Desde una cárcel en Portugal hasta una finca datilera en pleno desierto de los Emiratos Árabes Unidos, las torres aeropónicas cultivan alimentos sin tierra y, según la empresa, con hasta 95% menos agua.
Las torres aeropónicas dejaron de ser un experimento de laboratorio. Son estructuras verticales donde las raíces cuelgan en el aire y reciben una niebla de nutrientes, sin tierra de por medio. Detrás de su expansión hay una empresa llamada Agrotonomy, que según sus propios datos ha montado granjas de este tipo en 52 países y seis continentes.
Una empresa que instala, asesora y enseña
Agrotonomy Corp. funciona como consultora y distribuidora de dos sistemas: Tower Garden, pensado para casas, y Tower Farms, para proyectos comerciales. La empresa no inventó la tecnología. La desarrolló el horticultor estadounidense Tim Blank, que partió su carrera en los jardines hidropónicos de Epcot, el parque de Disney en Orlando. Más tarde, su compañía Future Growing se unió a Tower Garden para formar Tower Farms. Para entonces, Future Growing ya sumaba más de 300 granjas verticales aeropónicas en Estados Unidos.
Al frente de Agrotonomy está Mathias Levarek, que venía del mundo de las tecnologías de la información y manejaba su propia producción orgánica. Según un perfil publicado en 2025, se interesó en la aeroponía hace cerca de una década, cuando buscaba cómo producir alimentos en la ciudad y vivía en Ámsterdam.
Además de instalar granjas, la empresa vende formación. En septiembre de 2025 ofreció un curso en línea de más de cinco horas, con 24 capítulos grabados en terreno. Incluye manejo de nutrientes, prevención de plagas y solución de problemas.
Cómo funcionan las torres aeropónicas
En el sistema Tower Garden, las raíces quedan suspendidas dentro de una torre hueca que opera en circuito cerrado. Una bomba de 40 watts lleva la solución nutritiva desde un estanque de 100 litros hasta las raíces. El sistema rocía durante tres minutos cada doce, las 24 horas del día. El agua que las plantas no absorben vuelve al estanque.
Por ese circuito, la empresa y sus distribuidores aseguran un ahorro de hasta 95% de agua frente al cultivo tradicional. Además, el consumo eléctrico es bajo, así que las torres pueden funcionar con paneles solares básicos. Se instalan en terrazas, techos, invernaderos o recintos cerrados con luces LED.
De una cárcel en Portugal al desierto de Liwa
Los proyectos muestran lo variado de sus usos. En Portugal, el equipo armó 40 torres dentro de una cárcel, junto a los internos y en conjunto con UpFarming, una organización sin fines de lucro de Lisboa. La granja está pensada para presos que cumplen su último año de condena. Produce unas 1.800 plantas al mes para la cocina del recinto, entre ellas lechuga, cilantro, albahaca, acelga y espinaca.
En los Emiratos Árabes Unidos, Agrotonomy anunció en agosto de 2023 una alianza con The Farms, un consorcio agrotecnológico con sede en Abu Dabi. El plan contempla una granja de torres en el desierto de Liwa, a un par de horas de la capital. Se levantaría sobre una finca de dátiles que The Farms compró y que sigue en producción.
El proyecto más reciente está en Martinica. En mayo de 2026, la empresa terminó de instalar las primeras 52 torres de un total de 180 en Le Carbet, en la costa caribeña de la isla. Las otras 128 ya estaban en el lugar, listas para armarse. La granja opera con energía solar. Como el agua municipal trae demasiado cloro, por ahora se trata con ósmosis inversa, mientras se construye un sistema para recuperar agua de lluvia. Para tomates, pepinos y sandías se armaron jaulas a medida. El socio local es BDS-Farm, que cubre Martinica y Guadalupe.
La aeroponía también avanza en España y América Latina
La técnica no depende de una sola empresa. En España, la Universidad de Granada participa en Aeromatics, un proyecto europeo coordinado por la Universidad de Turín y financiado con 1,6 millones de euros. Busca combinar inteligencia artificial, impresión 3D y sensores para ajustar el agua y los nutrientes que recibe cada planta.
En Colombia, el programa Oportunidad Educativa para la Vida, de la Alcaldía de Medellín, enseña aeroponía vertical en colegios rurales. Desde 2024 y hasta octubre de 2025 se sumaron nueve instituciones y 369 estudiantes. Por otro lado, un análisis de la Universidad de los Andes propone llevar la técnica a La Guajira, un departamento de altas temperaturas, poca lluvia y vientos fuertes.
En Argentina, los hermanos Mauro y Melisa Magenta, creadores de Verde Magenta, mostraron sus sistemas aeropónicos en ExpoRural 2024. Según Mauro, el sistema requiere un depósito con unos 500 mililitros de solución nutritiva por planta, y se promociona con un ahorro de hasta 90% de agua.
Sin embargo, la técnica tiene frenos. El mismo análisis colombiano advierte que los costos iniciales son elevados y que los sistemas dependen de un suministro eléctrico constante.
Las torres aeropónicas no reemplazan al campo, pero ya producen alimentos donde el suelo, el agua o el clima lo impiden. Para los productores, la discusión se juega en los números: cuánto cuesta armar la primera torre y en cuánto tiempo se paga. Mientras esa cuenta se afina, proyectos como los de Martinica, Liwa o Medellín sirven de vitrina.
VerticalFarmDaily, FreshPlaza, HortiDaily, Neozone, The Logical Indian, Tower Garden, Ecoticias, Telemedellín, ANeIA Universidad de los Andes y Bichos de Campo
por Juan Lagos
