido transparente sobre los costos reales de operar el negocio. Según sus propias cifras, el pub gasta £27.000 mensuales solo en estacionamiento y guardias de tránsito, además de £100 diarios en combustible para generadores y £400 semanales en calefacción para la terraza. En un contexto de alzas de impuestos al sector y costos energéticos, el propio Clarkson ha señalado márgenes de apenas 12 peniques de ganancia por pinta de cerveza servida.
Un escaparate para la agricultura, con todas sus contradicciones
Más allá de la anécdota televisiva, el caso de Diddly Squat y The Farmer’s Dog ilustra un fenómeno real que trasciende el entretenimiento: cómo la exposición mediática de una granja puede convertirse en un motor comercial capaz de atraer miles de visitantes, generar empleo local y visibilizar el trabajo agrícola, pero también en una fuente de tensiones muy reales con las comunidades vecinas, la infraestructura vial y la burocracia local. En junio de 2026, la granja incluso fue sede del evento Cereals 2026, que reunió a 25.000 personas vinculadas a la agricultura británica, otra muestra de cómo un proyecto que empezó como un experimento televisivo terminó convertido en una plataforma real para la industria agrícola del Reino Unido.
Fuentes: Wikipedia (The Farmer’s Dog, Clarkson’s Farm), Farmers Guide, Yahoo News UK, GB News, National World, Active England, Lightfoots Solicitors, Capital Post, AOL News, PressReader (Daily Mail, Yorkshire Post).
