Crossroads Community Farm, en Wisconsin, reparte parte de su cosecha entre hogares con inseguridad alimentaria y lo financia con sus propios socios. Su modelo muestra cómo el acceso a verduras orgánicas puede dejar de ser un lujo, y también dónde están sus límites.

El acceso a verduras orgánicas suele depender del bolsillo, y una granja de Estados Unidos intenta cambiar esa lógica. Crossroads Community Farm, ubicada en Cross Plains, en el condado de Dane (Wisconsin), a unos 30 minutos de Madison, destina más del 10 % de todo lo que cosecha a hogares que pasan hambre. La idea central, según explicó su copropietaria Cassie Wyss, es que tener bajos ingresos no debería significar comer alimentos de baja calidad.

Cómo funciona el acceso a verduras orgánicas en Crossroads

La granja nació en 2005 y hoy abastece a más de 850 hogares mediante cajas de verduras por suscripción, un sistema conocido como agricultura sostenida por la comunidad (CSA, por sus siglas en inglés), en el que los socios pagan la temporada por adelantado y reciben cosecha cada semana o cada dos semanas. También vende a cooperativas de consumo de Madison y a un socio mayorista, y exhibe sellos de certificación y afiliación como MOSA, USDA y Real Organic.

Según los precios publicados en su sitio, la temporada de verano cuesta 868,80 dólares por 20 cajas semanales o 464,60 dólares por 10 cajas cada dos semanas. Parte de ese ingreso financia el programa de acceso, que partió en 2020 y que, según la coalición regional de CSA FairShare, entrega 100 cajas semanales sin costo a hogares con inseguridad alimentaria. Quienes pueden aportar tiempo en vez de dinero tienen una cuota de trabajo voluntario, llamada Dirty Hands Share, que permite llevarse comida a cambio de horas en la granja.

El programa se sostiene con tres patas: los aportes de los propios socios, campañas de donaciones y alianzas con organizaciones que reparten la producción, como Healthy Food for All, Bayview Foundation, Neighborhood House y Badger Prairie Needs Network. En 2021, el 11 % de quienes recibían cajas de verduras eran personas de bajos ingresos, y la granja se había propuesto aumentar esa proporción cada año. Para financiar la expansión del programa, sus campañas de recaudación han fijado metas de 20.000 y de 11.000 dólares en distintos momentos.

Una demanda que supera lo que la granja puede dar

En 2025, Crossroads sumó una alianza de granja a despensa financiada con donaciones, para abastecer de verduras frescas a bancos de alimentos del condado. Una de las despensas receptoras, Badger Prairie Needs Network, abre los jueves y, según su representante Barbara O’Connell, la producción se agota antes de la mañana del viernes. O’Connell sostuvo que la necesidad ha crecido con fuerza y que cada semana llega más gente, en medio de recortes a programas estatales y federales.

La propia granja reconoce el límite. Wyss contó que ha debido rechazar solicitudes de otras despensas, porque el predio debe cubrir sus costos de producción y pagar sueldos dignos a sus trabajadores. Para ella, el objetivo es que las personas “sientan dignidad al recibir comida”, con la misma calidad que reciben los clientes que pagan.

El contexto explica la presión. En Wisconsin, entre 23.000 y 34.000 personas perdieron el acceso a la ayuda alimentaria en el último año, según datos estatales y federales citados por la cadena WEAU, luego de los mayores recortes al programa SNAP (cupones de alimentos) de la historia del país. Más de 600.000 residentes del estado siguen dependiendo de él. Feed My People, banco de alimentos de Eau Claire, entregó un 14 % más de comida en lo que va de 2026 que en el mismo período de 2025. Y en la red de 370 despensas de Feeding America Eastern Wisconsin, la demanda subió un 30 % entre 2023 y 2025.

Otros modelos para acercar la cosecha a quien no puede pagarla

El enfoque de Crossroads no es el único. En Nueva York, Rock Steady Farm aplica una escala de precios según ingresos: los socios de mayores recursos pagan más y financian parte de las cajas de sus vecinos. En 2020, el 52 % de sus miembros eran de bajos ingresos, el 30 % de ingresos medios y el 18 % de ingresos altos, en una producción de 8 acres (unas 3,2 hectáreas).

Otro camino lo probó una despensa de Nueva York, que ofreció cajas de 25 a 30 libras (entre 11 y 14 kilos) de verduras, con un valor de 25 a 30 dólares, por solo 5 dólares cada una, con subsidio de un programa público de educación nutricional. Un estudio piloto publicado en 2026 en la revista Public Health Nutrition encontró que los participantes mejoraron un indicador de consumo de frutas y verduras medido en la piel, pero no hubo cambios significativos en la seguridad alimentaria. Los autores advirtieron que el estudio es preliminar, con una muestra pequeña y alta deserción.

En Alemania, casi 500 iniciativas de agricultura solidaria comparten costos y riesgos entre productores y consumidores, según el Instituto de Investigación para la Sostenibilidad (RIFS). Y en El Salvador, la cooperativa La Canasta Campesina, formada por diez mujeres de Comasagua, entrega unas 160 canastas mensuales de productos agroecológicos a precios de 20, 25 y 30 dólares, con apoyo de cooperación de Francia y España.

Qué deja el caso de Crossroads

Los modelos descritos coinciden en algo: el acceso a verduras orgánicas para quienes no pueden pagarlas se sostiene cuando hay una base de socios dispuesta a aportar más, aliados que distribuyen y donaciones que cubren lo que la venta no alcanza. También coinciden en sus límites. Ninguno resuelve por sí solo el hambre, y la evidencia sobre su efecto en la seguridad alimentaria sigue siendo escasa.

Para los productores de cualquier país, la lección práctica está en la cifra. Crossroads decidió que algo más del 10 % de su cosecha tiene otro destino, y lo hizo sin dejar de vender, certificar y pagar a su equipo. La pregunta que queda abierta es cuánto puede crecer ese porcentaje antes de que los números dejen de cuadrar.

Crossroads Community Farm, FairShare CSA Coalition, WMTV NBC15, Channel 3000, WEAU, Wisconsin Public Radio, Rock Steady Farm, Public Health Nutrition, Instituto de Investigación para la Sostenibilidad, Diario El Mundo y EFE

por José Rios