Los agricultores de Puerto Rico acumulan crisis desde el huracán María, en 2017: tormentas, apagones y falta de agua. Una encuesta a 115 productores reveló que 88% tuvo que invertir en generadores o paneles solares, y los cultivos hidropónicos de cilantro y lechuga están entre los más golpeados.

Los agricultores de Puerto Rico llevan casi una década encadenando golpes. Primero llegaron los huracanes y hoy el problema son los cortes de luz y de agua, un riesgo que, según los productores, ningún seguro agrícola cubre. Todo ocurre en una isla que depende de las importaciones para más de 75% de los alimentos que consume, según un estudio de la Universidad de Puerto Rico.

De los huracanes a los apagones

El huracán María, en septiembre de 2017, destruyó más de 80% del valor de las cosechas de la isla, según el Servicio Forestal de Estados Unidos. Según EFE, las pérdidas del sector agropecuario superaron los 2.000 millones de dólares y murieron cerca de 5.000 vacas. En 2022, Fiona dejó a toda la isla sin luz y, según una asociación de agricultores del este, destruyó 90% de la cosecha de plátano. En agosto de 2024, la tormenta Ernesto dejó a miles de clientes sin electricidad ni agua potable y causó pérdidas agrícolas estimadas en cientos de miles de dólares, sobre todo en banano.

Después llegaron los apagones masivos. El 31 de diciembre de 2024, 1,3 millones de clientes, cerca de 80% de la isla, se quedaron sin luz. El 16 de abril de 2025, un nuevo apagón general afectó a 1,4 millones de clientes y dejó a más de 400.000 sin agua.

Lo que dicen los agricultores de Puerto Rico

En septiembre de 2024, la Asociación de Agricultores de Puerto Rico presentó ante la Comisión de Agricultura del Senado los resultados de una encuesta a 115 productores. Su directora ejecutiva, Vanessa Piñeiro Solano, informó que 88% tuvo que invertir en generadores o en energía solar. Aun así, la mayoría dijo que no alcanzó para evitar pérdidas millonarias, y varios consideran abandonar sus terrenos por los márgenes ajustados.

Los cultivos hidropónicos, que necesitan energía constante, aparecen entre los más golpeados. Los productores reportaron la pérdida total de cosechas de cilantro, lechuga y pimientos, que se descompusieron por falta de refrigeración. Algunos ganaderos informaron la muerte de pollos, peces y vacas, y los pescadores perdieron capturas por no poder refrigerarlas.

Los agricultores agregaron que ningún seguro disponible cubre las pérdidas por cortes eléctricos y que los fondos de emergencia llegan tarde o resultan inaccesibles por la burocracia. La situación no mejoró en 2026: según LUMA Energy, el operador de la red, la duración promedio de las interrupciones subió de 1.579,57 minutos en el año fiscal 2025 a 1.705,61 minutos en el 2026, unas 28 horas por cliente.

Corozal, donde también falta el agua

Corozal, un municipio de la cordillera central conocido por su plátano, vive interrupciones de agua desde hace más de 20 años, según vecinos citados por Metro Puerto Rico en 2025. Hay residentes que reciben agua solo tres días a la semana y pasan hasta dos semanas sin servicio. Algunas familias invirtieron entre 3.000 y 3.500 dólares en cisternas, y el representante Axel Roque afirmó que 40% de los habitantes sufre problemas diarios con el suministro de la planta Negros.

En agosto de 2025, el alcalde Luis García anunció la entrega de cisternas y generadores portátiles a adultos mayores de 62 años y familias de ingresos bajos y moderados.

Reclamar los daños, un camino cuesta arriba

Para los consumidores, reclamarle a LUMA tampoco ha sido sencillo. Entre el 1 de junio de 2021 y el 5 de junio de 2026, la empresa recibió 2.266 reclamaciones por daños a equipos atribuidos a fluctuaciones de voltaje, y Metro Puerto Rico informó que solo una se había pagado. Un fallo del Tribunal Supremo de Puerto Rico eliminó una cláusula del contrato que impedía reclamar compensación por esas pérdidas. Esos datos corresponden a daños en el hogar y no a pérdidas agrícolas, pero muestran el camino que enfrentaría un productor.

El futuro del operador también está en disputa. El gobierno busca cancelar el contrato de LUMA, y el 5 de octubre de 2026 la empresa presentó ante el Tribunal Supremo un alegato donde sostiene que la cancelación costaría al menos 1.300 millones de dólares y pondría en riesgo unos 4.000 empleos directos. En agosto, legisladores federales pidieron al Departamento de Energía de Estados Unidos medidas urgentes ante posibles nuevos apagones entre septiembre y noviembre, los meses de mayor demanda.

No solo pasa en Puerto Rico

Los cortes eléctricos golpean al campo en otros países. En Ecuador, los arroceros calcularon pérdidas de 5 millones de dólares tras un mes de cortes de luz en 2024, porque muchas estaciones de bombeo para riego funcionan con electricidad. En Cuba, campesinos independientes advirtieron que los apagones impiden extraer agua de los pozos para los animales y los cultivos. En España, el apagón de abril de 2025 causó pérdidas de entre 40% y 50% en plantas recién trasplantadas en Cádiz y el Bajo Guadalquivir, según COAG Andalucía.

El caso puertorriqueño deja una imagen clara para el agro: un cultivo puede estar protegido de la lluvia y del calor y, aun así, depender por completo de un enchufe. Mientras el sistema eléctrico sigue en disputa, los agricultores de Puerto Rico buscan sus propias soluciones, con generadores y paneles solares, para que la cosecha llegue al mercado.

Metro Puerto Rico, El Nuevo Día, News Is My Business, Servicio Forestal de Estados Unidos, EFE, Democracy Now, Bloomberg, Prensa Latina, Yahoo News, Straight Arrow News, Foro Noticioso Puerto Rico, Discover Puerto Rico, El Universo, Cubanet, Diario de Cuba y COPE

por Juan Lagos