Biofilm, de Lobos, en la provincia de Buenos Aires, anunció una inversión para ampliar su planta, crear un centro de investigación y expandirse en la región al cumplir diez años. La empresa argentina de bioinsumos apunta a una facturación de US$ 40 millones en tres años.

Lo que partió como una idea anotada en una servilleta en 2016 hoy es una empresa argentina de bioinsumos que prepara un nuevo salto de escala. Biofilm, con planta en Lobos, provincia de Buenos Aires, anunció una inversión de más de US$ 7 millones para ampliar su capacidad productiva, crear un centro propio de investigación y avanzar en América Latina, al cumplir su primera década. La meta, según informó Forbes Argentina, es alcanzar una facturación de US$ 40 millones en los próximos tres años.

De distribuir productos de terceros a tener tecnología propia

Biofilm fue fundada en 2016 por Rafael Jurado y Matías Lopresto, dos profesionales con experiencia en el agro que vieron una oportunidad en un mercado poco explorado en Argentina: las soluciones biotecnológicas para la producción agrícola. Dos años después se sumó Daniel Bianchi. Al comienzo comercializaban desarrollos formulados por terceros, partiendo con inoculantes para soja. “Arrancamos muy de abajo, sin nada”, recordó Bianchi en una entrevista con Agrofy News.

Con el tiempo, el modelo pasó a tecnología propia y a un portafolio con cuatro líneas: biológicos y tratamientos de semillas, coadyuvantes, bioestimulantes, y nutrición, que incluye fertilizantes microgranulados. Los productos pasan por procesos de investigación y validación, internos y con referentes públicos y privados, y la empresa los evalúa en su área de investigación y desarrollo antes de validarlos a campo.

El crecimiento se financió sin fondos de inversión ni capital externo, con créditos blandos y reinversión de recursos propios. La planta actual, de 4.800 m², demandó más de US$ 10 millones y se levantó con capitales argentinos. Empezó como un galpón de 800 m² al que se fueron sumando construcciones. Según El Economista, al inaugurarse en 2025 tenía capacidad para 35.000 toneladas anuales de fertilizantes microgranulados y 6 millones de litros de productos líquidos. Hoy la empresa tiene entre 35 y 40 personas, presencia comercial en todo el país y una red de representantes y distribuidores. Bianchi afirmó que ya cubre unos 5 millones de hectáreas.

Qué incluye la nueva etapa de la empresa argentina de bioinsumos

El plan contempla ampliar la planta de 4.800 a 11.000 m², con una inversión superior a US$ 7 millones que Agrofy ubica en los próximos tres años. Incluye un centro propio de investigación de tecnologías biológicas, con equipamiento especializado y un invernadero, además de un campo experimental para ensayos a escala. Para Lopresto, es el momento de dar el paso: la empresa quiere duplicar su equipo profesional.

La expansión también apunta a mercados vecinos. Según Bianchi, Biofilm trabaja en cuestiones societarias y en el registro de productos en Paraguay, Uruguay y Brasil.

Un mercado que crece en Argentina, Brasil y el mundo

En Argentina, la Cámara Argentina de Bioinsumos (Cabio) estima un mercado de unos US$ 150 millones, con un crecimiento superior a 14 % anual, frente a más de US$ 7.000 millones que mueven los químicos tradicionales. Está muy concentrado en los inoculantes de soja. Casafe, que agrupa a las empresas de sanidad agropecuaria y fertilizantes y cuyas socias representan cerca de 80 % del mercado biológico, calcula US$ 118,7 millones y 17,4 millones de hectáreas tratadas.

Brasil, el destino al que apunta Biofilm, juega en otra liga. Su sector superó los R$ 7.000 millones en la temporada 2024/25 y es el tercer mayor del mundo, detrás de China y Estados Unidos, según datos de la asociación ANPII Bio. En el primer semestre de 2026 facturó R$ 1.820 millones (9,6 % más) y trató 46,2 millones de hectáreas (18,3 % más), según CropLife Brasil. La industria advierte demoras en reglamentar la ley de bioinsumos de 2024, y el plazo medio de registro de un producto biológico es de unos 20 meses.

En Europa, Casafe, el Senasa y la Secretaría de Agricultura de Argentina viajaron a Bruselas en abril para discutir registros y convergencia regulatoria, con el objetivo de facilitar el acceso de los biológicos argentinos a la Unión Europea. A escala global, las consultoras estiman un mercado de entre 13.500 y 19.100 millones de dólares en 2025, con crecimientos anuales de 10 % a 12 %.

El desafío del sector, dice Bianchi, es demostrar que estas tecnologías generan valor y resultados concretos. Según él, el productor busca tecnologías rentables y eficientes, y hoy prioriza la eficiencia en el uso de los recursos. Los biológicos, agrega, pueden combinarse con las herramientas de síntesis para reducir la carga de productos químicos.

Para el agro, el caso de Biofilm muestra cómo un negocio que partió de la distribución se transforma en plantas propias, investigación local y proyección regional. Si esta empresa argentina de bioinsumos cumple su meta de US$ 40 millones, mostrará que ese camino es posible para una compañía de tamaño medio financiada con capital propio.

Forbes Argentina, Agrofy News, El Economista, Bichos de Campo, La Nación, Casafe, Mercado, AgFeed, Revista Cultivar, Global Agriculture, Meticulous Research, Roots Analysis y MarkNtel Advisors.

por José Rios