El actor estadounidense levantó durante unos 15 años una propiedad sin conexión a las redes urbanas, donde practica habilidades que nunca tuvo. Su caso se suma a una tendencia que ya miden las encuestas y la política pública: más gente quiere aprender a vivir de la tierra.

Cuando el actor estadounidense Josh Duhamel habla de su propiedad en el bosque, lo que cuenta es lo que está aprendiendo: cazar, pescar, cortar leña y sembrar. Su meta es vivir de la tierra si todo el sistema se viene abajo, una idea que durante años fue cosa de survivalistas y hoy atraviesa a famosos, familias de ciudad y gobiernos.

Un refugio levantado en 15 años para vivir de la tierra

Según Fox News, la propiedad tiene unas 50 acres (20 hectáreas) en los bosques de Minnesota, a hora y media de Fargo, en Dakota del Norte, donde tiene su residencia principal. Empezó como una cabaña sin luz ni agua: compró primero media parcela de unas 12 acres y luego la contigua, hasta sumar 26 acres (10,5 hectáreas) por 189.000 dólares, y se fue ampliando en unos 15 a 17 años con un terreno a la orilla de un lago. Hoy está desconectada de las redes urbanas: cada cabaña tiene su pozo, la electricidad viene de paneles solares y el gas propano alimenta la calefacción y los equipos de mayor consumo. Los primeros años, la familia lavaba los platos en el lago.

Duhamel se describe como un “prepper”, es decir, alguien que se prepara para una catástrofe, aunque lo dice en tono de broma. “Si las cosas van mal, tengo un lugar donde llevar a mi familia”, contó en 2023 a Inverse. Sostiene que está “un 70 % listo” para un apocalipsis y que cada año se prepara un poco más. Su estimación subió a 72 % en una entrevista posterior.

Las habilidades que no tenía

Lo central de su relato es el aprendizaje. En 2023 contó que nunca había cazado un ciervo: lo intentó con arco y falló. Planeaba aprender a faenar un animal, congelar la carne y alimentar a su familia en caso de necesidad. Ese año sembró trébol y achicoria como alimento para ciervos y proyectaba cultivar zapallos y maíz. También aprendió a manejar un tractor, a cambiar neumáticos y aceite, a mover tierra y a despejar rocas.

Duhamel admite sus límites: cree que podría sobrevivir pescando, pero necesitaría combustible y pan, que no sabe hacer, y que quedar aislado por la nieve sin provisiones sería un riesgo serio. “Todavía no soy muy bueno, pero estoy en eso”, dijo. En 2026, según EntertainmentNow, ya había aprendido a cazar.

Parte de esa inquietud viene de la novela de supervivencia Patriots, de James Wesley Rawles, que leyó hace años y lo dejó intranquilo. En una entrevista de 2023 dijo que ante una crisis la gente “pierde los celulares y la cabeza”, y que quiere un lugar al que irse hasta que todo vuelva a la normalidad. Aun así, la cabaña le da algo más que seguridad: asegura que allí su pulso baja un 25 % y que siente “libertad absoluta”. Vendió una casa en Los Ángeles porque prefiere “poner ese dinero en Dakota del Norte”, y conserva otra para que su hijo de 12 años estudie allá.

Lo que muestran los datos sobre vivir de la tierra

El caso de Duhamel es famoso, pero la tendencia es más amplia. En Estados Unidos, una encuesta de Curion a 15.385 adultos, publicada en julio de 2026, encontró que el 69,2 % hace, cultiva o conserva alimentos en casa de forma habitual. Solo el 7,3 % dice que un estilo de vida autosuficiente es central en su vida. En palabras de Inga Verbicka, de Curion, “la conducta es mayoritaria, la identidad no”.

Un informe de Tractor Supply, con 1.000 adultos que practican o quieren practicar la autosuficiencia, mostró que el 86 % de quienes ya lo hacen dice que el precio de los alimentos influyó en su interés, y que el ahorro mediano es de 480 dólares al año. La muestra no es representativa de toda la población, porque incluye solo a personas interesadas.

En Europa, la Comisión Europea publicó en marzo de 2025 su Estrategia de la Unión de Preparación y pidió a los hogares tener provisiones para al menos 72 horas. En España, un mes después del apagón del 28 de abril de 2025, el Observatorio Cetelem halló que el 56 % consideraba comprar productos de emergencia, y que el 74 % de los jóvenes de 18 a 24 años lo había pensado.

Entre el refugio y el campo de verdad

La historia deja una diferencia útil para el agro. Preparar un refugio no es lo mismo que producir alimentos. Duhamel tardó más de una década, invirtió capital y aún reconoce que le falta saber hacer pan o contar con combustible. Los productores llevan generaciones haciendo esas tareas todos los días, con costos, clima y mercados de por medio.

Cada vez más personas de ciudad quieren aprender, y lo hacen en videos, cursos y visitas a predios. Aunque no existen cifras de cuántos buscan tierra por este motivo, ese interés abre una pregunta para quienes ya saben vivir de la tierra: cómo ofrecer conocimiento y experiencia a quienes quieren acercarse, sin convertir el trabajo agrícola en un escenario.

Fox News, Inverse, EntertainmentNow, Curion, RFD-TV, Tractor Supply, The Cattle Site, CNN, Europa Press y Observatorio Cetelem

por Juan Lagos