Lo que comenzó como una disputa arancelaria entre Estados Unidos y Chile escaló esta semana a un choque diplomático directo. El embajador estadounidense en Chile, Brandon Judd, salió a cuestionar públicamente a los ministros de Agricultura y de Defensa por sus críticas al nuevo arancel del 12,5%, sugiriendo que probablemente no habían leído el propio Tratado de Libre Comercio que invocaron, y advirtió que ese tipo de declaraciones ya está complicando las negociaciones entre ambos países.
Un embajador que ya no midió las palabras
En entrevista con Radio Infinita, el embajador Brandon Judd apuntó directamente contra los ministros de Agricultura, Jaime Campos, y de Defensa, Fernando Barros, quienes habían criticado con dureza el alza del arancel a las exportaciones chilenas. Sobre las acusaciones de Campos de que Estados Unidos estaría “violentando” el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre ambos países, Judd fue tajante: “yo preguntaría si ese ministro realmente ha leído el Tratado de Libre Comercio. Sospecho que no lo ha hecho, porque, si se examina, existen disposiciones que nos permiten aplicar aranceles si no se cumplen determinadas condiciones”. El diplomático calificó además el episodio completo como “muy decepcionante”, y afirmó haber escuchado a “funcionarios chilenos de alto nivel” dar una explicación equivocada sobre el origen del arancel.
Qué dice Estados Unidos que realmente motiva el arancel
Judd fue explícito en corregir lo que, a su juicio, es una interpretación errónea instalada en Chile: el arancel no responde a una acusación de que exista trabajo forzoso dentro del país. “No hablo de trabajo forzado en Chile. Hablamos de productos que se importan a Chile y que son producidos mediante trabajo forzado fuera de Chile”, explicó, precisando que la preocupación de Washington apunta a insumos importados por Chile desde terceros mercados, que luego podrían terminar incorporados en bienes exportados hacia Estados Unidos. Consultado directamente sobre si esa preocupación apunta a China, el embajador lo descartó de forma categórica: “no, en absoluto. No hemos mencionado a ningún país en concreto”.
El origen de la molestia: las palabras de Campos
El detonante de esta respuesta fueron las declaraciones que el ministro Campos hizo apenas conocido el nuevo arancel, calificando el argumento detrás de la medida como “la chiva que inventaron para imponernos esta medida arancelaria”, que “casi parece chiste”, y agregando que “ni el más enemigo de los intereses chilenos se había atrevido a sostenerlo”. El ministro de Defensa, Fernando Barros, también había calificado el arancel de “injusto y bastante confuso”, argumentando que se suponía que ambos países eran “muy amigos, muy cercanos”.
La advertencia sobre el futuro de la negociación
Más allá de la respuesta puntual, Judd dejó una advertencia explícita sobre el proceso en curso: “cuando los ministros dicen cosas que no tienen nada que ver con este proceso, entonces, por supuesto, lo hace más difícil”, señaló, insistiendo en que lo que corresponde ahora es “dejar que estas negociaciones se desarrollen”. Según La Tercera, el embajador llegó a advertir que “no habrá acuerdo” si continúan hablando personas que no forman parte directa de las conversaciones. Con todo, Judd sí valoró públicamente la gestión de la negociadora chilena, la subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez: “tienen una negociadora muy buena. Ella sabe lo que está haciendo. Hay mucha confianza en ella”.
Un contraste dentro del propio gobierno chileno
El episodio también dejó en evidencia un contraste de tono dentro del propio gabinete chileno. Mientras Campos y Barros optaron por la confrontación directa, el canciller Francisco Pérez Mackenna mantuvo una postura más orientada a la negociación, señalando desde Lima que “más que enojarse, hay que ocuparse de resolver este problema”, e informando que el Gobierno trabaja en dos frentes simultáneos: negociar con Estados Unidos para ampliar el porcentaje de productos exentos del arancel, y diversificar las exportaciones chilenas hacia mercados como India y el sudeste asiático. El propio Judd destacó que, pese a la tensión retórica, el presidente José Antonio Kast ha tenido “grandes logros” con Estados Unidos durante los primeros meses de su mandato.
Lo que viene
Con Judd insistiendo en que las negociaciones continúan abiertas y que todavía existe espacio para alcanzar un acuerdo, el episodio deja una tensión de fondo que trasciende el propio arancel: la disputa comercial entre ambos países ya empezó a filtrarse hacia el terreno diplomático, con un embajador extranjero cuestionando públicamente a ministros de Estado por sus declaraciones, un nivel de fricción pública poco habitual en la relación históricamente cercana entre Chile y Estados Unidos.
por José Rios
