Estados Unidos continúa siendo un mercado estratégico para las exportaciones silvoagropecuarias chilenas, pero las nuevas condiciones comerciales y los cambios en los hábitos de consumo están obligando al sector a redefinir su estrategia. Aranceles, exigencias sanitarias, productos orgánicos y la creciente demanda por alimentos asociados a salud fueron algunos de los temas abordados por Andrés Rodríguez, Agregado Agrícola de Chile ante Estados Unidos y Canadá, durante una charla en la Facultad de Agronomía y Sistemas Naturales UC.
Estados Unidos sigue siendo uno de los principales destinos para los productos silvoagropecuarios chilenos, pero mantener ese acceso requiere enfrentar un escenario comercial y regulatorio cada vez más complejo. Esa fue una de las principales conclusiones de la exposición realizada por Andrés Rodríguez, Agregado Agrícola de Chile ante Estados Unidos y Canadá, durante su visita a la Facultad de Agronomía y Sistemas Naturales UC.
En la actividad, titulada “Oportunidades y desafíos para el agro chileno en Estados Unidos: acceso, competitividad y la nueva agenda agrícola”, el representante del Ministerio de Agricultura analizó las perspectivas para el sector frente a los cambios en la política comercial estadounidense y las nuevas tendencias del mercado.
Uno de los principales focos estuvo puesto en el nuevo escenario arancelario. Desde fines de julio, Chile quedó sujeto a un arancel adicional de 12,5% bajo la Sección 301 de la legislación comercial estadounidense, luego de que finalizara el arancel temporal de 10% que había estado vigente durante los meses anteriores.
La medida agrega presión a productos chilenos que llegan a Estados Unidos, entre ellos uva de mesa, arándanos, vino, carne y salmón, y genera una desventaja frente a algunos competidores que quedaron sujetos a una tasa menor.
“El TLC abrió la puerta hace 20 años, pero mantenerla abierta es un trabajo diario”, planteó Rodríguez al inicio de su presentación, dando cuenta de que contar con un acuerdo comercial no garantiza por sí solo el acceso efectivo al mercado.
En 2025, Chile exportó alrededor de US$3.600 millones en productos silvoagropecuarios a Estados Unidos, equivalentes al 17,5% de sus exportaciones silvoagropecuarias totales. Sin embargo, esos envíos cayeron 10% durante el año, frente a una disminución de solo 0,2% de las exportaciones del sector al mundo.
Un mercado que sigue ofreciendo oportunidades
Pese a las nuevas barreras, Estados Unidos continúa siendo un mercado atractivo. Durante 2025 importó aproximadamente US$212 mil millones en productos agrícolas, y cerca del 98% del valor de esas importaciones correspondió a productos de alto valor. La demanda responde, entre otros factores, a la necesidad de contar con alimentos durante todo el año, diversidad de productos y oferta de contraestación.
Esta realidad beneficia especialmente a Chile, que cuenta con una posición consolidada en categorías como uvas, arándanos, cerezas, cítricos, kiwis y carozos.
Sin embargo, Rodríguez planteó que la oportunidad ya no pasa únicamente por aumentar los volúmenes exportados, sino por capturar mayor valor.
Un ejemplo es la transformación que ha experimentado la industria de la uva de mesa. La participación de variedades patentadas pasó de 7% de las exportaciones en 2016-17 a 72% en 2025-26, reflejando el giro hacia productos diferenciados y de mayor valor para el consumidor.
Orgánicos, salud y el efecto MAHA
Otro de los principales focos de la exposición fueron los cambios en los hábitos de consumo estadounidense.
Rodríguez destacó el crecimiento de categorías vinculadas a alimentación saludable y productos orgánicos. En 2025, las ventas de productos orgánicos certificados alcanzaron US$76.600 millones en Estados Unidos y se proyecta que superen los US$100 mil millones hacia 2030. Dentro de los productos frescos orgánicos, las bayas y los cítricos estuvieron entre las categorías de mayor crecimiento.
A ello se suma el movimiento Make America Healthy Again (MAHA), que está influyendo en las políticas alimentarias estadounidenses y promoviendo una mayor atención sobre frutas, verduras, proteínas y alimentos menos procesados.
“Pudimos estar conversando de aranceles, de las distintas oportunidades también en tendencias de consumo en Estados Unidos que hoy día están impulsados por nuevas políticas, por ejemplo, el Movimiento MAHA, Make America Healthy Again”, explicó Rodríguez tras la actividad.
Para Chile, este escenario abre oportunidades en categorías donde ya posee ventajas competitivas, particularmente en frutas frescas y alimentos asociados a atributos de salud.
Ciencia, tecnología y trazabilidad
La presentación también puso énfasis en que la competitividad del agro chileno se juega cada vez más allá del predio. Las exigencias sanitarias, la logística, la trazabilidad y la capacidad de demostrar atributos de calidad y sustentabilidad pueden ser tan determinantes como la productividad.
El caso de la uva de mesa es nuevamente ilustrativo. Chile trabaja actualmente para recuperar un sistema de mitigación fitosanitaria que permita reducir la dependencia de la fumigación, mientras que la industria ha avanzado paralelamente en nuevas variedades y estrategias de diferenciación.
Hacia adelante, la presentación identificó cinco tendencias que deberían estar en el radar del sector: conveniencia, trazabilidad, salud y proteína, resiliencia frente al cambio climático y automatización.
El desafío, en definitiva, es mantener la posición de Chile en un mercado que seguirá necesitando productos agrícolas importados, pero donde las reglas de competencia son cada vez más exigentes.
Como sintetizó Rodríguez, Chile no necesita elegir entre exportar más y exportar mejor: debe avanzar en ambas direcciones, pero con mayor resiliencia, diferenciación y capacidad para demostrar el valor de lo que produce.
por Manuel Toledo – Facultad de Agronomía y Sistemas Naturales UC
