Agricultura

El análisis de las últimas actualizaciones del Catastro Frutícola, elaborado por el Centro de Información de Recursos Naturales (CIREN) con financiamiento de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa), muestra una transformación sostenida en la matriz frutícola nacional.
Los datos consolidados hasta 2024 evidencian un crecimiento significativo en especies como cerezo y avellano europeo, mientras que cultivos tradicionales como vid de mesa y manzano continúan reduciendo su superficie plantada.

Especies que aumentan superficie

Entre las especies con mayor expansión en los últimos años destacan:

  • Cerezo, que consolida su posición como uno de los principales motores de la fruticultura chilena, impulsado por la demanda internacional y altos retornos de mercado.
  • Avellano europeo, con uno de los crecimientos más acelerados en términos relativos, asociado a contratos de largo plazo, mecanización y estabilidad comercial.
  • Cítricos, especialmente mandarino y limonero, que muestran aumentos moderados pero sostenidos, vinculados a una demanda más estable y diversificación de destinos.

Este crecimiento refleja una orientación productiva hacia especies de mayor valor por hectárea o con modelos de negocio más estables, en un contexto de mayores costos y exigencias productivas.

Especies que retroceden

En contraste, el catastro muestra una reducción de superficie en varias especies históricas:

  • Vid de mesa, que presenta una de las mayores caídas acumuladas, afectada por la competencia internacional, mayores costos laborales y exigencias de calidad cada vez más altas.
  • Manzano, con una disminución sostenida, especialmente en huertos de variedades tradicionales menos competitivas.
  • Arándano, olivo y peral, que registran descensos más moderados, asociados a problemas de rentabilidad, recambio varietal o adaptación climática.

Estos retrocesos dan cuenta de procesos de reconversión productiva, arranque de huertos y ajustes estratégicos por parte de los productores.

Cambios estructurales en la fruticultura

Más allá de las cifras por especie, el Catastro Frutícola revela cambios de fondo en el sector:

  • Mayor concentración en especies exportadoras con alto valor y foco en mercados específicos.
  • Reconversión productiva desde cultivos tradicionales hacia alternativas más rentables o resilientes.
  • Decisiones condicionadas por el agua, los costos de producción y la disponibilidad de mano de obra.
  • Aumento del uso de riego tecnificado, especialmente en nuevas plantaciones.

Reflexiones para el sector

El análisis del Catastro Frutícola permite extraer varias conclusiones relevantes:

  • La fruticultura chilena avanza hacia un modelo más especializado y selectivo, donde no todas las especies ni todos los territorios crecen por igual.
  • La información catastral se consolida como una herramienta clave para la toma de decisiones, tanto a nivel predial como para políticas públicas.
  • Los cambios observados refuerzan la necesidad de planificación de largo plazo, considerando mercado, clima, agua y tecnología, antes de iniciar nuevos proyectos frutícolas.

Un instrumento estratégico

Desde CIREN y Odepa destacan que el Catastro Frutícola no solo entrega cifras de superficie, sino que permite comprender tendencias, ciclos productivos y transformaciones estructurales del agro chileno.
En un escenario de cambio climático, presión hídrica y mercados volátiles, contar con información objetiva y actualizada se vuelve indispensable para la sostenibilidad del sector.