Yonathan Schaffer Almuna (33), técnico agrícola oriundo de Lolcura, Los Muermos, dejó Chile hace 12 años sin manejar el idioma. Hoy administra un predio lechero a pastoreo en Nueva Zelanda y construyó una comunidad en redes sociales que muestra a miles de seguidores cómo es realmente el trabajo en el campo.
En Nueva Zelanda la agricultura es parte de la identidad país. Niños y adultos crecen sabiendo que en invierno se secan las vacas y que entre julio y septiembre llega la temporada de partos, y ese conocimiento se traduce en un respeto generalizado hacia quienes trabajan la tierra. Ese contraste con la experiencia chilena fue uno de los primeros aprendizajes de Yonathan Schaffer Almuna, agricultor de tercera generación que dejó Los Muermos buscando estabilidad económica y hoy administra un predio lechero bajo el modelo de pastoreo neozelandés. Desde ahí, además, comenzó a compartir en redes sociales el día a día del trabajo rural, una ventana que ya conecta con agricultores, técnicos y curiosos de distintos países. Diario Agrícola conversó con él sobre su llegada al país, el aprendizaje del idioma y el rol que hoy cumple comunicando la vida en el campo
—¿Cómo fue tu llegada a la agricultura y la decisión de partir a Nueva Zelanda?
Soy de Los Muermos, de un sector llamado Lolcura, en la Región de Los Lagos. Mi familia es agricultora de tercera generación, con un campo de 30 hectáreas y 60 animales. Estudié en el Liceo Agrícola Vista Hermosa de Río Negro y al egresar como técnico agrícola me ofrecieron hacer la práctica profesional en la Hacienda Rupanco, de la empresa Manuka. Ahí hice contactos con neozelandeses que me invitaron a venir a trabajar. Pasaron tres años en los que probé de todo en Chile: fui apicultor, ordeñador, traté vacas cojas, vendí leña, reparé locales de mall y hasta vendí papas. Nada me daba la rentabilidad ni la estabilidad que necesitaba, porque ya tenía pareja e hijos. Esa necesidad fue la que me hizo decidir pagar mi pasaje y probar suerte en Nueva Zelanda.
—¿Cómo fue adaptarse a un país nuevo sin hablar el idioma?
Llegué sin saber nada de inglés. En el liceo tenía malas notas en ese ramo porque siempre pensé que no lo iba a necesitar. En el predio donde trabajé al llegar solo había neozelandeses, así que tuve que aprenderlo por necesidad. Me enfoqué en los verbos y en el vocabulario técnico del campo para poder comunicarme, y en tres meses ya manejaba lo básico. Hoy lo hablo todos los días, aunque en casa, con mi pareja y mis hijos, seguimos hablando español.
—Pasaste de ordeñador a administrador en pocos años. ¿Qué significó ese cambio?
Fue un proceso de tres a cuatro años, pero nadie te prepara para administrar personas. Tuve problemas de comunicación con el equipo, porque trabajamos con gente de India, Filipinas, Uruguay, Argentina, Brasil, Colombia, Corea y Japón, cada uno con su propia forma de entender el trabajo y la urgencia de la temporada de partos. Ahí entendí que no basta con ser técnico, hay que saber explicar las cosas de forma simple. Empecé a escribir todo lo que hacía en el día, cuánto me demoraba en un cerco eléctrico, en una revisión de campo, en cualquier tarea. Esa costumbre de ordenar y simplificar la información fue la base de lo que hoy hago en redes sociales.
—¿Cómo nació tu contenido sobre la vida en el campo?
Vi a otros chilenos y uruguayos en Nueva Zelanda haciendo videos de agricultura y quise hacer algo distinto: hablarle a la persona que recién empieza, a mi propio yo de veinte años que no entendía nada de esto. Empecé sin ninguna noción de cómo se hacía un reel. De a poco entendí que la gente quiere información simple y directa, y que si quieren profundizar, preguntan. Hace pocos días recibimos en el predio la primera visita de agricultores chilenos, un grupo de diez organizado por ABS Chile y AIC. Pudimos mostrarles en terreno cosas que en redes es difícil explicar, como el manejo de las horas extra o cómo motivar a un trabajador en un momento exigente.
—¿Qué mensaje quieres transmitir a quienes trabajan o quieren acercarse al campo?
Que esto es necesario. He visto la necesidad de información que tienen los jóvenes que recién entran al rubro, y la importancia de que alguien que ya pasó por ahí transmita lo que aprendió. Mi idea es ir sumando a más personas que muestran el campo desde distintos países, para armar una comunidad que ayude a que la sociedad entienda lo fundamental que es este trabajo.
La conversación con Yonathan Schaffer Almuna se da en el marco de las colaboraciones que Diario Agrícola sostiene con agricultores y creadores de contenido rural en distintos países. Quienes quieran seguir su trabajo pueden hacerlo a través de sus redes sociales, donde comparte de manera cotidiana la rutina de un predio lechero neozelandés.
