El ministro de Agricultura, Jaime Campos, calificó como una “pésima noticia” y una actuación “arbitraria” la decisión de Estados Unidos de subir de 10% a 12,5% el arancel a las exportaciones chilenas, acusando además que el argumento de Washington para justificar la medida —la existencia de trabajo forzoso en Chile— es, en sus palabras, “una chiva que casi parece chiste”. Sus dichos se suman a un coro de reacciones críticas desde distintos frentes del gobierno.

El ministro Campos y su frase más citada: “ni el más enemigo de los intereses chilenos se había atrevido a sostenerlo”

Consultado por el impacto de la medida sobre el sector agrícola, Campos no se guardó nada: “a ver, en castellano antiguo: pésima noticia. Obviamente, lamentable noticia. Lo que se está haciendo, lo que se ha hecho en relación con Chile, es una actuación arbitraria del gobierno norteamericano, puesto que está violentando el Tratado de Libre Comercio que ya habíamos suscrito y principios universales del comercio internacional”, sostuvo el titular de Minagri. El ministro reservó su crítica más dura para el fundamento detrás del arancel —una investigación de la Sección 301 de la Ley de Comercio de Estados Unidos, que acusa a Chile y a otras 59 economías de no fiscalizar eficazmente la importación de bienes producidos con trabajo forzoso—: “la chiva que inventaron para imponernos esta medida arancelaria casi parece chiste, porque sostener que en Chile existe trabajo forzado… ni el más enemigo de los intereses chilenos se había atrevido a sostenerlo”, afirmó.

Ante la pregunta de qué margen de acción real tiene el país frente a una potencia como Estados Unidos, Campos fue realista: “¿qué puede hacer el gobierno? Más allá de conversar, negociar, dialogar, etcétera, ante una potencia como Estados Unidos. Seguir dialogando. Y la agricultura, como tantas veces ha ocurrido, y todo el sector productivo nacional, va a tener que adecuarse a esta nueva realidad”.

El resto del gabinete también salió a criticar

Campos no fue el único integrante del gobierno en cuestionar la medida. Según reportó The Clinic, distintos ministros del gabinete del presidente José Antonio Kast —entre ellos el ministro de Defensa— también salieron a reprochar públicamente la decisión de Washington de elevar el arancel para Chile y otros 43 países, en un alza que afecta al 40,3% de las exportaciones nacionales. El tono de las críticas fue descrito por el propio medio como “inéditos reproches” desde un gabinete que históricamente ha evitado la confrontación directa con Estados Unidos.

La Cancillería, con un tono más medido

En paralelo, el canciller Francisco Pérez Mackenna, quien se encontraba en Perú acompañando al presidente Kast en la asunción de Keiko Fujimori, mantuvo una postura más orientada a la negociación que a la confrontación pública: “estamos más que enojándonos, ocupándonos, de resolver este problema. Más allá de las declaraciones, tenemos un espacio de negociación abierto con el USTR, el departamento de comercio de Estados Unidos”, remarcó. El canciller recordó además que Chile ya cuenta hoy con un 60% de sus productos exentos de estos aranceles, un dato que buscó matizar el impacto real de la medida sobre el conjunto de la canasta exportadora.

El diagnóstico del sector agrícola

El presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura, Antonio Walker, tras reunirse con el propio canciller Pérez Mackenna, describió a la industria como “alicaída”, con poca capacidad competitiva y enfrentando alzas sostenidas en sus costos de producción. Consultado sobre el impacto de la medida, el ministro Campos sostuvo que el arancel afectará la competitividad de las exportaciones nacionales, en particular las agrícolas, al imponer nuevos costos a un sector que depende fuertemente de los mercados internacionales, aunque no descartó eventuales alzas de precios, recordando que “en los precios en la agricultura no hay una regla de oro, los precios los fijan la ley de la oferta y la demanda”.

Una crítica que también llegó desde la vereda opuesta

La medida generó además cuestionamientos desde sectores críticos del gobierno. El medio El Despertar apuntó directamente al argumento técnico detrás del arancel, recordando que la subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez, había explicado que el problema formal es que Chile no cuenta con una ley específica que prohíba la importación de bienes elaborados con mano de obra forzosa, más allá de que dicha práctica no sería un delito extendido en el país.

Lo que viene

Con el canciller insistiendo en que el canal de negociación con el USTR sigue abierto, y con el propio ministro Campos reconociendo que el sector productivo nacional “va a tener que adecuarse a esta nueva realidad”, el foco de las próximas semanas estará puesto en si Chile logra conseguir exclusiones adicionales para productos sensibles —como ya ocurrió con el 60% de la canasta exportadora ya exenta— mientras el malestar transversal que generó la medida dentro del propio gobierno sigue sin traducirse en una respuesta concreta más allá del diálogo diplomático.

por Juan Lagos