El fuerte aumento de los combustibles fue el principal motor del alza. La inflación acumuló 2,7% en el año y llegó a 4,0% en doce meses, alejándose nuevamente de la meta del Banco Central.
La economía chilena recibió una nueva señal de presión durante abril. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró un alza mensual de 1,3%, según informó este viernes el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Con este resultado, la inflación acumuló 2,7% en lo que va del año y escaló a 4,0% en doce meses.
El dato vuelve a poner sobre la mesa una preocupación sensible para los hogares: el costo de la vida sigue aumentando, justo en un momento en que la economía muestra señales de menor dinamismo, el empleo se mantiene ajustado y las decisiones de consumo son cada vez más cuidadosas.
El mayor impacto vino desde el transporte. Esta división anotó un aumento mensual de 8,0% y explicó gran parte del resultado de abril. El alza estuvo marcada por el incremento de los combustibles, especialmente gasolina y diésel, que se vieron afectados por el contexto internacional y las tensiones en los precios del petróleo.
De acuerdo con los antecedentes publicados, la gasolina subió 25,3% en abril, mientras que el petróleo diésel registró un aumento de 45,7%. También se observaron incrementos en gas licuado y transporte en bus interurbano. En la práctica, este tipo de alzas no solo golpea directamente a quienes usan vehículos, sino que también puede presionar los costos logísticos de distintos sectores productivos.
A transporte se sumó vivienda y servicios básicos, con un aumento de 0,8%. En total, diez de las trece divisiones que componen la canasta del IPC tuvieron incidencias positivas durante abril. En contraste, vestuario y calzado registró una baja de 1,8%, convirtiéndose en una de las pocas divisiones que ayudó a contener parcialmente el resultado mensual.
El dato genera especial atención porque la inflación vuelve a ubicarse por sobre el centro de la meta del Banco Central, que busca que el IPC anual se mantenga en torno al 3% la mayor parte del tiempo. La autoridad monetaria decidió en abril mantener la Tasa de Política Monetaria en 4,5%, en una señal de cautela frente a un escenario externo más incierto y con mayores presiones de costos.
Para las familias, el efecto más visible se sentirá en los gastos del mes. El aumento del IPC impacta en distintos precios y también en la UF, indicador que se reajusta diariamente según la inflación. Esto puede encarecer dividendos, arriendos pactados en UF, planes de salud, seguros, créditos y otros compromisos financieros.
El escenario también abre una señal de alerta para las empresas. Cuando suben los combustibles, aumentan los costos de transporte, distribución y operación. Esto puede afectar márgenes, precios finales y decisiones de inversión, especialmente en rubros intensivos en logística, como comercio, alimentos, agroindustria, construcción y servicios.
Aunque el IPC de abril estuvo algo por debajo de algunas proyecciones del mercado, el resultado sigue siendo relevante por su magnitud y por el contexto en que ocurre. La economía chilena enfrenta un año desafiante, con menor espacio para bajar las tasas de interés y con consumidores que siguen ajustando sus presupuestos.
La clave estará en observar si el alza de abril responde principalmente a un shock puntual de combustibles o si comienza a transmitirse con más fuerza a otros bienes y servicios. Ese será el punto que mirarán con atención el Banco Central, el mercado y los hogares durante los próximos meses.
Por ahora, el mensaje es claro: la inflación volvió a tomar protagonismo y el bolsillo de los chilenos vuelve a sentir la presión.
