El biochar de cáscara de arroz de la startup keniana Safi Organics se vende a los mismos agricultores de la zona y, según la empresa, corrige la acidez del suelo y mejora los rendimientos hasta en 30%. Las cifras no tienen validación independiente.

En Mwea, una de las principales zonas arroceras de Kenia, el molinado del arroz deja cáscara sin valor comercial. Safi Organics, fundada en 2015 por Joyce Kamande y Samuel Rigu cuando cursaban su último año de universidad, la convierte en biochar de cáscara de arroz y la mezcla con nutrientes para producir Safi Sarvi, un fertilizante que vende a pequeños y grandes productores de la región.

Cómo se produce

Gran parte del biochar lo producen grupos de jóvenes, de 10 a 15 personas cada uno. Recolectan cáscara de los agricultores y la carbonizan en hornos artesanales. Safi les compra el biochar: un equipo de 15 personas en tres turnos produce cerca de una tonelada diaria. La empresa entregó a uno de los diez grupos una unidad de pirólisis de US$40.000 y planea financiar más con créditos de carbono.

El biochar se muele, se mezcla con nutrientes y se envasa en la planta de la empresa. La tecnología nace del laboratorio D-Lab del MIT. La línea incluye fertilizante de siembra, de cobertera, foliar y un corrector de acidez, de liberación lenta.

Qué dice la empresa sobre el suelo y los rendimientos

Según la empresa, Safi Sarvi reduce la acidez del suelo y mejora los rendimientos hasta en 30% y los ingresos hasta en 50%. Un perfil de la alianza P4G, que financió a Safi, reportó para 3.500 productores comerciales de arroz un alza promedio de 27% en rendimiento y 70% en ingresos netos. Son cifras de la propia empresa.

Hay respaldo independiente para el biochar en general, no para este producto. Ensayos de diez años en tres sitios de Kenia mostraron que el biochar aumentó levemente el pH, la porosidad, el fósforo disponible y la retención de agua, con alzas de unos 1,2 toneladas por hectárea en maíz y 0,4 en soya por temporada, que persistieron todo el período.

Precio frente a los importados

Safi vende una bolsa de 50 kilos a US$20, frente a unos US$27 o más de un fertilizante sintético importado, según ImpactAlpha en julio de 2025. Los créditos de carbono subsidian cerca de US$6 por bolsa.

Créditos de carbono y financiamiento

Los créditos están certificados por Puro.earth y valen US$120 por tonelada o más. La empresa estima que secuestra unas 1,7 toneladas de CO₂ por acre (unas 4,2 por hectárea) al año.

Africa Climate Ventures adquirió 30% de Safi con US$750.000 en 2024, ayudó a financiar una fábrica de 6.000 toneladas y planea US$350.000 más para fertilizantes granulados. Un ejecutivo del fondo dijo que la empresa alcanzó rentabilidad en siete años y crecía entre 50% y 100% anual. En 2025, la agencia estadounidense DFC aprobó US$237.500 de asistencia técnica (de un proyecto de US$475.000) para preparar dos plantas industriales.

Qué falta

Las cifras de rendimiento e ingresos son de la empresa, y la expansión a Tanzania, Uganda e India está anunciada. Su perfil de inversión habla de más de 15.000 agricultores clientes, lejos de la meta de 200.000 que plantea su CEO. Parte del precio depende de los ingresos por carbono, y lo que falta por demostrar es que el biochar de cáscara de arroz sostenga el modelo a mayor escala con evaluaciones externas.

Fuentes: ImpactAlpha, Engineering for Change, P4G, Nation Media, Standard Media, VC4A, SVAI, DFC, Field Crops Research.

por José Rios