Todo agricultor de la región conoce el mismo ritual: ir de oficina en oficina repitiendo los mismos datos para postular a un riego, un seguro o un programa de fomento. Estados Unidos acaba de apostar US$300 millones a resolver justamente eso. El Departamento de Agricultura (USDA) firmó un contrato con la tecnológica Palantir para crear “One Farmer, One File”, un sistema que promete reunir en un solo expediente digital toda la relación de cada productor con el Estado. Vale la pena entender cómo funciona, porque tarde o temprano la misma pregunta va a llegar a nuestras propias agencias agrícolas: ¿por qué el productor sigue teniendo que contar su historia una y otra vez?
La iniciativa “One Farmer, One File” fue anunciada en febrero de 2026 por el USDA. Dos meses después, el 22 de abril de 2026, el USDA y Palantir Technologies sellaron el contrato que le da forma concreta: un Blanket Purchase Agreement —una modalidad de contrato marco que permite ir emitiendo órdenes de trabajo específicas sin renegociar cada vez— por US$300 millones. El objetivo declarado es ambicioso: que cada agricultor estadounidense tenga un único perfil digital, accesible tanto por la Farm Service Agency (FSA) como por el Natural Resources Conservation Service (NRCS), en lugar de tener que presentar los mismos datos una y otra vez ante distintas agencias.
Al anunciar el acuerdo, Sam Berry, jefa de información (CIO) del USDA, lo enmarcó como un tema de seguridad nacional tanto como de servicio al agricultor: “proteger la tierra agrícola de Estados Unidos es proteger a Estados Unidos”, declaró, agregando que el trabajo le da a la agencia la visibilidad y velocidad necesarias para resguardar el suministro de alimentos del país. Por parte de Palantir, Ali Monfre, líder de ingeniería federal de la compañía, resumió el sentido comercial del contrato: “Estados Unidos depende de sus agricultores, y el USDA se está moviendo rápido para darles la tecnología que necesitan”.
Qué resuelve en la práctica
El problema que ataca “One Farmer, One File” es reconocible para cualquier productor en cualquier país: sistemas fragmentados que obligan a repetir trámites. Según detalló la agencia, un agricultor que hoy quiere postular a un programa de conservación de suelos y, por separado, a un seguro agrícola, termina entregando información similar a oficinas distintas que no se hablan entre sí.
El nuevo sistema busca que, una vez que el productor se inscribe en un programa, sus datos queden disponibles para el resto de las áreas del Departamento —producción agrícola, conservación y gestión de riesgo— sin que tenga que trasladarse físicamente a una oficina ni volver a llenar formularios. La promesa es literal: solicitar servicios, reportar superficie cultivada, cargar información y recibir pagos, todo desde una misma plataforma.
El proyecto se apoya en un trabajo previo: Palantir ya opera para el USDA la plataforma “Landmark”, que en febrero de 2026 sirvió de base para lanzar el Farmer Bridge Assistance Program, un programa de ayuda directa que —según reportó la prensa especializada— tuvo una inscripción en línea sólida y distribuyó miles de millones de dólares en pagos en cuestión de días. La expectativa del USDA es tener el sistema completo funcionando hacia 2028.
El otro objetivo: seguridad y control de propiedad extranjera
El acuerdo no es solo de eficiencia administrativa. Está enmarcado en el “National Farm Security Action Plan” del gobierno estadounidense, y una de sus funciones explícitas es reforzar el control sobre fraude, uso indebido de fondos y —el punto más sensible— la influencia de actores extranjeros sobre programas agrícolas y tierra productiva.
El tema de la propiedad extranjera de tierras agrícolas en EE.UU. viene ganando atención en Washington, particularmente por compras vinculadas a capitales chinos. Según cifras del propio USDA, la propiedad extranjera de tierra agrícola estadounidense llegaba a 3,5% —unos 45 millones de acres— al cierre de 2023. No todos coinciden en la magnitud del problema: el Cato Institute ha planteado que ese nivel es relativamente insignificante y no amerita restricciones severas, mientras que analistas de la Foundation for Defense of Democracies han pedido al USDA revisar cómo se fiscaliza la propiedad extranjera bajo la ley vigente (AFIDA).
Palantir, en plena expansión con el gobierno de EE.UU.
Para Palantir, este contrato es el tercero de peso con agencias federales en apenas tres meses, después de un acuerdo de US$75 millones para trabajos de teledetección con el propio USDA y de su participación en el programa de defensa “Golden Dome”, valorado en US$185.000 millones. Aunque los US$300 millones del acuerdo agrícola son menores frente a la meta de ingresos de la compañía para 2026 (US$7.200 millones), confirman una estrategia de la empresa por consolidarse como proveedor central de modernización de datos para el gobierno estadounidense. En 2025, Palantir facturó US$4.500 millones, un 56% más que el año anterior, con los ingresos por contratos de gobierno de EE.UU. creciendo 55%.
Por qué le importa a cualquier agricultor, más allá de EE.UU.
Pocos países latinoamericanos tienen hoy un Palantir tocando la puerta de sus agencias agrícolas, pero el caso estadounidense sirve como espejo de un problema que cualquier productor de la región reconoce: la dispersión de trámites entre distintos organismos públicos de fomento, riego, sanidad agrícola y aduanas, cada uno con su propio sistema, su propio formulario y, muchas veces, su propia lógica.
La discusión de fondo que abre “One Farmer, One File” no es solo tecnológica, es de diseño de política pública: ¿vale la pena centralizar el expediente del agricultor en un solo sistema, aunque eso signifique concentrar también el control —y el riesgo— en una sola plataforma y un solo proveedor? Es la misma tensión que probablemente enfrentará cualquier país que intente resolver la burocracia agrícola con inteligencia artificial: menos papeleo a cambio de más centralización de datos.
Fuentes: comunicados de USDA y Palantir Technologies; reportes de FedScoop, GovConWire, DTN/Progressive Farmer, Food Institute, TechFundingNews y Yahoo Finance (vía CNBC).
por Andrés Rios
