En medio de un escenario marcado por el alto costo de la vida y la dificultad creciente para acceder a la vivienda propia, el Gobierno lanzó una de sus apuestas más ambiciosas: reducir hasta en un 15% el precio de las viviendas nuevas en Chile.

La medida no es menor. Apunta directamente a uno de los problemas estructurales del país: el acceso a la vivienda en un contexto de tasas altas, inflación acumulada y una demanda contenida.

Pero también abre un debate de fondo: ¿es una solución real o un impulso de corto plazo con costos fiscales relevantes?


La clave del plan: eliminar el IVA a la vivienda

El eje central de la propuesta es la eliminación transitoria del IVA a la venta de viviendas nuevas.

Actualmente, este impuesto —del 19%— se incorpora al precio final de las propiedades. Su eliminación permitiría una reducción directa en el valor de compra.

Según estimaciones del propio Ejecutivo, esta medida podría traducirse en:

  • Una baja de entre 10% y 15% en el precio final
  • Mayor dinamismo en el mercado inmobiliario
  • Reactivación del sector construcción

Y aquí hay un dato clave: hoy existe un stock cercano a 100 mil viviendas nuevas sin vender, lo que evidencia un mercado frenado


Más que vivienda: un impulso a la economía completa

Aunque la medida se presenta como una política habitacional, su impacto es mucho más amplio.

El sector construcción es uno de los mayores generadores de empleo en Chile, por lo que su reactivación tiene efectos en cadena:

  • Creación de empleo directo e indirecto
  • Mayor actividad en proveedores (materiales, transporte, servicios)
  • Dinamización del consumo

En ese sentido, el plan no solo busca facilitar el acceso a la vivienda, sino también: reactivar uno de los motores clave de la economía.


El trasfondo: subsidios, déficit habitacional y presión social

El anuncio ocurre en un contexto complejo:

  • Déficit habitacional cercano a 500 mil viviendas
  • Dificultad creciente para acceder a créditos hipotecarios
  • Altas tasas de interés

Además, medidas previas como subsidios al dividendo han tenido alta demanda, evidenciando que el problema no es solo de oferta, sino también de financiamiento


Las dudas: impacto fiscal y sostenibilidad

Como toda medida de alivio tributario, la eliminación del IVA abre cuestionamientos inmediatos.

El principal: la pérdida de recaudación fiscal

Esto podría tensionar las finanzas públicas en un contexto donde el Estado ya enfrenta restricciones presupuestarias.

Además, algunos expertos advierten que:

  • El beneficio podría concentrarse en ciertos segmentos del mercado
  • No necesariamente se traduciría en una baja completa al consumidor
  • Podría ser una medida temporal sin efectos estructurales

Una pieza clave dentro del plan económico de Kast

Esta iniciativa no está aislada.

Forma parte del Plan de Reconstrucción impulsado por el Gobierno, que incluye más de 40 medidas orientadas a reactivar la economía, entre ellas incentivos a la inversión, reducción de impuestos y agilización de permisos

En ese contexto, la vivienda aparece como un eje estratégico: conectar política social con reactivación económica.


Lo que viene: el verdadero impacto aún está por verse

El éxito de la medida dependerá de varios factores clave:

  • Que la baja de precios llegue efectivamente al comprador
  • Que se reactive la demanda sin generar distorsiones
  • Que el impacto fiscal sea manejable

Porque el desafío es claro: no basta con bajar precios, hay que recuperar el acceso real a la vivienda.


Si la inflación y los combustibles presionan el bolsillo… y el plan económico busca reactivar la inversión… esta medida apunta directo al corazón de la clase media chilena.

Y ahí está la clave: la vivienda dejó de ser solo un problema social… para convertirse en un eje económico estratégico.