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Un neumático moderno tiene más de 200 ingredientes, y la mayoría todavía provienen del petróleo. Michelin ya fabrica neumáticos con hasta 71% de materiales sostenibles, usando cáscara de arroz, aceite de girasol y caucho reciclado. La carrera no se limita a los autos: Bridgestone avanza con un arbusto del desierto que podría convertirse en la principal fuente de caucho natural para neumáticos agrícolas.

Pocos objetos cotidianos dependen tanto del petróleo como un neumático. Fabricar uno moderno requiere más de 200 ingredientes distintos: caucho sintético, sílice, negro de humo, aceites y resinas, la mayoría derivados de hidrocarburos. Michelin, el fabricante francés de neumáticos, se propuso una meta ambiciosa: que para 2050 el 100% de esos materiales provengan de fuentes renovables, recicladas o de origen biológico. El camino hacia ahí ya está dejando resultados concretos, y buena parte de ellos vienen directamente del campo.

Cáscara de arroz, girasol y resina de pino en lugar de petróleo

Uno de los avances más interesantes de Michelin es el reemplazo de la sílice, un componente clave para el agarre y la eficiencia energética del neumático. En lugar de extraerla de arena mineral, un proceso que requiere mucha energía, la empresa la obtiene de las cenizas de la cáscara de arroz, un residuo abundante de la industria arrocera que de otra forma se desecharía.

A eso se suman otros ingredientes de origen agrícola: aceite de girasol y resinas naturales de pino, que reemplazan a los aceites derivados del petróleo y ayudan a mantener la flexibilidad de la goma a bajas temperaturas. Según Cyrille Roget, director de comunicación técnica y científica del Grupo Michelin, la composición varía según el tipo de neumático: los de auto llevan más aceites y resinas en la banda de rodadura, mientras que los de bus, que requieren una carcasa mucho más resistente por su mayor presión interna, usan más caucho natural y menos de estos ingredientes.

Michelin también recicla materiales industriales para complementar esta fórmula: negro de humo recuperado mediante pirólisis de neumáticos fuera de uso, poliéster reciclado de botellas PET para las fibras textiles internas, y acero reciclado para los aros y refuerzos metálicos.

Un camino gradual, ya probado en carretera y en pista

Michelin fijó metas intermedias claras: 40% de materiales sostenibles en toda su producción para 2030, como paso hacia el 100% en 2050. En 2022 presentó neumáticos homologados para uso en calle con 45% de materiales sostenibles, y en 2024 llegó a exhibir un neumático de carrera con 71%, usado en eventos como las 24 Horas de Le Mans. La compañía usa la competencia automovilística como banco de pruebas real para validar que estos materiales mantengan el mismo rendimiento, distancia de frenado y vida útil que un neumático convencional, un desafío técnico que la empresa reconoce como uno de los más grandes del proceso.

¿Y los neumáticos de los tractores? La apuesta va por otro camino

La pregunta por los neumáticos agrícolas tiene una respuesta distinta, y viene de un competidor: Bridgestone. Desde 2012, la empresa japonesa investiga el guayule, un arbusto del desierto nativo del sur de Estados Unidos y el norte de México, como fuente alternativa de caucho natural para reemplazar al árbol de hevea, del que hoy depende toda la industria mundial.

El guayule tiene ventajas concretas para la agricultura: puede cultivarse con la misma maquinaria que se usa para otros cultivos en hilera, necesita la mitad del agua que cultivos como el algodón o la alfalfa, y no requiere pesticidas, ya que sus propias resinas repelen insectos de forma natural. Bridgestone opera un centro de investigación en Mesa, Arizona, y una granja experimental de guayule en Eloy, con más de 280 hectáreas, además de un acuerdo de US$70 millones junto a la Universidad de Arizona y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos para escalar su producción. La compañía ya invirtió más de US$100 millones en el proyecto y apunta a comercializar caucho de guayule a escala industrial hacia 2030, después de haberlo probado con éxito en neumáticos de competencia de IndyCar desde 2022.

Otros fabricantes también avanzaron en materiales bio-based específicamente para neumáticos agrícolas: Bridgestone y Goodyear incorporaron aceite de soya en sus líneas de neumáticos agrícolas desde comienzos de la década pasada, como reemplazo directo de los aceites derivados del petróleo en la banda de rodadura, aprovechando un insumo producido por los mismos agricultores que luego usan esos neumáticos en sus tractores.

Una carrera que recién empieza

El caso de Michelin y Bridgestone muestra que la industria del neumático está mirando cada vez más hacia el campo para resolver su dependencia del petróleo: cáscara de arroz, aceite de girasol, resina de pino, aceite de soya y ahora un arbusto del desierto se están convirtiendo en insumos industriales de primer nivel. Para la agricultura, esto abre una oportunidad doble: no solo como usuaria final de neumáticos más sostenibles para sus tractores y maquinaria, sino también como proveedora de las materias primas que hacen posible esa transición.

Fuentes: Tire Business, Rubber News, European Rubber Journal, ERTICO Newsroom, Tire Review, Tire Technology International, PRNewswire (Bridgestone Americas), GreenCarReports, Opportimes, Tucson.com (Arizona Daily Star), Wikipedia (Parthenium argentatum).

por Juan Lagos