La Universidad de Chile y la empresa estatal china Tianjin Nongkenjingang instalan una granja demostrativa de 15,7 hectáreas en Rinconada de Maipú, con invernaderos de cultivo vertical, hidroponía y desarrollo genético. El proyecto responde a un compromiso bilateral que Chile arrastraba desde hace veinte años.

En la Estación Experimental Germán Greve Silva de la Universidad de Chile, en Rinconada de Maipú, avanza la instalación de una granja demostrativa que busca responder una pregunta muy concreta: si la tecnología agrícola desarrollada en China —sensores, robótica, desarrollo genético, cultivo vertical— puede adaptarse a las condiciones productivas del campo chileno.

Un compromiso que Chile arrastraba desde hace veinte años

El proyecto se gestó en agosto de 2024, cuando el entonces ministro de Agricultura, Esteban Valenzuela —quien encabezó la cartera durante el gobierno de Gabriel Boric hasta agosto de 2025—, explicó que en China existía desde hacía dos décadas una granja demostrativa chilena, sin que gobiernos sucesivos hubieran cumplido el compromiso recíproco de instalar en Chile una granja equivalente con tecnología china. Fue en esa misma ocasión cuando se anunció el acuerdo con la Universidad de Chile y con el ministerio de agricultura chino para materializar finalmente el proyecto en Rinconada de Maipú.

El paso decisivo llegó el 8 de agosto de 2025, cuando la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile suscribió un convenio de cooperación con la empresa estatal china Tianjin Nongkenjingang Co., Ltd. para construir la Granja Demostrativa Chile-China. Firmaron el acuerdo el decano de la facultad, Gabino Reginato, y el presidente de la empresa china, Jianguo Wang, en una ceremonia que reunió a representantes de la Embajada de China, autoridades del Gobierno de Chile y dirigentes de Fedefruta y Hortach, las dos entidades gremiales frutícolas y hortícolas que también participan del proyecto.

Qué contempla exactamente la granja

La iniciativa contempla una inversión cercana a los US$10 millones y ocupará 15,7 hectáreas cedidas por la Universidad de Chile. Según el detalle técnico del proyecto, contempla tres componentes principales:

  • Un núcleo central administrativo de aproximadamente 800 metros cuadrados, destinado a funciones de gestión, servicios e intercambio cultural entre ambos países.
  • Un huerto de ciruelos de unas 5 hectáreas, donde se busca maximizar la preservación de los árboles existentes y mejorar los sistemas de riego para aumentar rendimiento y calidad.
  • Un invernadero de tecnología avanzada donde se producirán distintas variedades agrícolas chinas mediante técnicas de cultivo vertical, hidroponía, reproducción de plántulas, control integrado de agua y fertilizantes, y sistemas de riego eficiente.

El proyecto suma además un parque ecológico de 4 hectáreas, conectado mediante un sendero temático llamado “Arcoíris”, pensado como un destino de intercambio agrícola-cultural entre ambos países.

La Fundación para la Innovación Agraria (FIA), entidad dependiente del Ministerio de Agricultura, confirmó que la granja incluirá sensores, robótica, desarrollo genético y maquinaria, y que participan además la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA) y las asociaciones gremiales del sector frutícola y hortícola. El objetivo declarado es evaluar si estas tecnologías chinas pueden aplicarse a las condiciones productivas específicas del agro chileno, y no simplemente trasladarlas sin adaptación.

Por qué China elige justo este momento y este lugar

La elección de Rinconada de Maipú no es casual: la Universidad de Chile ya tiene experiencia directa en este tipo de cooperación, habiendo participado como asesora en la creación de la granja demostrativa chilena que opera hace veinte años en territorio chino. El decano Reginato explicó que la relación entre ambos países en esta materia se ha ido consolidando con el tiempo, y que la facultad mantiene hoy una red de colaboración más amplia con instituciones chinas.

El trasfondo comercial ayuda a entender el interés de ambas partes. China es hoy el principal socio comercial de Chile, concentrando el 30,8% del intercambio comercial total del país y el 33,9% de sus exportaciones durante el primer semestre de 2026, según cifras de la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (Subrei). Para el sector agrícola en particular, China ha sido durante años uno de los dos principales destinos de las exportaciones silvoagropecuarias chilenas, junto a Estados Unidos, concentrando entre ambos cerca de la mitad de esos envíos.

Autoridades del sector plantean además un beneficio adicional: el fortalecimiento de la cooperación tecnológica con China podría facilitar el acceso a nuevas especies y variedades agrícolas de origen chino, con potencial tanto para el mercado interno como para eventuales exportaciones futuras.

El marco más amplio, un proyecto que sobrevivió un cambio de gobierno

Vale la pena notar que este proyecto fue gestado bajo el gobierno de Gabriel Boric —el convenio se firmó en agosto de 2025, en las postrimerías de esa administración— y continuó su implementación tras el cambio de mando de marzo de 2026, cuando asumió la presidencia José Antonio Kast y Jaime Campos Quiroga se convirtió en el nuevo ministro de Agricultura. El ministro Valenzuela había enmarcado en su momento el proyecto dentro de un objetivo más amplio que el ministerio venía impulsando entonces: la transformación de los sistemas alimentarios desde una perspectiva que combinara emprendimiento con inteligencia artificial, pero también producción sana y ambientalmente amigable. Esa continuidad institucional, más allá del recambio político, sugiere que la cooperación bilateral con China en esta materia se sostiene como política de Estado y no como una iniciativa atada a un gobierno en particular.

En esa misma línea, la granja se proyecta como un espacio de innovación y cooperación de largo plazo en áreas que incluyen producción hortofrutícola, agricultura de precisión, uso de inteligencia artificial, nanotecnología y manejo sustentable de suelos, además de la formación de capacidades técnicas para investigadores, productores y estudiantes de ambos países.

Qué significa esto para el agro chileno

Para el sector agrícola nacional, la granja demostrativa plantea una oportunidad concreta de evaluar, en condiciones productivas reales y no solo en laboratorio, tecnologías que China ya utiliza a gran escala —desde sistemas de riego eficiente hasta cultivo vertical e hidroponía— y que hasta ahora habían tenido escasa presencia directa en el país. El proyecto llega, además, en un momento en que el propio comercio agrícola bilateral atraviesa cierta volatilidad: durante el primer semestre de 2026, los envíos silvoagropecuarios y pesqueros de Chile retrocedieron un 8,2% interanual, en contraste con el fuerte dinamismo que sí mostraron las exportaciones mineras del país.

Si el modelo demuestra resultados, el siguiente paso natural sería la validación de estas tecnologías en distintos territorios productivos del país, replicando soluciones más allá del predio piloto en Maipú. Por ahora, la granja Chile-China cierra un compromiso pendiente desde hace dos décadas, y abre uno nuevo: comprobar si la tecnología agrícola china efectivamente funciona bajo el sol, el suelo y el clima chilenos.


Fuentes: Fundación para la Innovación Agraria (FIA), Ministerio de Agricultura de Chile, Universidad de Chile, PortalFrutícola.com, El Ciudadano, China en las Américas, Subrei (Perspectivas del Comercio Exterior de Chile, primer semestre 2026), Odepa.