Una señal positiva llegó para la economía chilena. El Fondo Monetario Internacional (FMI) elevó su proyección de crecimiento para 2026, situándola en un 2,4%.
Se trata de un ajuste al alza respecto al 2,0% estimado anteriormente. Es también el primer diagnóstico del organismo tras la llegada del gobierno de José Antonio Kast.
Aunque la cifra mejora las expectativas, el mensaje de fondo es más cauteloso: el crecimiento será moderado y con riesgos relevantes.
Un ajuste al alza que marca un cambio de tendencia
El nuevo informe del FMI muestra una leve mejora en la economía chilena.
Las principales proyecciones son:
- Crecimiento de 2,4% en 2026
- Expansión de 2,6% en 2027
- Inflación cercana al 3%
- Desempleo en torno al 8%
Este ajuste rompe con una tendencia previa a la baja. En octubre de 2025, el organismo había reducido su estimación a 2%, reflejando un escenario más débil.
El contexto global sigue siendo el principal riesgo
El alza en la proyección no ocurre en un escenario ideal. Todo lo contrario.
El FMI advierte que la economía global enfrenta presiones importantes:
- Conflicto en Medio Oriente
- Aumento en precios de energía
- Mayor incertidumbre financiera
Estos factores afectan directamente a países como Chile, que dependen del comercio internacional y de la importación de energía.
Incluso el propio organismo advierte que los riesgos están “sesgados a la baja”, lo que significa que el crecimiento podría ser menor si el escenario empeora.
Chile crece, pero sin despegar
El dato de 2,4% es positivo, pero también refleja una realidad: Chile sigue en un crecimiento moderado.
No se trata de un boom económico. Más bien, es una recuperación gradual.
Esto se explica por varios factores:
- Ajustes fiscales en curso
- Alta incertidumbre externa
- Menor dinamismo en inversión
El desafío ahora no es solo crecer, sino acelerar ese crecimiento de forma sostenible.
La lectura política: primer test económico del nuevo gobierno
Este informe también tiene una lectura política.
Es la primera evaluación del FMI tras el cambio de gobierno. Y entrega una señal mixta:
- Hay una mejora en expectativas
- Pero el margen sigue siendo limitado
El propio contexto interno refuerza esta presión. Hoy, la economía y el empleo se han transformado en las principales preocupaciones de la ciudadanía en Chile.
Bajada al agro: estabilidad con desafíos estructurales
Para el sector agrícola, este escenario tiene dos lecturas.
Por un lado, un crecimiento más estable genera:
- Mayor demanda interna
- Mejores condiciones para inversión
- Mayor previsibilidad
Pero al mismo tiempo, los riesgos globales siguen presentes:
- Costos de energía
- Logística
- Insumos agrícolas
El agro sigue dependiendo de variables externas que no controla.
El dato del FMI deja una señal clara: Chile mejora, pero aún no despega.
El crecimiento existe, pero es frágil. Y dependerá de factores internos y externos que todavía están en movimiento.
