En India, un agricultor podía perder hasta un 20% del valor final de su cosecha en manos de intermediarios. En Kenia, pequeños productores dependían de comerciantes informales para llegar a los mercados urbanos, sin ninguna garantía de precio ni de venta. Ese modelo, repetido durante décadas en distintas partes del mundo, es exactamente lo que un grupo de plataformas digitales ha intentado desmontar, con resultados que van desde la consolidación operativa hasta el fracaso financiero absoluto.
India: el caso que casi se convierte en el primer unicornio agrícola del país
Ninjacart, fundada en 2015 en Bengaluru por un grupo de seis emprendedores —entre ellos Thirukumaran Nagarajan y Kartheeswaran KK—, partió con apenas US$42.000 reunidos entre los propios fundadores. El diagnóstico que encontraron fue contundente: los agricultores indios enfrentaban entre cuatro y cinco capas de intermediarios, cada uno cobrando comisiones de entre 5% y 8%, lo que dejaba a muchos productores con apenas un 25% a 30% del precio final que pagaba el consumidor.
Hoy en día, Ninjacart mueve más de 1.450 toneladas de producción perecible al día, conectando a más de 120.000 agricultores registrados con más de 130.000 puntos de venta minorista en 11 grandes áreas metropolitanas y más de 150 ciudades de menor tamaño, entregando el producto en menos de 12 horas desde su recolección. La compañía levantó más de US$500 millones de inversionistas como Accel, Flipkart, Walmart y Tiger Global, alcanzando una valorización superior a los US$800 millones y posicionándose hacia una sostenibilidad operativa a largo plazo.
Kenia: cuando la desintermediación empieza por las bananas
En África, el caso de referencia es Twiga Foods, fundada en Nairobi en 2014 por Grant Brooke y Peter Njonjo, un exejecutivo de Coca-Cola. La idea nació de un negocio de exportación de bananas que reveló ineficiencias profundas en el sistema alimentario local. Twiga construyó una plataforma B2B enfocada en conectar pequeños agricultores con comerciantes minoristas informales (de los cuales la gran mayoría son mujeres y jóvenes), logrando reducir las pérdidas poscosecha a menos del 5%.
A lo largo de su trayectoria, la compañía ha levantado más de US$100 millones entre capital de riesgo e inversiones de impacto para expandir sus operaciones. Con el fin de maximizar la rentabilidad y trazabilidad del negocio, la empresa ha evolucionado su modelo hacia una estructura híbrida basada en la adquisición de distribuidores locales y el fortalecimiento de su marca propia (Twiga Fresh).
El caso mexicano de Verqor: resolviendo el crédito antes que la venta
En México, Verqor, fundada en 2018 por Hugo Garduño, ataca un problema distinto pero igual de estructural: más del 90% de los agricultores mexicanos carece de acceso a financiamiento formal. La compañía entrega créditos en especie (como insumos agrícolas) directamente a los productores, eliminando intermediarios financieros tradicionales y conectando a los agricultores con corporativos, importadores y exportadores para la comercialización directa de sus cosechas.
El crédito se liquida al final del ciclo agrícola mediante las ventas de la producción. Para evaluar el riesgo crediticio de cada participante sin requerir un historial bancario tradicional, la plataforma utiliza datos alternativos como índices de vegetación satelital, análisis climático y tendencias de mercado.
El caso colombiano de Frubana: una advertencia necesaria
No todos los intentos de desintermediación digital logran perdurar, y vale la pena analizar los cierres con la misma honestidad. Frubana, fundada en 2018 en Bogotá por Fabián Gómez Gutiérrez, conectaba directamente a agricultores con restaurantes en Colombia, México y Brasil. La compañía llegó a atender a más de 80.000 restaurantes y levantó US$271 millones de fondos de relevancia global como SoftBank, Tiger Global y Lightspeed Venture Partners.
Pese a ese respaldo masivo, la compañía cesó sus operaciones definitivamente tras suspender primero sus actividades en Colombia y México, y posteriormente en Brasil. Según los análisis del ecosistema emprendedor latinoamericano, el detonante no fue la idea, sino la complejidad de su economía unitaria: combinar marketplace, red logística propia e intermediación financiera en el sector gastronómico generó una estructura de costos fijos que no logró sostenerse a la escala requerida.
Qué está cambiando realmente en la cadena de suministro
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la innovación central de este tipo de plataformas radica en su capacidad estructural para digitalizar y desintermediar el comercio agrícola tradicional, entregando transparencia de precios y acceso ampliado al mercado para los pequeños agricultores.
El mercado global de comercio electrónico agrícola mantiene una dinámica de crecimiento constante, particularmente en mercados emergentes. Sin embargo, la trayectoria del sector demuestra una lección clara: la tecnología es clave para eliminar la intermediación ineficiente, pero únicamente sobreviven aquellos modelos de negocio capaces de ejecutar la operación de manera financieramente sostenible a lo largo del tiempo.
Fuentes: FAO (STI Portal), Ninjacart, PitchBook, CB Insights, Tracxn, Twiga Foods, Finnfund, Verqor, Fintech Expert, Forbes Colombia, Portafolio, El Colombiano, El Ecosistema Startup, JLP Global.
por Juan Lagos
