Yara Growth Ventures, el brazo de capital de riesgo de la noruega Yara, tomó una participación minoritaria en Stenon, empresa de Alemania con un sensor portátil para medir el nitrógeno del suelo en el campo. La inversión llega con los fertilizantes todavía caros tras la crisis del Estrecho de Ormuz.

Una de las mayores productoras de fertilizantes nitrogenados del mundo acaba de invertir en una empresa cuyo negocio es ayudar a los agricultores a aplicar el nitrógeno con más precisión. Yara International, con sede en Noruega, entró a Stenon, una startup de Potsdam, Alemania, a través de Yara Growth Ventures. La operación se informó el 12 de octubre, corresponde al segundo cierre de la Serie B de Stenon y no tiene montos revelados. Muestra que medir el nitrógeno del suelo con datos tomados en el campo empieza a interesar a los propios fabricantes de fertilizantes.

Cómo se logra medir el nitrógeno del suelo en el campo con FarmLab

Stenon fue fundada en 2018 por Niels Grabbert, su CEO, y desarrolla el FarmLab, un dispositivo portátil con forma de pala que mide directamente en el campo el nitrógeno disponible para la planta, la materia orgánica, la temperatura y la humedad del suelo, entre otros parámetros. Combina sensores ópticos y eléctricos con inteligencia artificial y un software que convierte los datos en recomendaciones de fertilización para productores y agrónomos. La idea es evitar la espera de los resultados de laboratorio, que pueden tardar días o semanas. El nitrógeno disponible varía dentro de un mismo lote y a lo largo de la temporada, pero muchos agricultores siguen decidiendo con información limitada.

La empresa vende a distribuidores de insumos, concesionarios de maquinaria, asesores agronómicos y productores de alimentos. Según Grabbert, la plataforma ya se usa en varios millones de acres (cada millón equivale a unas 405.000 hectáreas) en Suiza, Austria, Alemania y Grecia, además de Kazajistán, Kirguistán, Brasil y California. FarmLab tiene certificaciones DLG y TÜV, y Stenon afirma que permite ahorrar hasta 20 % de los costos de fertilizante.

Por qué invierte un fabricante de fertilizantes

Grabbert describió la inversión como “un buen calce estratégico”: Yara produce los insumos que Stenon busca optimizar, lo que, a su juicio, valida la tecnología. Además, Yara aporta experiencia agronómica y económica, sobre todo en fertilizantes de alto valor, que Stenon quiere integrar a su producto. Stenon destacó que Yara acumula más de cien años de experiencia en nutrición de cultivos.

El interés tiene un telón de fondo. En abril, el CEO de Yara, Svein Tore Holsether, advirtió que el alza de costos ya estaba reduciendo el uso de nutrientes, con una demanda que se estaba “racionando”, y que la urea egipcia había subido cerca de 80 % desde el inicio de la guerra en Medio Oriente.

Fertilizantes caros y un mercado que se movió

El Estrecho de Ormuz maneja cerca de una cuarta parte de las exportaciones mundiales de urea. En abril, el Banco Mundial proyectó que el índice de fertilizantes subiría más de 30 % en 2026, con la urea casi 60 % arriba, y en junio advirtió que, si las perturbaciones persistían, los precios podían superar los pronósticos y llevar a los agricultores a usar menos fertilizante, con menores rendimientos. La urea llegó a superar los 850 dólares por tonelada en abril. Según el Pink Sheet de octubre del Banco Mundial, promedió unos 399 dólares en el tercer trimestre, mientras el fosfato siguió al alza. En Estados Unidos, siete de los ocho principales fertilizantes seguían más caros en septiembre que un año antes, según DTN.

En Brasil, casi totalmente dependiente de importaciones y con cerca de 40 % llegando por Ormuz, los precios locales subieron más de 35 % en las dos primeras semanas del conflicto, según el IFPRI. Yara Brasil habló en mayo de una de las peores relaciones entre costo de insumos y precio de los granos en 20 años. Allí Stenon opera desde hace unos tres años con Lavoro, el mayor distribuidor de insumos del país, en maíz, algodón, caña de azúcar, poroto y café, sobre todo en Mato Grosso, Paraná y el centro-sur. Según la empresa, duplicó sus ingresos en Brasil entre 2023 y 2025 y apunta a llegar al millón de hectáreas analizadas. Un caso citado por Grabbert habla de un retorno 17 veces mayor sobre la inversión, con ahorros de unos 172 dólares por hectárea.

Lo que viene para Stenon

El primer cierre de la Serie B, anunciado el 1 de julio, fue de 18 millones de euros (20,5 millones de dólares), liderado por Pymwymic y DeepTech & Climate Fonds, con respaldo de inversionistas existentes. En 2021 la empresa había levantado una Serie A de 20 millones de dólares. Para los próximos 12 meses, Grabbert fijó tres metas: preparar una tecnología nueva para 2027, de la que no entregó detalles, aumentar los despliegues en Latinoamérica y entrar a nuevos mercados. Un asesor legal de la ronda indicó que parte de los fondos apunta a sensores integrados en la maquinaria agrícola.

Para los productores, el movimiento deja una pregunta práctica: cuánto vale saber cuánto nitrógeno hay realmente en el suelo antes de comprar el siguiente fertilizante. Con los precios todavía por sobre los de hace un año en países como Brasil y Estados Unidos, medir el nitrógeno del suelo en el campo y en tiempo real empieza a perfilarse como una herramienta de gestión de costos.

AgFunder News, Stenon, Banco Mundial, Startbase, Osborne Clarke, AgFeed, IFPRI, DTN, Bloomberg, Yara Brasil, Trifacta Data y Dealroom.

por Juan Lagos