El gremio agrícola de la provincia de Llanquihue alertó sobre el ingreso no autorizado de personas con jaurías de perros galgos a campos rurales para cazar liebres, una práctica que agricultores de la zona describen como reiterada y que ya ha derivado en denuncias por caza ilegal de fauna nativa, animales muertos y daños a la infraestructura predial.
Un problema que se repite temporada tras temporada
Agrollanquihue manifestó su preocupación tras recibir reportes de sus socios sobre el ingreso de personas —en algunos casos provenientes de la zona centro-norte del país— a predios agrícolas de la provincia, quienes dejan sus vehículos fuera de los campos e ingresan con perros galgos con el objetivo de cazar liebres. Según el gremio, la situación no solo constituye una vulneración a la propiedad privada, sino que además representa un riesgo concreto para la actividad productiva, en particular cuando los perros ingresan a potreros donde hay animales.
El presidente de Agrollanquihue, Eduardo Schwerter, fue categórico al respecto: “el campo es un espacio de trabajo y producción, no un lugar al que se pueda ingresar libremente sin autorización”, señaló, haciendo un llamado al respeto por la propiedad privada y por la labor de los agricultores de la zona.
Los riesgos concretos para la actividad agrícola
Desde el gremio explicaron que la presencia de personas desconocidas y de perros sin control al interior de los predios puede generar múltiples inconvenientes: estrés y descontrol en los animales, daños en cercos, riesgos sanitarios y problemas de seguridad para quienes viven y trabajan en los campos. Schwerter insistió en que estas acciones pueden traer consecuencias importantes para los agricultores, sus familias, sus trabajadores y sus propios animales, razón por la que el gremio decidió visibilizar la situación y reforzar el llamado a actuar con responsabilidad.
El testimonio de quienes viven la situación
Dos agricultores socios del gremio relataron episodios concretos que ilustran el problema. Mario Marchant contó que hace algunas semanas volvieron a ingresar a su predio, sin autorización, entre ocho y diez perros galgos destinados a la caza de liebres, una situación que ya ha enfrentado en otras oportunidades. Marchant advirtió que estos perros pueden asustar al ganado y provocar estampidas, roturas de cercos, daños en siembras o animales lesionados, además de representar un riesgo sanitario al poder actuar como vectores de enfermedades transmisibles al ganado, con el consiguiente riesgo de pérdidas económicas por decomisos.
Juan Carlos Klein, otro agricultor de la zona, relató que el año pasado debió realizar denuncias por ingreso no autorizado a su predio y por caza ilegal de fauna nativa, después de que los perros mataran zorros en su campo. Pese a haber entregado antecedentes concretos que derivaron en una multa, este año volvieron a registrarse ingresos de personas similares con varios perros. Klein resumió el problema señalando que un perro no distingue entre una liebre, un zorro u otro animal, por lo que termina cazando indiscriminadamente lo que encuentra a su paso, además de romper cercos y generar daños en el manejo del ganado.
El llamado del gremio
Agrollanquihue valoró la disposición de Carabineros y de los organismos competentes para abordar esta situación junto a los agricultores, y reiteró la importancia de denunciar oportunamente cada vez que se registre un ingreso no autorizado a los predios. El gremio hizo un llamado categórico a quienes realizan actividades recreativas o de caza a cumplir estrictamente la normativa vigente, respetar la propiedad privada y abstenerse de ingresar a predios rurales sin autorización, dados los graves riesgos que esta práctica representa tanto para las personas como para los animales y las actividades productivas de la zona.
