Miles de agricultores de Punjab salieron a las calles durante julio con marchas en motocicleta, quema de efigies y bloqueos simbólicos de peajes para exigir que se descarte el acuerdo India-EEUU en negociación. El temor central: que una rebaja de aranceles agrícolas abra la puerta a productos estadounidenses subsidiados y golpee a millones de pequeños productores y a la industria lechera del país.
Semanas de protesta en todo el estado
Punjab es un estado del noroeste de India, fronterizo con Pakistán, considerado el granero histórico del país por su peso en la producción de trigo y arroz, y con una larga tradición de organización sindical campesina —la misma que protagonizó las masivas protestas agrarias indias de 2020 y 2021—. Durante julio, distintas organizaciones campesinas de la región —entre ellas Kisan Mazdoor Morcha, Samyukt Kisan Morcha (No Político), Azad Kisan Morcha y varios sindicatos agrarios más— convocaron a una serie de movilizaciones bajo el paraguas del Desh Bachao Morcha (“Frente para salvar al país”). Las protestas incluyeron caravanas de motocicletas, concentraciones en peajes de autopistas —donde los manifestantes dejaron pasar a los vehículos sin cobrar el peaje, como forma de protesta— y quema de efigies de los mandatarios Narendra Modi y Donald Trump en cerca de 28 localidades de 21 distritos del estado.
Los dirigentes campesinos, entre ellos Sarwan Singh Pandher, exigieron que el gobierno indio cancele de inmediato las negociaciones y que el eventual acuerdo se someta a debate público en el Parlamento antes de firmarse, dado que el texto completo todavía no ha sido divulgado.
Qué temen los agricultores frente al acuerdo India-EEUU
Según los líderes agrarios, el acuerdo en negociación no se limitaría a un puñado de productos: podría abarcar agricultura, lechería, comercio digital, servicios, propiedad intelectual, energía e inversión. El punto más sensible es la histórica demanda de Estados Unidos de obtener mayor acceso al mercado agrícola y lechero indio mediante rebajas arancelarias.
Los dirigentes advierten que India no podría competir en esas condiciones: mientras los agricultores estadounidenses reciben subsidios estatales a gran escala y operan con explotaciones de gran tamaño, cerca del 86% de los agricultores indios —particularmente en Punjab— son pequeños productores, la mayoría con menos de cinco acres (poco más de dos hectáreas) de tierra. A eso suman un diagnóstico de fondo: los precios que hoy reciben los productores ya no cubren sus costos, la deuda rural sigue en aumento y los suicidios de agricultores continúan siendo un problema no resuelto en el país.
Un acuerdo interino ya vigente y una segunda fase en discusión
El reclamo actual se produce después de que India y Estados Unidos ya cerraran, en febrero, un acuerdo comercial interino que redujo el arancel recíproco que Washington había fijado para las exportaciones indias desde un 50% a un 18%. En ese momento, el ministro de Comercio e Industria, Piyush Goyal, aseguró que productos agrícolas y lecheros de producción suficiente en India —maíz, trigo, arroz, azúcar, soja y carne de ave, entre otros— quedaron expresamente fuera de las rebajas arancelarias, y el ministro de Agricultura, Shivraj Singh Chouhan, sostuvo que ningún producto dañino para los agricultores indios fue incluido en el pacto.
Sin embargo, las protestas de julio apuntan a una etapa posterior de la negociación bilateral, más amplia que ese acuerdo interino, que los sindicatos agrarios temen que sí termine cediendo acceso al mercado agrícola y lechero indio. El gobierno, por su parte, ha calificado como desinformación algunas versiones que circularon en redes sociales sobre el impacto del pacto en el agro, e insiste en que los principales granos, frutas y productos lácteos permanecen protegidos.
Un conflicto que se cruza con otra disputa agraria local
Las protestas de julio se entrelazaron además con el rechazo de los mismos sindicatos a la política de “land pooling” (consolidación de tierras) del gobierno de Punjab, que —según los dirigentes agrarios— permitiría al estado adquirir tierras agrícolas fértiles para traspasarlas a desarrolladores inmobiliarios y empresas privadas, reduciendo la superficie cultivable disponible para las familias campesinas.
Por qué es relevante para el agro más allá de India
El episodio ilustra una tensión que se repite en distintas negociaciones comerciales agrícolas alrededor del mundo: la asimetría entre agriculturas altamente subsidiadas y mecanizadas, como la estadounidense, y estructuras productivas basadas en pequeños propietarios, como la india. Es el mismo tipo de discusión —abrir mercado agrícola a cambio de acceso a otros sectores de la economía— que atraviesa buena parte de las negociaciones comerciales que hoy analizan gobiernos y gremios agrícolas en distintas partes del mundo, incluida América Latina.
