En un nuevo capítulo de La Conversación del Diario Agrícola, conversamos con Claudia Raffo, arquitecta y directora de la Fundación Proyecto Huerto, sobre el rol que juega la agricultura urbana en la calidad de vida de las ciudades y las comunidades que las habitan.
De la arquitectura al huerto comunitario
Claudia no es agrónoma, pero lleva más de una década vinculada al mundo del cultivo urbano. Todo comenzó cuando fue invitada a participar en el diseño de espacios para Proyecto Huerto, una iniciativa fundada en 2012 por los agrónomos Claudia Barriga y Pablo Sepúlveda, egresados de la Universidad Católica, con el objetivo de promover la agricultura urbana en Santiago.
Con el tiempo, el proyecto sumó una mirada multidisciplinaria que incluyó a arquitectos, urbanistas y especialistas en manejo del agua, transformando espacios deteriorados —incluso microbasurales— en huertos comunitarios y escolares a lo largo de la ciudad.
Más que alimento: comunidad, pertenencia y bienestar
Uno de los puntos centrales de la conversación fue el impacto que generan los huertos más allá de la producción de alimentos. Según Claudia, estos espacios fomentan el intercambio social, el sentido de pertenencia a un lugar y una conexión más profunda con los ritmos naturales. “Somos naturaleza“, repite varias veces durante la entrevista, subrayando que el cuidado del entorno es, en el fondo, una forma de autocuidado.
Entre las experiencias más destacadas, Claudia relató la instalación de un huerto en una parroquia de Peñalolén, armado con cajones de tomate donados por un local cercano, destinado a un grupo de adultos mayores. Con el tiempo, ese huerto se transformó en un motivo de orgullo para sus participantes, quienes replicaron la práctica en sus propios hogares e incluso la transmitieron a sus familias.
Un vínculo con Japón y una meta ambiciosa para 2050
La Fundación Proyecto Huerto colabora estrechamente con MOA Internacional, una fundación de origen japonés dedicada a la agricultura natural desde la década de 1930, cuya filosofía se basa en el respeto y la adaptación a la naturaleza. Claudia reveló que, hace aproximadamente dos años, el propio gobierno japonés encargó a MOA Internacional apoyar la capacitación de agricultores medianos y pequeños del país, como parte del proyecto Midori Japón, que busca alcanzar un 25% de superficie de cultivo orgánico y cero emisiones de carbono hacia el año 2050.
La meta local: un mapa colaborativo de huertos orgánicos
De cara al futuro, la fundación trabaja en un ambicioso proyecto: construir un mapa colaborativo de huertos orgánicos en Santiago, que conecte a pequeños productores con consumidores conscientes, reduciendo la huella de carbono asociada al transporte de alimentos. La iniciativa busca además incorporar un componente educativo, informando a la comunidad sobre los beneficios físicos, mentales y nutricionales de una alimentación más cercana y consciente.
Para Claudia, el camino hacia una ciudad “más verde y más sana” no requiere grandes decisiones inmediatas. Basta, según ella, con experiencias simples como cultivar un romero en una maceta o completar el ciclo de una planta desde la semilla hasta la cosecha, para comenzar a desarrollar una sensibilidad distinta hacia el entorno natural.
Te invitamos a ver la conversación completa con Claudia Raffo en el video más abajo.
