Maersk advirtió que las cadenas de suministro en Asia-Pacífico siguen operando en un escenario dinámico e incierto. La situación en Medio Oriente, los desvíos de naves y la necesidad de mayor flexibilidad logística vuelven a encender alertas para exportadores e importadores.
La logística internacional vuelve a moverse en terreno complejo. Maersk, una de las principales navieras del mundo, advirtió que las cadenas de suministro en Asia-Pacífico siguen enfrentando un escenario marcado por incertidumbre, cambios en las rutas marítimas y mayores exigencias de planificación para las empresas.
En su actualización de mercado para el segundo trimestre de 2026, la compañía señaló que las operaciones en Asia-Pacífico continúan bajo un entorno dinámico, influido por factores geopolíticos, cambios en las condiciones comerciales y ajustes en las redes logísticas. Aunque el comercio regional se mantiene resiliente, Maersk remarcó que la flexibilidad, la visibilidad y las soluciones integradas son cada vez más relevantes para mantener la continuidad de la carga.
La advertencia llega en un momento sensible para el comercio exterior. La tensión en Medio Oriente ha seguido afectando flujos marítimos y aéreos, mientras las operaciones terrestres y la conectividad transfronteriza se vuelven claves para evitar interrupciones mayores.
Medio Oriente vuelve a alterar los planes
Uno de los puntos centrales del informe de Maersk está en el impacto de la inestabilidad en el Mar Rojo y la región del Golfo. La compañía señaló que los recientes acontecimientos obligaron a revertir el retorno gradual de tránsitos por el Canal de Suez, por lo que las naves de las rutas afectadas continúan desviándose por el Cabo de Buena Esperanza.
Este cambio no es menor. El desvío por el sur de África implica trayectos más largos, mayor consumo de combustible, más días de tránsito y una planificación más exigente para las empresas que dependen de embarques internacionales.
Maersk indicó que mantiene soluciones alternativas para sostener el movimiento de carga, incluyendo opciones de rutas y gateways complementarios. Sin embargo, también recomendó a sus clientes planificar con anticipación y mantenerse ágiles, ya que las condiciones siguen siendo dinámicas y pueden cambiar rápidamente.
Costos más altos y mayor incertidumbre
La tensión logística también está relacionada con el aumento de los costos energéticos. Reuters informó que Maersk advirtió que la guerra en Irán elevó sus costos de combustible en cerca de US$500 millones mensuales, debido al aumento del bunker fuel. La empresa señaló que, aunque ha logrado traspasar parte de esos costos a sus clientes mediante renegociaciones y alzas en tarifas spot, la crisis energética podría mantenerse durante varios meses.
Ese punto es clave para el comercio internacional. Cuando suben los costos del transporte marítimo, el impacto puede terminar llegando a importadores, exportadores, consumidores y empresas que dependen de insumos extranjeros.
Maersk también advirtió que un escenario de energía cara, menor demanda y sobrecapacidad naviera puede transformarse en una combinación riesgosa para la industria. Según Reuters, la compañía mantiene una proyección de crecimiento de 2% a 4% para el volumen global de contenedores en 2026, pero reconoce que la situación sigue siendo volátil.
Asia-Pacífico sigue operando, pero con más presión
A pesar de la incertidumbre, Maersk señaló que la actividad comercial en Asia-Pacífico sigue mostrando resiliencia, especialmente en corredores intra-Asia. Sin embargo, las rutas de larga distancia requieren más coordinación, flexibilidad y capacidad de respuesta.
Esto importa porque Asia-Pacífico es una región clave para el comercio mundial. Desde allí salen manufacturas, tecnología, maquinaria, insumos industriales, productos electrónicos y bienes de consumo que abastecen a mercados de todo el planeta.
Para países como Chile, la situación no es lejana. Una parte relevante de las importaciones de maquinaria, repuestos, tecnología, fertilizantes, agroquímicos, envases, materiales industriales y bienes de consumo proviene de Asia. Cualquier tensión en esas rutas puede afectar tiempos de entrega, costos logísticos y planificación comercial.
Impacto para exportadores e importadores chilenos
Para el comercio exterior chileno, el llamado de Maersk es una señal de alerta. Aunque el informe se concentra en Asia-Pacífico, las cadenas logísticas están conectadas. Un ajuste en una ruta puede terminar generando presión en disponibilidad de naves, contenedores, tarifas y tiempos de tránsito en otras regiones.
Los importadores podrían enfrentar mayor incertidumbre en la llegada de insumos. Esto es especialmente relevante para sectores que trabajan con calendarios ajustados, como agricultura, agroindustria, retail, construcción, minería y manufactura.
En el caso de los exportadores, el desafío está en asegurar continuidad, cumplir ventanas comerciales y mantener competitividad. Para productos perecibles, como frutas, alimentos frescos o productos del mar, los días adicionales de tránsito pueden marcar una diferencia importante.
La logística deja de ser un trámite
La advertencia de Maersk confirma una tendencia que se ha instalado con fuerza desde la pandemia: la logística ya no puede verse como una etapa administrativa al final del negocio. Hoy es parte central de la estrategia comercial.
Las empresas necesitan anticiparse, diversificar rutas, revisar contratos, evaluar alternativas multimodales y mejorar la visibilidad de sus cargas. También deben considerar escenarios de contingencia frente a conflictos, congestión portuaria, alzas de combustible o cambios regulatorios.
La propia Maersk ha insistido en la necesidad de soluciones integradas y flexibles para sostener la continuidad de la carga. En América Latina, la compañía también ha señalado que la transformación logística avanza hacia mayor digitalización, uso de datos, automatización selectiva y herramientas como gemelos digitales para anticipar cuellos de botella y tomar mejores decisiones.
Un comercio exterior más expuesto a los shocks
El escenario descrito por Maersk muestra que el comercio internacional seguirá operando bajo presión. Las empresas no solo compiten por precio o calidad. También compiten por capacidad de respuesta.
Para Chile, esto es especialmente relevante. La economía depende fuertemente del comercio exterior y de rutas marítimas largas. Por eso, cualquier disrupción global puede afectar costos, plazos y márgenes.
En este contexto, contar con planificación logística, proveedores alternativos y mayor visibilidad de la cadena puede marcar una diferencia entre cumplir o perder oportunidades comerciales.
Una alerta para planificar con más anticipación
La principal conclusión es clara: la incertidumbre logística seguirá siendo parte del escenario global durante 2026. Asia-Pacífico mantiene actividad, pero las tensiones en Medio Oriente y los desvíos de rutas siguen afectando la red marítima internacional.
Para exportadores e importadores, la recomendación es anticiparse. No basta con reaccionar cuando el embarque ya está en riesgo. La planificación debe comenzar antes, considerando rutas alternativas, tiempos más amplios, costos variables y comunicación permanente con operadores logísticos.
La advertencia de Maersk no apunta a una paralización del comercio, sino a una nueva normalidad más exigente. En ella, la logística deja de ser invisible y pasa a convertirse en un factor decisivo para la competitividad.
