La temporada 2025–2026 no solo está marcada por la escasez de mano de obra agrícola: también viene con un “piso” regulatorio más exigente. En 2026, las empresas del agro tendrán que navegar ajustes de jornada, mayor foco en condiciones de higiene y seguridad, y una fiscalización intensificada en predios, packing y transporte. Todo esto en un escenario donde cada hora y cada traslado cuentan.

El mensaje es claro: competir por trabajadores implica cumplir mejor, y hacerlo con registros y protocolos que resistan auditorías y fiscalización.


1) 2026: la jornada baja a 42 horas (y obliga a rediseñar turnos)

Uno de los hitos más concretos es que el 26 de abril de 2026 la jornada ordinaria avanza a 42 horas semanales, dentro de la implementación gradual de la Ley 21.561.

En agricultura esto pega directo en:

  • turnos de cosecha y packing,
  • horas extra y pactos,
  • planificación de transporte,
  • y, sobre todo, en evitar “ajustes de última hora” que terminan en incumplimientos.

2) Fiscalización agrícola de temporada: 500 inspecciones y foco en predios, packing y transporte

La Dirección del Trabajo ya viene operando el Programa Nacional de Fiscalización Agrícola de Temporada 2025–2026, con énfasis explícito en higiene, seguridad y transporte.

Y en su Boletín Oficial se detalla que el plan considera 500 fiscalizaciones entre noviembre y marzo de 2026, distribuidas en packing (100), predios (200) y transporte (200), con cobertura en 12 regiones (incluye Maule, Ñuble, O’Higgins, RM, etc.).

Además, el documento indica puntos críticos que pueden gatillar suspensión inmediata de faenas (por ejemplo, falta de agua potable, servicios higiénicos, higiene de manos) y un foco fuerte en altas temperaturas/olas de calor en predios si no existe un plan de mitigación.


3) Contratación por temporada: no es “contrato corto”, es labor transitoria (y tiene derechos completos)

Otro punto que suele generar errores es el concepto de “temporero”. Un análisis jurídico reciente sobre trabajo por temporada recuerda que la Dirección del Trabajo ha sostenido que lo definitorio no es la duración, sino la naturaleza transitoria y cíclica de las labores, y que la temporalidad no reduce derechos.

Este matiz importa porque:

  • contratos sucesivos para funciones permanentes pueden generar conflictos,
  • y el orden documental (anexos, jornada, término, etc.) pasa a ser central.

4) Dónde informarse bien (sin perder tiempo)

Para empresas agrícolas, la recomendación es separar fuentes oficiales (obligatorias) de fuentes prácticas (para implementación).

Fuentes oficiales (para “qué dice la norma”)

  • Dirección del Trabajo (DT): programa de fiscalización y criterios de inspección en temporada.
  • Ministerio del Trabajo – Ley 40 horas: cronograma, reglas y criterios generales (incluye 42 horas desde abril 2026).

Fuentes prácticas (para “cómo lo implemento sin fallar”)

  • Agrolaboral.cl: material aplicado a temporada (contratos, checklists y pautas), incluyendo documentos para transporte de temporeros, pactos de horas extra, reglamentos para contratistas y pautas por cultivo.
    Ojo: no es fuente normativa oficial, pero sí una buena “caja de herramientas” para ejecutar el cumplimiento en terreno.

Qué cambia el juego en 2026

En simple: la fiscalización está mirando lo operativo (agua, baños, higiene, transporte, calor, registros), mientras el mercado laboral obliga a las empresas a ofrecer condiciones confiables. Esa combinación hace que el cumplimiento ya no sea un tema “de RR.HH.”: es productividad, continuidad operacional y reputación.

Recurso recomendado:

DT (Programa de Fiscalización Agrícola 2025–2026) para entender foco y alcance real de inspecciones.