Uno de los mayores desafíos climáticos de la ganadería mundial —el metano que los rumiantes liberan durante la digestión, principalmente al eructar— empieza a tener una solución escalable y comercialmente viable: un aditivo alimenticio hecho a partir de Asparagopsis, un alga roja capaz de reducir hasta en más de un 80% las emisiones de metano entérico en bovinos, sin afectar la producción ni la calidad de la carne o la leche.

Cómo un alga logra bloquear el metano en el estómago de una vaca

El alga Asparagopsis produce un compuesto bioactivo llamado bromoformo, que al incorporarse en pequeñas cantidades a la dieta del animal interfiere con las enzimas de los microbios que viven en el rumen —la primera cámara del estómago de las vacas— responsables de producir metano durante la digestión. La tecnología fue desarrollada originalmente por la agencia científica australiana CSIRO, que en 2020 creó la empresa FutureFeed para comercializarla, actuando hoy como licenciante global de la propiedad intelectual para el cultivo y uso de esta alga con fines ganaderos.

Según datos de la propia industria, ensayos en corrales de engorda de carne han logrado reducciones de metano superiores al 80%, y en algunos casos hasta 95%, mientras que en sistemas lecheros —donde el alga se administra en dosis puntuales durante el ordeño— las reducciones alcanzan cerca de 40%. Como referencia, el aditivo sintético Bovaer, de la farmacéutica DSM, logra reducciones de 30% en lecherías y hasta 45% en ganado de carne, lo que posiciona a Asparagopsis como una de las alternativas más efectivas disponibles hoy en el mercado.

Empresas que ya escalan la producción a nivel comercial

Varias startups ya obtuvieron licencia de FutureFeed para cultivar el alga a escala comercial. Symbrosia, con sede en Hawái, levantó recientemente US$5,8 millones para expandir su capacidad de 2.500 a 22.000 cabezas de ganado hacia abril de este año, con una nueva instalación de 15 acres proyectada para atender eventualmente a 1,4 millones de animales. Según su fundadora, Alexia Akbay, la compañía ya tiene comprometidas 700.000 cabezas de ganado bajo acuerdos de suministro desde corrales de engorda estadounidenses. Otras compañías del mismo ecosistema incluyen Sea Forest, en Tasmania, y CH4 Global, que este año formalizó una alianza con la multinacional agroquímica UPL y recibió respaldo del fondo de inversión climática de Chipotle, la cadena de comida rápida.

Por qué reducir el metano importa tanto en el corto plazo

El metano tiene un potencial de calentamiento hasta 28 veces mayor que el CO2 en un horizonte de 100 años —y hasta 80 veces mayor considerando solo los primeros 20 años, según el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC)—, pero permanece en la atmósfera mucho menos tiempo, apenas unos 12 años en promedio. Esa combinación convierte a la reducción de metano en una de las palancas climáticas de efecto más rápido disponibles hoy: según estimaciones de agencias ambientales australianas, si solo un 10% de los productores ganaderos del mundo adoptara este tipo de aditivo, el efecto equivaldría a retirar 100 millones de automóviles de circulación.

Los desafíos que aún faltan por resolver

La tecnología no está exenta de obstáculos. Según especialistas del sector, escalar el cultivo de Asparagopsis, estabilizar sus compuestos activos después de la cosecha, y demostrar un retorno de inversión concreto para el propio ganadero siguen siendo tareas pendientes. A esto se suma cierto escepticismo de los inversionistas, escarmentados por fracasos previos en proyectos de acuicultura a gran escala, como los biocombustibles de algas o ciertos cultivos industriales de camarones. Para destrabar el financiamiento necesario, FutureFeed ya impulsa junto a la industria una metodología estandarizada para certificar y comercializar créditos de carbono generados por este tipo de aditivos, bajo el esquema oficial de créditos de carbono de Australia.

Un mercado empujado por compromisos climáticos globales

Con más de 150 países comprometidos a reducir sus emisiones de metano hacia 2030, y un número creciente de empresas de consumo masivo asumiendo metas propias de reducción de emisiones indirectas, la presión comercial para adoptar este tipo de soluciones sigue creciendo. Para la ganadería mundial, el mensaje de fondo es claro: la reducción del metano dejó de ser solo una aspiración ambiental para convertirse en un mercado real, con empresas, inversionistas y cadenas de suministro completas ya compitiendo por escalarlo primero.

Fuentes: AgFunderNews, CSIRO/FutureFeed, Departamento de Cambio Climático, Energía, Medio Ambiente y Agua de Australia (DCCEEW), The Rural (Wagga Wagga), CH4 Global, Symbrosia.

por Juan Lagos