Keiko Fujimori juró este martes 28 de julio como presidenta de Perú para el período 2026-2031, convirtiéndose en la primera mujer en llegar a la jefatura de Estado del país, en una ceremonia a la que asistió el presidente chileno José Antonio Kast. En su primer discurso como mandataria, Fujimori ya anticipó medidas específicas para enfrentar el impacto de El Niño sobre el agro peruano, un fenómeno que —como ya hemos reportado en Diario Agrícola— amenaza cosechas y precios en toda la región.
Un cambio de mando marcado por la fragilidad institucional del país
Fujimori asumió el cargo tras imponerse por un margen ajustadísimo de menos de 50.000 votos sobre el candidato izquierdista Roberto Sánchez en segunda vuelta, convirtiéndose en la novena presidenta o presidente de Perú en apenas diez años, un dato que ilustra la inestabilidad política que ha caracterizado al país en la última década. A diferencia de varios de sus antecesores, la nueva mandataria asume con mayoría parlamentaria propia, lo que en principio le daría mayor margen de gobernabilidad para completar su mandato. Entre los asistentes a la ceremonia de investidura en el Congreso peruano estuvieron el presidente chileno José Antonio Kast, el ecuatoriano Daniel Noboa y el argentino Javier Milei, mientras se registró la ausencia del brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.
Keiko Fujimori y El Niño, presente desde el primer discurso
Uno de los anuncios más relevantes de su primer Mensaje a la Nación fue un paquete de medidas para mitigar el impacto del Fenómeno El Niño (FEN) sobre el sector agropecuario peruano, el mismo evento climático que ya reportamos en Diario Agrícola como una amenaza activa para las cosechas y los precios agrícolas de toda América Latina. Según Gabriel Amaro, presidente de la Asociación de Gremios Productores Agrarios del Perú (Agap), el fenómeno afectará a 22 regiones del país, con impacto especialmente fuerte en Tumbes, Piura, La Libertad y Lambayeque. Amaro remarcó la urgencia de proteger los proyectos de irrigación del país, no solo por su rol en el abastecimiento de agua potable a las ciudades, sino por su conexión directa con la agroexportación y la pequeña agricultura: “con el fenómeno de El Niño va a caer la productividad muy fuerte. Ya está afectando a todos los cultivos”, advirtió el dirigente gremial.
Continuidad para el modelo agroexportador, con matices
En materia de política agrícola de fondo, el plan de gobierno de Fuerza Popular —el partido de Fujimori— plantea mantener el modelo económico vigente desde la Constitución de 1993, apostando por la formalización y la inversión privada como motores de crecimiento del sector, en contraste con propuestas de mayor intervención estatal que se discutieron durante la campaña. Entre sus banderas concretas, Fujimori prometió durante la contienda electoral la entrega de 5.000 tractores al campo peruano y el desarrollo de un Programa Nacional de Incentivos a la Innovación e Investigación Agropecuaria y Forestal. Su llegada al poder ocurre, además, en medio de un paro agrario iniciado en mayo de 2026 por productores arroceros, bananeros y de otros gremios, que reclaman por la caída de precios, el alza en los costos de producción y el acceso al agua de riego, un conflicto social que la nueva administración deberá abordar desde el inicio de su mandato.
Lo que implica para la competencia agroexportadora con Chile
La continuidad del modelo agroexportador peruano tiene una lectura directa para Chile: como ya reportamos al analizar la disputa por el trono agroexportador regional, la ventaja histórica de Chile sobre Perú prácticamente se cerró durante 2025, e incluso algunas mediciones ya ubican a Perú por delante, impulsado especialmente por el arándano y la uva de mesa. Un gobierno que mantiene el rumbo exportador —en lugar de introducir cambios regulatorios bruscos que pudieran generar incertidumbre— tiende a favorecer justamente ese tipo de continuidad competitiva, lo que sugiere que la disputa entre ambos países por captar mercados internacionales seguirá intensificándose en los próximos años, sin que se avizoren cambios de fondo en la estrategia peruana que puedan revertir ese avance.
El factor climático como terreno común
Más allá de la competencia comercial, el desafío de El Niño que Fujimori ya reconoció en su primer discurso es, en los hechos, el mismo que enfrenta hoy el agro chileno y el de buena parte de la región. Con el pico del fenómeno todavía por delante —proyectado entre el último trimestre de 2026 y el primero de 2027, según el Banco Interamericano de Desarrollo— la forma en que Perú despliegue sus primeras medidas de mitigación podría convertirse en un caso de referencia para el resto de los países sudamericanos que enfrentan el mismo riesgo climático en la misma ventana de tiempo.
Lo que viene
Con Keiko Fujimori recién asumiendo y un paro agrario todavía activo, las primeras semanas de su gobierno serán clave para definir si su promesa de campaña de sostener el modelo agroexportador se traduce en medidas concretas frente a la crisis social del agro y frente a la amenaza climática que ya reconoció en su propio discurso inaugural. Para Chile y el resto de América Latina, el nuevo gobierno peruano será, cuando menos, un actor a seguir de cerca tanto en materia de competencia comercial como de manejo climático regional.
por José Rios
