El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva calificó como carente de justificación comercial el nuevo arancel del 25% que Estados Unidos impuso a Brasil, y anunció que evaluará “medidas espejo” además de recurrir al mecanismo de solución de controversias de la Organización Mundial de Comercio (OMC).
La respuesta oficial de Brasilia frente al arancel del 25%
La administración brasileña acusó que la decisión de Estados Unidos no tiene justificación comercial suficiente y advirtió que responderá en defensa de sus exportadores. El Gobierno de Lula adelantó que evaluará la aplicación de medidas espejo frente al nuevo arancel impuesto por Washington, y confirmó que recurrirá al mecanismo de solución de controversias de la OMC para impugnar la medida.
La postura se suma a los reclamos previos que Lula ya había planteado por episodios similares durante el último año: que Estados Unidos mantiene, según cifras del propio gobierno estadounidense, un superávit comercial acumulado con Brasil de cientos de miles de millones de dólares en los últimos 15 años, lo que —a su juicio— contradice el argumento de un desequilibrio comercial que justifique el arancel.
Los argumentos detrás del arancel
La investigación de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) que sustenta la medida cuestiona una serie de políticas brasileñas: el comercio digital, los servicios de pago electrónico —en particular el sistema PIX, creado por el Banco Central de Brasil—, la propiedad intelectual, el acceso al mercado del etanol, corrupción y deforestación ilegal. Según Washington, esas prácticas otorgan a Brasil ventajas competitivas desleales frente a las empresas y trabajadores estadounidenses.
Qué productos quedan dentro y fuera del arancel
El nuevo arancel del 25% afectará a miles de productos brasileños, entre ellos azúcar, vestuario, maquinaria agrícola, equipos eléctricos, papel y acero. Sin embargo, algunas de las principales exportaciones de Brasil quedaron fuera de la medida: carne de vacuno, café, jugo de naranja, productos energéticos, aeronaves y piezas de aviones figuran entre los rubros exentos.
Un conflicto que también se cuela en la campaña electoral
La tensión comercial amenaza con instalarse como un tema central de la elección presidencial brasileña de octubre. Lula buscará la reelección, mientras el senador Flávio Bolsonaro —hijo del expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión— aparece como uno de sus principales adversarios desde la derecha, en un contexto donde el propio Lula ha acusado a la familia Bolsonaro de influir en las decisiones arancelarias de Washington con fines electorales.
El antecedente: de la amenaza del 50% al arancel del 25%
Este episodio se enmarca en una disputa comercial que se extiende desde mediados de 2025, cuando Trump amenazó por primera vez con un arancel del 50% a Brasil, citando el juicio contra Bolsonaro como uno de los detonantes. En esa oportunidad, Lula calificó la amenaza como un “chantaje inaceptable” y afirmó que “no será un extranjero quien dará órdenes a este presidente de la República”. Tras meses de idas y vueltas —incluyendo un encuentro entre ambos mandatarios en Kuala Lumpur en octubre de 2025, del que salieron señales de un posible acuerdo comercial—, la relación bilateral vuelve ahora a tensionarse con este nuevo arancel del 25%, vigente desde el 22 de julio.
Por qué le importa a Chile
Como adelantamos en nuestra cobertura de esta semana sobre el impacto del arancel en el comercio internacional, la escalada entre Washington y Brasilia reabre la pregunta de si exportadores chilenos —particularmente en frutas, vino, salmón y productos del mar— pueden ganar espacio en el mercado estadounidense que hasta ahora abastecía Brasil, aunque los propios analistas del sector piden cautela: la sustitución solo sería relevante en categorías puntuales, no en el grueso del comercio bilateral entre ambos países.
