La Semana de la Construcción 2026 puso el foco en inversión, vivienda, infraestructura, sostenibilidad y reactivación económica.

La Cámara Chilena de la Construcción inauguró su Semana de la Construcción 2026, en el marco de sus 75 años, con un llamado a impulsar crecimiento, desarrollo sostenible y mejores oportunidades para las personas.

La construcción volvió a instalarse como uno de los sectores clave para la reactivación económica del país. Con la presencia del Presidente José Antonio Kast, ministros, gremios y representantes de la sociedad civil, la Cámara Chilena de la Construcción inauguró la 23ª Semana de la Construcción.

La edición 2026 se enmarca en los 75 años del gremio y se desarrolla bajo el lema “Chile en acción”. El encuentro busca abrir un espacio de diálogo sobre infraestructura, vivienda, sostenibilidad, productividad y desarrollo de largo plazo. Según la CChC, la jornada inaugural reunió a más de 900 personas y estuvo orientada a construir diagnósticos y propuestas compartidas.

El evento se realiza entre el 13 y el 15 de mayo en el Centro de Eventos Metropolitan. Su agenda incluye el tradicional Desayuno Anual de la Construcción, premios sectoriales, seminarios internacionales, análisis económico y espacios de conversación sobre infraestructura y vivienda.

Un sector clave para mover la economía

La construcción tiene un efecto directo sobre empleo, inversión, vivienda, infraestructura pública y actividad económica regional. Por eso, su desempeño suele ser observado como una señal relevante del dinamismo del país.

El gremio llega a esta Semana de la Construcción en un escenario desafiante. De acuerdo con los indicadores publicados por la CChC, la inversión en construcción proyectada para 2026 tendría un crecimiento anual de 4,8%. Sin embargo, el Índice Mensual de Actividad de la Construcción registró una caída anual de 0,7% en marzo de 2026, mientras el empleo sectorial mostró una baja anual de 0,5% en el mismo mes.

Ese contraste resume el momento actual del rubro. Existen señales de recuperación, pero también persisten desafíos vinculados a permisos, costos, productividad, acceso a vivienda y ejecución de nuevos proyectos.

Infraestructura para cerrar brechas sociales

Uno de los hitos centrales de la Semana de la Construcción fue la presentación del informe “Infraestructura para el Desarrollo Sostenible”. El documento plantea una inversión de US$252.589 millones entre 2026 y 2035 para cerrar brechas en sectores estratégicos.

La cifra equivale a cerca de 7,3% del PIB anual durante ese período. El informe aborda áreas como recursos hídricos, energía, conectividad digital, salud, educación, transporte y equipamiento urbano.

Este punto es clave. La infraestructura no solo permite construir obras. También mejora la calidad de vida, reduce desigualdades territoriales y entrega condiciones para que las empresas puedan crecer.

En un país expuesto a sequías, congestión urbana, déficit habitacional y brechas regionales, la inversión en infraestructura aparece como una herramienta estratégica. No se trata solo de cemento. Se trata de servicios, conectividad, seguridad y oportunidades.

Vivienda y espacios públicos en el centro

La vivienda también ocupó un lugar importante en la agenda. El encuentro contempla conversaciones sobre infraestructura para la vivienda y mejores espacios públicos, con participación de autoridades del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, Obras Públicas y representantes del gremio.

Este tema es especialmente sensible. El acceso a la vivienda sigue siendo una de las principales preocupaciones de miles de familias. A ello se suman mayores exigencias de planificación urbana, integración social, movilidad y calidad de barrios.

La construcción de viviendas no puede mirarse de forma aislada. Requiere suelo bien localizado, permisos oportunos, infraestructura urbana, transporte, servicios básicos y espacios públicos de calidad.

Por eso, la discusión sobre vivienda también es una discusión sobre ciudad. Una política habitacional efectiva necesita integrar al Estado, municipios, empresas, comunidades y financiamiento.

Premios destacaron sostenibilidad y participación femenina

La primera jornada también incluyó reconocimientos a iniciativas del rubro. Entre ellos destacó el Premio Mujer Construye, que busca visibilizar el aporte de mujeres en obras, cargos de toma de decisión y distintas áreas de la cadena de valor de la construcción.

La edición 2026 tuvo un récord de 246 postulaciones. Según la CChC, este reconocimiento busca destacar tanto a mujeres del sector como a organizaciones que han incorporado la inclusión como un eje estratégico de gestión.

Este avance es relevante para una industria históricamente masculinizada. La participación femenina en construcción no solo responde a una agenda de equidad. También permite ampliar talento, mejorar equipos y abrir nuevas trayectorias laborales.

La Semana de la Construcción también consideró el Premio Empresa Sostenible. Este reconocimiento busca destacar a empresas que incorporan la sostenibilidad en sus distintas dimensiones, con conexión con la sociedad y el medio ambiente.

Sostenibilidad como condición de competitividad

La sostenibilidad ya no es un tema externo a la construcción. Hoy forma parte de la competitividad del sector. Los proyectos deben considerar eficiencia energética, manejo de residuos, relación con comunidades, seguridad laboral, productividad y reducción de impactos ambientales.

En esa línea, la CChC ha impulsado herramientas como el Sello PRO, orientado a acompañar a empresas del sector en la mejora de sus prácticas sostenibles. El programa se basa en siete pilares de sostenibilidad y busca adaptar la gestión a distintas realidades empresariales, obras y centros de trabajo.

Este enfoque muestra un cambio de mirada. La construcción del futuro no solo deberá ser más rápida o más rentable. También deberá ser más eficiente, segura, limpia e integrada con las necesidades de las personas.

Reactivar con reglas claras

Uno de los temas de fondo es la necesidad de dar mayor certeza a la inversión. El sector ha insistido en la importancia de contar con reglas claras, plazos razonables y una mejor coordinación institucional para destrabar proyectos.

La discusión se conecta con temas que ya están presentes en la agenda nacional: permisología, seguridad jurídica, financiamiento, productividad y ejecución de obras públicas.

En regiones, estas preocupaciones se sienten con fuerza. Representantes locales de la CChC han advertido sobre problemas como alza de costos, falta de nuevos proyectos y menor dinamismo en algunas zonas del país.

Por eso, la Semana de la Construcción busca ir más allá del diagnóstico. El gremio plantea la necesidad de impulsar acciones concretas para recuperar dinamismo y generar mejores condiciones para invertir.

Una agenda que mira más allá del sector

Aunque la actividad es organizada por la Cámara Chilena de la Construcción, su impacto va más allá del rubro. La construcción incide en empleo, vivienda, infraestructura, productividad, desarrollo regional y calidad de vida.

Cuando una obra se activa, también se movilizan proveedores, transporte, comercio, servicios profesionales, materiales, tecnología y mano de obra. Por eso, la recuperación del sector puede tener efectos amplios sobre la economía.

La Semana de la Construcción 2026 busca instalar esa mirada. En sus 75 años, la CChC intenta proyectar una agenda que combine crecimiento, inversión, sostenibilidad e inclusión.

El desafío será transformar las propuestas en avances concretos. El país necesita más infraestructura, más vivienda, mejores ciudades y mayor capacidad de ejecución.

En ese camino, la construcción vuelve a aparecer como una actividad estratégica. No solo por lo que levanta en términos físicos, sino por lo que permite construir en términos sociales: empleo, conectividad, bienestar y oportunidades.