René Muñoz, gerente general de la Asociación de Contratistas Forestales de Chile (Acoforag), acusó que su sector se encuentra en crisis debido a 29 años de violencia e inseguridad en la macrozona sur, y denunció que el Estado ha abandonado tanto a la industria como al territorio.
“No hay sector productivo del país que pueda soportar durante 29 años este nivel de incerteza, este nivel de violencia”, afirmó Muñoz en entrevista con Radio Agricultura.
Y agregó que “nosotros sentimos que el Estado abandonó el sector y también abandonó el territorio”.
El dirigente gremial agregó que “las incertezas jurídicas que hay hoy día en la macrozona sur, principalmente en el Biobío y la Araucanía, hacen que el trabajo sea muy difícil, sea muy peligroso”.
“Nosotros mantenemos la inseguridad en términos de que no sabemos cuánto nos van a atacar, cuánto van a dispararle a nuestros trabajadores”, agregó.
Muñoz denunció que “hemos perdido aproximadamente 4.000 puestos de trabajo en 10 años. Entre 70 a 80 contratistas han desaparecido”.
Como dato, el dirigente aseguró que “de 100 personas que se detienen hoy día por el efecto de los incendios, hay dos que son condenadas. En el caso de los atentados forestales, de cada 100 atentados, hay 0,7 atentados que son aclarados”.
“Objetivamente ha disminuido, pero si no hay atentado es porque no estamos trabajando. Yo te aseguro que nosotros aparecemos desde Cañete al sur y empiezan de nuevo a aparecer los atentados”, sentenció el gerente general de la Asociación de Contratistas Forestales de Chile.
Un gremio en crisis
Los contratistas forestales enfrentan una doble crisis en la macrozona sur: acumulan más de 500 atentados incendiarios en los últimos 12 años y ahora registran fuerte cesantía por la caída de precios y exportaciones de madera, que entre enero y mayo de 2026 bajaron 15,4%
Se estima la pérdida de unas 80 empresas y cerca de 4 mil puestos de trabajo, atribuyéndolo a tres décadas de ataques, incendios intencionales y falta de certeza jurídica.
El gremio señala que la falta de inversión se refleja en que no se están plantando nuevos bosques, proceso de 15 a 20 años que hipoteca el futuro del sector.
Desde la Corporación Chilena de la Madera (Corma) apuntan a precios, costos de petróleo y aranceles como factores, con las pymes prestadoras de servicios como las más golpeadas.
Fuentes: Radio Agricultura, El Mercurio, Cámara de Diputados.
