La Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtió que la guerra en Medio Oriente podría reducir el crecimiento de la economía global en al menos 0,3 puntos porcentuales respecto a 2025, en un nuevo escenario marcado por la incertidumbre y el alza de costos energéticos.

El organismo alertó que el conflicto —centrado en Irán— está generando un shock económico global. Este impacto se transmite principalmente a través de la energía, el comercio y los mercados financieros.


Un freno a la recuperación global

Según estimaciones internacionales, la economía mundial venía en una fase de recuperación moderada. Sin embargo, la intensificación del conflicto amenaza con frenar ese proceso.

Distintos análisis coinciden en que el crecimiento global podría desacelerarse, debido al aumento de los precios del petróleo y la incertidumbre en los mercados.

Además, economías clave ya comienzan a ajustar sus proyecciones. En Europa, por ejemplo, se han reducido estimaciones de crecimiento producto del impacto energético.


Energía y comercio: el corazón del impacto

El principal canal de transmisión del conflicto es el mercado energético.

La guerra ha afectado rutas clave como el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial. Esto ha generado alzas en los precios y presión sobre los costos productivos.

El aumento de la energía impacta directamente en la inflación. También afecta la producción, el transporte y el comercio internacional.


Impacto desigual entre países

La ONU y organismos internacionales coinciden en que el impacto será global, pero no uniforme.

Los países importadores de energía serán los más afectados. También lo serán las economías más vulnerables o con menor capacidad fiscal.

En contraste, los países exportadores de energía podrían enfrentar efectos más acotados en el corto plazo.


Efectos en alimentos y agro

El impacto económico también alcanza al sector agrícola.

El alza de la energía encarece procesos clave como el riego, el transporte y la producción de fertilizantes. Además, las disrupciones logísticas afectan la cadena de suministro global.

Esto puede traducirse en mayores costos de producción y presión sobre los precios de los alimentos.

En este contexto, el agro vuelve a posicionarse como un sector estratégico para la seguridad alimentaria global.


Un escenario de mayor incertidumbre

Organismos como el FMI ya han advertido que todos los escenarios apuntan a una combinación compleja: menor crecimiento y mayor inflación.

La duración del conflicto será clave.

Si la guerra se prolonga, los efectos podrían intensificarse. Esto generaría un escenario más desafiante para la economía mundial en los próximos meses.


Señal de alerta global

La advertencia de la ONU refuerza una idea central: la economía global sigue altamente expuesta a los conflictos geopolíticos.

En un contexto de recuperación frágil, el conflicto en Medio Oriente aparece como un factor que puede redefinir el escenario económico global en 2026.