Kodama, startup de California, cerró una ronda semilla de US$ 7 millones para llevar a más faenas sus máquinas forestales a distancia. La falta de operadores confiables es, según su director ejecutivo, el problema número uno del rubro.
Una startup de California consiguió US$ 7 millones para que las máquinas forestales a distancia lleguen a más faenas. Kodama, fundada en 2021, equipa con un sistema de autonomía a los skidders, los tractores que arrastran los troncos desde el bosque, y los opera de forma remota con personas que trabajan desde un computador. Su director ejecutivo, Merritt Jenkins, dice que el problema que busca resolver es la falta de operadores confiables.
Quiénes invirtieron
La ronda semilla la co-lideran Konvoy Ventures y Breakwater Ventures. Participan también Blue Forest Asset Management, NYA Ventures, Breakthrough Energy Ventures, Congruent Ventures, Dangerous Ventures, M1C y otros inversionistas. Con esta inyección, la empresa suma US$ 14 millones levantados. Sus fundadores son Jenkins y Matt Verminski, y la compañía tiene sede en Sonora, California. Según se informó el 19 de octubre, el capital servirá para acelerar su expansión tras ganar tracción en faenas comerciales de Estados Unidos.
Cómo funcionan las máquinas forestales a distancia
Kodama adapta los skidders que el cliente ya tiene, en un trabajo que toma entre uno y un día y medio. Cada máquina queda con computación de NVIDIA, ocho cámaras, dos sensores LiDAR (que miden distancias con láser), conexión satelital Starlink y GPS. Combina autonomía supervisada con teleoperación: la máquina hace sola las tareas repetitivas y un operador remoto se encarga de lo complejo y de los imprevistos.
La empresa afirma que su sistema iguala la productividad por hora de una máquina manejada en la cabina, una medición propia. Dice además estar integrada con dos de los mayores fabricantes de equipos forestales. Cada día de operación remota genera cerca de un terabyte de datos de entrenamiento, que alimentan el sistema. El modelo de negocio es el de robótica como servicio: el contratista paga una tarifa diaria o mensual. Como las máquinas siguen funcionando a diésel, hace falta personal en terreno para cargar combustible y engrasar.
El problema de fondo, operadores que no se consiguen
Jenkins resume la situación en una frase: “el problema número uno es la confiabilidad de la mano de obra”. Los equipos suelen estar operando a las 5:30 de la mañana, y quienes viven a una hora o una hora y media de la faena deben salir de la casa a las cuatro para trabajar entre nueve y diez horas. Cuando un operador falta, la máquina, que es cara, queda detenida y se resiente la economía de toda la faena. Un cliente de la empresa llegó a tener ocho operadores de skidder en un año, y los más experimentados se están jubilando.
Los operadores remotos se entrenan en uno o dos días. Kodama prefiere gente con experiencia en máquinas y algo de afición a los videojuegos, de entre mediados de los 20 y principios de los 40 años. Trabajan desde su casa y reciben un pago similar al de quienes van en la cabina, aunque la empresa dice que su costo total es menor por el seguro de accidentes y el traslado.
Una faena con riesgos altos
El trabajo forestal es de los más peligrosos. En Estados Unidos, la tasa de muertes de los leñadores fue de 110,4 por cada 100.000 trabajadores en 2024, con 51 fallecidos, según un análisis de datos de la Oficina de Estadísticas Laborales publicado por medios locales. La tasa nacional, para todos los oficios, es de 3,3, y en 40 de los 51 casos la causa fue el contacto con objetos o equipos. Según la empresa, sacar al operador de la cabina reduce la exposición a accidentes como volcamientos y caída de árboles.
Lo que ya mueve y lo que viene
Kodama opera desde hace entre uno y dos años en el sureste de Estados Unidos, en plantaciones de madera, con un cliente en Georgia hace más de un año. En los últimos seis meses, sus máquinas movieron más de 100.000 toneladas de madera en varios estados, trabajando entre 10 y 14 horas al día. La meta es llegar a 20 horas, incluso de noche. Entre sus planes está extender la tecnología a cosechadoras y cargadores, aplicarla a la reducción del riesgo de incendios forestales y generar mapas de alta resolución bajo el dosel del bosque. Según se informó, hay interés desde Brasil hasta Australia.
Qué pasa en otros países
La idea de automatizar la faena forestal no es solo de Estados Unidos. En Suecia, investigadores de la Universidad Sueca de Ciencias Agrícolas desarrollaron un forwarder autónomo, el vehículo que carga y transporta los troncos. Sigue una ruta por GPS, reconoce los troncos con visión por computador y los sube con una grúa. Fue probado en un entorno controlado, según un estudio publicado en la revista Journal of Field Robotics.
En Brasil, el último levantamiento de mecanización silvícola del instituto IPEF, que cubrió 1,80 millones de hectáreas de 18 empresas, vincula el avance de la mecanización con la escasez de mano de obra. Esas empresas emplean cerca de 16.300 trabajadores de campo, unos 2.500 de ellos operadores de máquinas.
En Chile, las plantaciones forestales suman 2,2 millones de hectáreas, de las cuales un 55 % es pino insigne y un 39 % eucalipto. Según un informe de la Corporación Chilena de la Madera (Corma) basado en datos del Instituto Forestal (Infor), la ocupación forestal bajó de más de 115.000 trabajadores en 2015 a unos 102.000 en 2024. Kodama no ha anunciado operaciones en la región.
Un oficio que podría cambiar de lugar
Si la promesa se confirma, las máquinas forestales a distancia cambiarían el madrugón en el bosque por una pantalla, y podrían atraer a trabajadores que hoy no se plantean este oficio. El costo, la conectividad y el desempeño en terrenos más complejos dirán si el modelo se puede replicar fuera de las plantaciones del sureste estadounidense. Para los productores y el agro, la pregunta es qué otras faenas duras podrían seguir el mismo camino.
AgFunderNews, The Robot Report, WFTV, Scientific American, IPEF y Corma
por Juan Lagos
