Disney apuesta por la tecnología, la inteligencia artificial y el streaming para recuperar fuerza tras enfrentar presión en sus ganancias.

La compañía enfrenta un escenario desafiante, marcado por presión en sus resultados, cambios en el consumo de contenido y mayor competencia en streaming. Su nueva estrategia apunta a usar tecnología, inteligencia artificial y plataformas digitales para fortalecer sus negocios.

Un gigante bajo presión

Disney atraviesa un momento clave para su futuro.

La compañía reportó resultados mejores a lo esperado por el mercado en su segundo trimestre fiscal de 2026. Sin embargo, sus cifras también muestran señales de presión en algunas áreas del negocio.

La empresa informó ingresos por US$25.170 millones y ganancias ajustadas por acción de US$1,57. Ambos datos superaron las proyecciones de analistas. Aun así, el mercado sigue mirando con atención la capacidad de Disney para sostener su crecimiento en una industria que cambia muy rápido.

Tecnología como nuevo motor

Disney busca apoyarse con más fuerza en la tecnología.

La estrategia de la compañía apunta a mejorar sus plataformas digitales, fortalecer el streaming, personalizar la experiencia de los usuarios y usar herramientas avanzadas para hacer más eficiente la producción de contenidos.

El nuevo CEO, Josh D’Amaro, presentó una hoja de ruta basada en tres pilares: fortalecer el streaming, expandir el negocio de experiencias y potenciar ESPN en el mundo digital. También destacó el uso de tecnología para mejorar la relación con los consumidores y aumentar la rentabilidad.

Este cambio no es menor. Disney ya no compite solo con otros estudios de cine. También compite con Netflix, Amazon, YouTube, videojuegos, redes sociales y plataformas que capturan cada minuto de atención del público.

Streaming gana protagonismo

El negocio de streaming aparece como una de las áreas más relevantes.

Disney+ y Hulu mejoraron sus resultados operativos. Según Investor’s Business Daily, el beneficio operativo de ambas plataformas subió 88% y llegó a US$582 millones. Este avance se explicó por más suscriptores, alzas de precios y mejores ingresos por publicidad.

Este dato entrega una señal importante. Durante años, el streaming fue una apuesta costosa para muchas compañías de entretenimiento. Ahora Disney busca convertirlo en una fuente estable de ganancias.

La empresa también ha integrado más contenidos dentro de Disney+, incluyendo Hulu y ESPN en algunos planes. Con eso, busca aumentar el tiempo de uso y ofrecer una experiencia más completa para sus clientes.

Parques y experiencias siguen siendo clave

Disney no depende solo de películas y series.

Sus parques, cruceros y productos de consumo siguen siendo una parte central del negocio. En el último trimestre, la división de Experiencias aumentó 7% sus ingresos y alcanzó US$9.490 millones. Además, su utilidad operativa subió 5%, pese a una leve baja en asistencia a parques en Estados Unidos.

Este segmento es clave porque conecta el mundo físico con el mundo digital. Las películas, personajes y series alimentan los parques. A la vez, los parques fortalecen el vínculo emocional con la marca.

Por eso, Disney busca que su tecnología no funcione solo en pantallas. También quiere usarla para mejorar la visita a parques, ordenar reservas, personalizar experiencias y aumentar el gasto por visitante.

ESPN enfrenta una transición compleja

El deporte también está en el centro de la estrategia.

ESPN sigue siendo una marca fuerte, pero enfrenta un cambio profundo. El consumo de televisión tradicional cae y más personas migran hacia plataformas digitales.

Disney quiere llevar ESPN con más fuerza al modelo directo al consumidor. Este paso puede abrir nuevas fuentes de ingresos, pero también exige inversiones altas en derechos deportivos, tecnología y contenido.

El área deportiva registró un aumento de 2% en ingresos, aunque la compañía espera presión en sus resultados por mayores costos de programación y nuevos acuerdos de derechos.

La inteligencia artificial entra al debate

La inteligencia artificial también aparece en el horizonte de Disney.

D’Amaro ha señalado que la IA puede ayudar a mejorar procesos y hacer más eficiente la producción. Sin embargo, también remarcó que la creatividad humana seguirá al centro de la compañía.

Este punto es sensible. En la industria del entretenimiento, la IA genera oportunidades, pero también dudas. Puede ayudar en edición, efectos visuales, análisis de audiencias, doblaje, marketing y personalización.

Pero también abre debates sobre derechos de autor, empleo creativo, uso de personajes y protección de propiedad intelectual.

Para Disney, que vive de sus marcas y personajes, este equilibrio será decisivo.

Una industria que cambió de reglas

El escenario para Disney es más difícil que antes.

Las audiencias están más fragmentadas. Los consumidores pagan por varias plataformas, pero también cancelan servicios con facilidad. Además, el costo de producir grandes películas, series y eventos deportivos sigue subiendo.

A eso se suma la competencia por la atención. Hoy una película no solo compite con otra película. También compite con TikTok, videojuegos, podcasts, deportes en vivo y creadores independientes.

Por eso, Disney necesita usar mejor sus datos, conocer más a sus audiencias y conectar sus negocios entre sí.

Qué busca Disney hacia adelante

La empresa quiere transformar su enorme catálogo en una ventaja tecnológica.

Tiene marcas globales como Disney, Pixar, Marvel, Star Wars, National Geographic, Hulu y ESPN. El desafío es convertir ese universo en una experiencia más integrada, rentable y cercana al usuario.

La apuesta no será solo estrenar más contenido. También será entender qué quiere ver cada persona, cómo consume y cuánto está dispuesta a pagar.

En ese escenario, la tecnología será clave para vender mejor, producir con más eficiencia y sostener la fidelidad de sus audiencias.

Una señal para toda la industria

El caso Disney muestra una tendencia global.

Las grandes compañías de entretenimiento ya no pueden crecer solo con estrenos exitosos. Necesitan datos, plataformas, inteligencia artificial, experiencias presenciales y modelos de suscripción más rentables.

Disney sigue siendo una de las marcas más poderosas del mundo. Pero incluso los gigantes deben adaptarse.

Su desafío será demostrar que puede usar la tecnología sin perder lo que la hizo única: historias, personajes y conexión emocional con millones de personas.

Si logra ese equilibrio, la compañía podría abrir una nueva etapa. Si no lo consigue, la presión del mercado seguirá creciendo.