Chile enfrentará esta semana una nueva alza en el precio de los combustibles, profundizando un escenario económico marcado por la incertidumbre global y el encarecimiento sostenido del petróleo.
El ajuste, que se concretará este jueves, vuelve a encender las alertas tanto en los hogares como en los sectores productivos, debido a su impacto directo en la inflación y en los costos de operación a nivel país.
Alzas significativas: bencinas y diésel siguen subiendo
De acuerdo con estimaciones de especialistas, el incremento podría ser relevante:
- Bencinas: entre $37 y $85 por litro
- Diésel: entre $63 y $75 por litro, incluso acercándose a los $100
Este nuevo ajuste responde principalmente al alza del petróleo a nivel internacional, que se mantiene en niveles elevados tras la escalada del conflicto en Medio Oriente.
Factor clave: crisis internacional y petróleo sobre los US$100
El contexto global sigue siendo determinante. El conflicto en Medio Oriente —particularmente el bloqueo del estrecho de Ormuz— ha tensionado el mercado energético, empujando el precio del crudo al alza.
Expertos advierten que el petróleo podría mantenerse sobre los US$100 por barril durante gran parte del año, lo que anticipa un escenario de precios altos y volátiles.
A esto se suma la presión del tipo de cambio, que encarece aún más los combustibles importados en Chile, país altamente dependiente de los mercados internacionales.
MEPCO: un amortiguador que no logra contener completamente el alza
El Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO) sigue operando como herramienta para suavizar las variaciones, pero con un alcance limitado.
- Permite topes de ajuste semanal, evitando alzas bruscas
- Sin embargo, no elimina la tendencia al alza
- De hecho, sin este mecanismo, los incrementos podrían superar los $70 en bencinas y $100 en diésel en una sola semana
Esto refleja una realidad estructural: Chile no controla el precio del combustible, solo puede amortiguar su impacto.
Efecto inmediato: inflación y encarecimiento de la canasta básica
El impacto ya se empieza a sentir en distintos niveles de la economía.
El aumento del diésel —clave para transporte y logística— tiene un efecto multiplicador:
- Aumenta el costo del transporte de bienes
- Presiona los precios de alimentos y servicios
- Genera lo que economistas llaman “inflación de segunda vuelta”
Incluso se estima que el transporte puede representar hasta un 18% del precio final de algunos productos, lo que amplifica el impacto en el consumidor.
Para el sector agrícola, esta noticia no es menor—es estructural.
El agro chileno es altamente dependiente del combustible en múltiples etapas:
- Labores mecanizadas (tractores, cosecha)
- Transporte de insumos y productos
- Logística de exportación
El alza del diésel, en particular, genera:
- Aumento inmediato en costos de producción
- Mayor presión sobre márgenes agrícolas
- Encarecimiento de alimentos a nivel nacional
En un contexto donde muchos productores ya operan con márgenes ajustados, este tipo de alzas puede afectar directamente la sostenibilidad del negocio.
Un escenario que llegó para quedarse
Más allá de este ajuste puntual, los expertos coinciden en que el problema es estructural.
La combinación de factores —conflicto internacional, tipo de cambio y dependencia energética— sugiere que la volatilidad en los combustibles será una constante durante 2026.
El alza de combustibles no es solo una noticia económica: es un fenómeno transversal que impacta toda la cadena productiva del país.
Y en sectores como el agro, donde cada peso cuenta, el combustible deja de ser solo un costo… para convertirse en una variable crítica de supervivencia.
