La pregunta de quién paga la comida barata lleva medio siglo en el campo. Las cifras del USDA, la FAO y Eurostat muestran la factura que dejan los alimentos baratos en el suelo, las explotaciones y el pago al agricultor, y las ferias aparecen como una respuesta.
¿Quién paga la comida barata? La pregunta lleva medio siglo en el campo y la formuló con fuerza el agricultor y escritor Wendell Berry, de Kentucky, fallecido el 31 de agosto de 2026 a los 92 años. Su respuesta fue que la factura no se paga en la caja del supermercado, sino que la asumen las comunidades rurales, el suelo y los propios agricultores. Las cifras actuales de varios países muestran qué tan vigente sigue esa idea.
Quién paga la comida barata, según Wendell Berry
Antes de volver a la tierra de su familia en 1964, Berry fue profesor universitario en Nueva York. Desde el condado de Henry publicó más de 40 libros. En The Unsettling of America (1977) cuestionó el modelo industrial de agricultura, y en 2009 propuso, junto con Wes Jackson, un proyecto de ley agrícola a 50 años que enfrentara la pérdida de suelo, la contaminación tóxica, la dependencia de combustibles fósiles y la destrucción de las comunidades rurales.
En 2013, en el programa Moyers & Company, el ambientalista Bill McKibben explicó que cuando Berry empezó a escribir sobre agricultura sostenible, en los años 70, no había ferias de productores en Estados Unidos. Sobre el modelo agroindustrial que se impuso, dijo que “más o menos funcionó”, si no importa la destrucción de las comunidades rurales ni del suelo: dio comida barata. McKibben atribuyó a Berry el resurgimiento de las ferias.
Cuánto cuesta la factura oculta de la comida barata
La FAO intentó ponerle número en El estado mundial de la agricultura y la alimentación 2023: los costos ocultos de los sistemas agroalimentarios, ambientales, de salud y sociales, suman al menos US$ 10 billones al año (dólares de 2020 ajustados por paridad de poder adquisitivo), según una estimación preliminar de 154 países. Los países de ingreso bajo cargan con el mayor peso en relación con su ingreso.
En Estados Unidos, el Servicio de Investigación Económica del USDA calcula que en 2024 los agricultores recibieron 5,8 centavos de cada dólar que los consumidores gastaron en alimentos, frente a 5,9 en 2023. En las compras de supermercado la parte fue de 18,5 centavos, y en restaurantes y comida preparada, de 7,1. El empleo directo en predios fue de 2,6 millones de puestos en 2022, 1,2 % del empleo total, mientras que toda la cadena agrícola y alimentaria sumó 22,1 millones de empleos, 10,4 %.
En la Unión Europea, Eurostat registró 9,1 millones de explotaciones en 2020, 5,3 millones menos que en 2005, una caída de 37 %. Sobre el suelo, la FAO estima que un tercio de los suelos del mundo está degradado, que la erosión es la mayor amenaza y que podría reducir 10 % la producción de cultivos y arrastrar 75.000 millones de toneladas de suelo hacia 2050. En América Latina y el Caribe, la degradación de la tierra cuesta unos US$ 60.000 millones al año, según estimó en 2022 el coordinador regional de la Convención de la ONU de Lucha contra la Desertificación.
Ferias y venta directa, una respuesta que se extiende
En Estados Unidos, el Censo Agropecuario 2022 registró US$ 17.500 millones en ventas directas de alimentos, de los cuales US$ 3.300 millones fueron a consumidores finales, a través de ferias, ventas en el predio, cajas de suscripción y tiendas en línea. Esa cifra se mantuvo estable en términos reales respecto de 2017, y el número de predios que venden directo a consumidores bajó 10,3 %, a 116.617. La mayor parte se concentra en California y la costa este.
En Chile existen 1.455 ferias libres con 163.165 puestos, que abastecen cerca de 70 % de las frutas y verduras que se consumen en el país, según el Catastro Nacional de Ferias Libres 2025 de Sercotec. La Ley 21.815, promulgada el 19 de mayo de 2026 y publicada el 17 de junio, las reconoce como unidades productivas y comerciales asociativas, aunque su vigencia es diferida.
En Paraguay, el Ministerio de Agricultura y Ganadería organiza ferias de la agricultura familiar de tres a cinco veces por semana en el país, para vender sin intermediarios. En Argentina, la Ley de Agricultura Familiar 27.118 contempla canales propios de comercialización, aunque cientos de ferias de alimentos no cuentan con un marco legal único.
La respuesta a quién paga la comida barata se mide hoy en suelos degradados, explotaciones que desaparecen y agricultores que reciben una fracción de lo que paga el consumidor. Las ferias y la venta directa no saldan esa cuenta por sí solas, pero acortan la cadena y dejan más valor en manos de quien produce.
Moyers & Company, Healdsburg Tribune, Associated Press, NPR, USDA, FAO, Eurostat, AgFunder News, Censo Agropecuario de Estados Unidos, Sercotec, Diario Constitucional, Ministerio de Agricultura y Ganadería de Paraguay, Última Hora y Bichos de Campo.
por José Rios
