De una nutricionista que cultiva su propio huerto a una madre que cambió la ciudad por la vida rural, un grupo de creadoras chilenas está construyendo, publicación a publicación, una nueva forma de acercar la agricultura, la agroecología y la vida de campo a cientos de miles de seguidores. Repasamos cinco cuentas que ya se transformaron en referentes de este fenómeno en Chile.

Detalles del Huerto, cultivo real sin la presión de la perfección

Detrás de Detalles del Huerto (@detallesdelhuerto) está Camila, quien se define en su propia biografía como “nutricionista que cultiva”. Con 39.300 seguidores y más de 500 publicaciones, su cuenta combina procesos reales de cultivo —desde trucos concretos, como usar hielo para germinar semillas de amapola, hasta la cosecha de murta directamente del arbusto— con contenido de nutrición consciente, bajo la premisa explícita de una “nutrición sin presión”. Camila incluso desarrolló su propio catálogo de semillas para 2026, consolidando su cuenta como un puente entre la salud alimentaria y el trabajo de huerto desde cero.

Sofi Irribarra Blog, maternidad y vida rural en un mismo relato

Sofía Irribarra, tras la cuenta verificada @sofiirribarrablog, construyó una comunidad de 116.000 seguidores en torno a una idea que resume en su propia biografía: “cambiamos la ciudad por la vida en el campo”. Su contenido mezcla maternidad, crianza y huerta, mostrando el día a día de su familia en un entorno rural, con publicaciones que van desde el cultivo de hortalizas de gran tamaño hasta reflexiones sobre crianza respetuosa, todo enmarcado en ese giro consciente hacia una vida más simple fuera de la ciudad.

Huertas Matricaria, agroecología y oficios que se están perdiendo

Maia S. administra Huertas Matricaria (@huertas_matricaria), una cuenta de 15.500 seguidores enfocada en agroecología y educación en naturaleza, que además imparte talleres de diseño y acompañamiento en huertos. Uno de sus sellos distintivos es la cestería en pita ñocha, una técnica artesanal tradicional de tejido con fibra vegetal, sobre la que Maia dicta cursos junto a organizaciones como la Fundación Origen. Su contenido combina el trabajo de huerto con la recuperación de oficios manuales chilenos que corren el riesgo de perderse, como el propio tejido en paja de trigo.

Sol Echavarría, la vida sustentable desde una parcela en el sur

Desde su parcela en Puerto Varas, Sol Echavarría inspira a miles de seguidores a llevar una vida más sustentable, mostrando desde cómo revestir su propia casa con tejuelas de madera hasta la construcción de un invernadero y la preparación de conservas caseras para aprovechar la fruta durante el invierno. Ingeniera comercial con máster en marketing y dedicada al diseño de interiores, Sol resume su filosofía citando a sus propias antepasadas: “es hacer las cosas como las hacían nuestras abuelas, bisabuelas y tatarabuelas”.

Belloto Family Farm, acercar la naturaleza a la infancia

También desde Puerto Varas, Belloto Family Farm combina un vivero de árboles nativos y frutales con talleres pensados especialmente para niños, bajo la premisa de que el contacto con la naturaleza tiene un efecto “sanador y terapéutico” en la infancia. La cuenta documenta jornadas de plantación de árboles realizadas junto a escuelas rurales de la zona, como la Escuela Rural Santa María, acercando a los estudiantes a especies nativas a través de la experiencia directa.

Un fenómeno que crece de sur a norte

Aunque cada una con un enfoque propio —nutrición, maternidad, oficios tradicionales, sustentabilidad o educación infantil— estas cinco cuentas comparten un mismo impulso de fondo: mostrar la agricultura y la vida de campo desde la experiencia cotidiana y personal, en lugar de la mirada institucional o comercial que domina buena parte del contenido agrícola tradicional. Esa autenticidad parece ser, precisamente, lo que explica por qué miles de personas que nunca cultivaron una planta terminan siguiendo, día a día, el proceso completo de una cosecha, una siembra o un taller de tejido tradicional.

Lo que viene

Con audiencias que ya suman varios cientos de miles de seguidores combinados, estas creadoras chilenas se consolidan como una nueva generación de divulgadoras rurales, capaces de acercar la agricultura, la agroecología y los oficios del campo a un público urbano que, cada vez con más frecuencia, busca reconectar con la tierra, aunque sea a través de la pantalla de su celular.

por Juan Lagos