La multinacional agroindustrial francesa Louis Dreyfus Company (LDC) confirmó una inversión de US$400 millones para construir una nueva planta de procesamiento de semillas oleaginosas en Bahía Blanca, Argentina, en uno de los proyectos industriales más importantes que ha recibido el sector agroexportador sudamericano en la última década.
Una planta con capacidad para 4.000 toneladas diarias
La nueva instalación se emplazará dentro del complejo portuario que LDC ya posee en Bahía Blanca —que hoy cuenta con capacidad de almacenamiento de 120.000 toneladas— y tendrá capacidad para moler hasta 4.000 toneladas diarias de girasol, soja, colza y camelina. Según la propia compañía, la planta se convertirá en una de las mayores instalaciones de molienda de girasol del mundo, permitiendo procesar distintos cultivos a lo largo del año y mejorar la conexión de los productores locales con los mercados internacionales. El proyecto sumará además 750.000 toneladas anuales de capacidad de exportación adicional para el puerto de Bahía Blanca.
Cómo se gestó el anuncio de Louis Dreyfus
La decisión de inversión se confirmó el 8 de junio de 2026, a través de una carta que el director ejecutivo global de LDC, Michael Gelchie, envió al ministro de Economía de Argentina, Luis Caputo, quien compartió el documento públicamente. Según relató la propia empresa, la idea del proyecto ya se había conversado meses antes, durante el Foro Empresarial Estados Unidos-Argentina organizado por JP Morgan en marzo de 2026, y se terminó de definir tras una reunión posterior durante la Argentina Week realizada en Nueva York. Juan José Blanchard, director de Operaciones y responsable de LDC para América Latina, sostuvo que el proyecto reforzará el liderazgo regional de la compañía en el negocio del girasol, mientras Gelchie destacó que Argentina “continúa siendo un mercado estratégico” para el grupo, apoyado en su capacidad productiva, logística y exportadora.
Empleo, energía y una región que ya venía creciendo
Según estimaciones difundidas por autoridades locales, la construcción movilizará a empresas de ingeniería, contratistas y proveedores especializados, generando más de 1.000 puestos de trabajo durante la etapa de obra y 70 empleos permanentes una vez que la planta esté operativa. El proyecto incorporará además una central de generación eléctrica alimentada con biomasa obtenida a partir de cáscaras de girasol, un sistema que permitirá aprovechar residuos del propio proceso industrial para reducir el consumo de combustibles tradicionales y las emisiones de carbono, en línea con exigencias cada vez más extendidas en la industria aceitera internacional.
La inversión llega, además, en un momento de expansión sostenida del cultivo en la región: la provincia de Buenos Aires, la mayor productora de girasol de Argentina, pasó de 990.000 hectáreas sembradas hace cinco años a 1.270.000 hectáreas en la campaña actual, una expansión de 28%. Representantes de la compañía se reunieron con el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y el ministro de Desarrollo Agrario provincial, Javier Rodríguez, para coordinar los detalles de la obra, cuyos primeros trabajos de movimiento de suelo ya comenzaron en julio en el sector conocido como Cangrejales.
Una decisión con lectura política
El anuncio no quedó exento de lectura política. El propio ministro Caputo vinculó la decisión de LDC al “importante progreso macroeconómico” registrado por Argentina en los últimos meses, calificándola como “otra muestra enorme de confianza” en la gestión del presidente Javier Milei. La empresa, por su parte, enmarcó su decisión en términos más técnicos, destacando los recursos naturales del país, su experiencia agrícola y su rol dentro de las cadenas globales de suministro de alimentos como los factores centrales detrás de la inversión.
Lo que viene
Con la construcción formalmente iniciada y un cronograma que se extenderá durante varios años, el proyecto de Louis Dreyfus se perfila como una de las apuestas industriales más relevantes para el complejo agroexportador de Bahía Blanca, con el potencial de consolidar a la ciudad como uno de los nodos estratégicos de la producción, la logística y el desarrollo agroindustrial de Argentina, en momentos en que otras multinacionales del sector observan de cerca cómo evoluciona este tipo de inversiones de gran escala en la región.
por Juan Lagos
