Una industria que hasta hace pocos años parecía un experimento de nicho está atrayendo decenas de millones de dólares en inversión a nivel mundial: la crianza masiva de larvas de mosca soldado negra (Hermetia illucens) para transformar residuos agrícolas en fertilizante orgánico y proteína concentrada para acuicultura y ganadería. No se trata de consumo humano, sino de una apuesta industrial por cerrar el ciclo de los desechos del campo.
Cómo funciona el proceso
El modelo es relativamente simple en su concepto, aunque complejo en su escala industrial. Las larvas de mosca soldado negra se alimentan de subproductos agrícolas —cáscaras, orujo, residuos de molienda— y en pocas semanas los convierten en biomasa rica en proteína y grasa. Según datos de la industria, cerca de 4 kilos de subproductos agrícolas producen aproximadamente 1 kilo de larvas vivas. Una vez procesadas, las larvas se separan en proteína en polvo (usada como alimento para peces de acuicultura, aves y cerdos), aceite (usado como suplemento animal e ingrediente para alimento de mascotas) y sus desechos, conocidos como “frass”, que se convierten en fertilizante orgánico rico en nitrógeno.
El caso de Innovafeed en Francia y Estados Unidos
La empresa francesa Innovafeed es hoy una de las líderes globales del sector. Su planta comercial en Nesle, Francia, alcanzará este año una capacidad de entre 10.000 y 15.000 toneladas de proteína al año, utilizando subproductos de trigo de una planta de almidón vecina como materia prima. En Estados Unidos, la compañía desarrolla junto a la agroindustrial ADM lo que ambas describen como la planta de insectos más grande del mundo, en Decatur, Illinois, con una capacidad proyectada de 60.000 toneladas de proteína, 20.000 toneladas de aceites y 400.000 toneladas de fertilizante al año. El proyecto recibió este año una subvención de US$11,8 millones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) para impulsar la producción de fertilizante a base de insectos. Innovafeed, valorada entre US$1.000 y US$1.600 millones tras su última ronda de financiamiento, emplea a cerca de 350 personas.
El caso de InsectBiotech en España
En España, la startup InsectBiotech, con sede en Andalucía, sigue un camino similar pero con un enfoque distinto de materia prima: el orujo de oliva, subproducto que la región produce en grandes volúmenes gracias a su industria de aceite de oliva. La compañía, fundada en 2022 por Tobias Webb, Ignacio Gavilán y Ben Brown, levantó recientemente 7,2 millones de euros (unos US$8,3 millones) para construir una planta capaz de procesar 7.500 toneladas de residuos agrícolas al año, con inicio de operaciones proyectado para el tercer trimestre de 2027. La meta de la compañía es alcanzar las 150.000 toneladas anuales de proteína hacia 2031, a través de una red de plantas adicionales.
Un sector que crece pese a sus altibajos
El sector de la proteína de insectos ha atravesado también periodos de menor entusiasmo inversor, especialmente en Francia, donde varias compañías han enfrentado dificultades para escalar sus operaciones. Aun así, otras empresas del rubro han levantado rondas relevantes en el último tiempo, como la canadiense Entosystem (US$42 millones) y la neerlandesa Protix (US$40 millones), ambas también especializadas en la cría de mosca soldado negra. Según estimaciones de ADM, la demanda global de proteína derivada de insectos podría superar los US$100.000 millones en los próximos años.
Una alternativa a los fertilizantes sintéticos
Para el sector agrícola, el mayor atractivo de este modelo está en su potencial para reemplazar insumos hoy costosos y de origen fósil. El fertilizante derivado del frass de estas larvas se presenta como una alternativa orgánica a los fertilizantes sintéticos, mientras que la proteína producida reduce la dependencia de la harina de pescado y la soya en la alimentación animal, dos insumos cuya producción también genera fuerte presión sobre los ecosistemas. Con fondos públicos y privados respaldando cada vez más estos proyectos, la cría industrial de insectos empieza a consolidarse como una pieza concreta de la economía circular agrícola.
Fuentes: AgFunderNews, Washington Post, ADM, The Fish Site, Impact Loop, C&EN, Agritech Digest.
por Juan Lagos
