En la Conversación del Diario Agrícola conversamos con Denise Bravo, doctora en Bioquímica de la Universidad de Chile y cofundadora de Pewman Innovation, una empresa de biotecnología dedicada a desarrollar soluciones agrícolas a partir de microorganismos extremófilos aislados en ambientes como la Antártica y el desierto de Atacama.

Bravo nos contó cómo llegó a vincularse con el mundo agrícola, partiendo por su infancia en Colina, donde se crió rodeada de campo, y su posterior formación como bioquímica y microbióloga en la Universidad de Chile, incluyendo un doctorado que la llevó a realizar experimentos en la Universidad de Western Ontario, en Canadá. Fue justamente ahí donde conoció a quien hoy es su socio y compañero de vida, José Manuel Pérez, microbiólogo ambiental especializado en la búsqueda de bacterias en ambientes extremos de Chile, desde volcanes hasta la Antártica.

Nos contó también que Pewman Innovation nació en plena pandemia, cuando ambos decidieron dejar de lado la vida exclusivamente académica para llevar su conocimiento científico a soluciones con impacto real. Ante el cierre de los laboratorios formales, debieron armar uno artesanal en una pieza de su casa, con una mesa de camping, un incubador pequeño y un autoclave que funcionaba casi como una olla a presión, para poder ejecutar un proyecto Semilla de Corfo sin perder el financiamiento adjudicado.

Nos habló en detalle sobre Crioprotect, el producto insignia de la compañía, desarrollado a partir de una especie de bacteria antártica bautizada por ellos mismos como Pseudomonas pumamanensis, orientado a proteger los cultivos del daño por heladas agrícolas, un problema que hasta entonces se abordaba principalmente con métodos mecánicos como helicópteros o hélices. Nos contó que, durante las validaciones en terreno, los propios agricultores reportaron un efecto adicional no contemplado originalmente en el desarrollo del producto, que es un aumento de producción de entre un 20% y un 30%, además de mejoras en la calidad de la fruta.

También nos contó sobre los desafíos que enfrentaron al principio para comunicar una tecnología compleja, basada en conceptos como nanotecnología y microbioma, a agricultores acostumbrados a soluciones más tradicionales, y cómo la incorporación de un agrónomo al equipo les permitió tender un puente entre el lenguaje científico y las necesidades reales del campo. Nos habló, además, del desarrollo posterior de Nanoforte, un segundo producto en base a un consorcio de bacterias antárticas y del desierto de Atacama, orientado a entregar mayor resiliencia a los cultivos frente a condiciones de estrés térmico, y adelantó que la empresa ya trabaja en un tercer producto orientado a reducir drásticamente el uso de cobre en el control de enfermedades fungosas y bacterianas.

Por último, nos contó sobre los planes de expansión internacional de Pewman Innovation, que ya opera en Perú, mantiene ensayos de campo en Francia y Argentina, se prepara para ingresar al mercado suizo, y que recientemente obtuvo la aprobación de su patente en Estados Unidos, un paso clave para su proyección hacia otros mercados.

Te dejamos invitado a ver la conversación completa con Denise Bravo en el siguiente video

Por Cristián Valenzuela