Desde California hasta Sudáfrica, pasando por Australia y Europa, un manejo que parece sacado de otra época está ganando terreno entre los viñedos que buscan reducir su dependencia de agroquímicos: dejar que rebaños de ovejas, y en algunos casos vacas o caballos, pastoreen entre las hileras de parras durante el receso invernal.
Cómo funciona el manejo
La lógica es la misma en todos los casos documentados: durante los meses de reposo de la vid —generalmente entre el otoño y la primavera, antes de la brotación—, se deja que un rebaño de ovejas paste libremente entre las hileras del viñedo. Las ovejas consumen selectivamente malezas problemáticas como el rábano silvestre, la mostaza y distintos tipos de cardo, mientras dejan intactas otras coberturas vegetales beneficiosas para la estructura del suelo. Sus deposiciones actúan como fertilizante natural, y el paso de sus pezuñas genera una suave aireación del suelo alrededor de las raíces, sin la compactación que puede generar la maquinaria pesada.
Según el Instituto Australiano de Investigación del Vino (AWRI), un manejo bien planificado del pastoreo ovino invernal puede controlar eficazmente las malezas de todo el piso del viñedo desde la caída de las hojas hasta la brotación, reduciendo además la necesidad de desmalezado mecánico y aplicaciones de herbicida, con el consiguiente ahorro en combustible y emisiones.
Casos documentados en distintos continentes
En California, viñedos con manejo biodinámico como Tablas Creek combinan el pastoreo ovino invernal con cubiertas vegetales de habas, arvejas, veza y avena, un esquema que llevan implementando entre seis y ocho años consecutivos. Estudios de la Universidad de California, Davis, confirman que esta práctica no aumenta de forma significativa las emisiones de gases de efecto invernadero del suelo en comparación con un manejo sin pastoreo, validando su viabilidad ambiental.
En Australia, la bodega Henschke, en la región de Adelaide Hills, pastorea ovejas en su viñedo de clima frío de Lenswood específicamente para controlar malezas que crecen en el borde del mulch bajo las parras, con el timing de ingreso del rebaño como factor clave para evitar que esas malezas alcancen a producir semilla.
En Sudáfrica, la finca Waterkloof, en Stellenbosch, integra ovejas y vacas dentro de un sistema biodinámico más amplio que además utiliza caballos percherones para labores de arado y aplicación de compost, reemplazando buena parte de la maquinaria diésel tradicional. La misma lógica se repite en la finca Reynecke, que mantiene ganado bovino Nguni durante el invierno como parte de su manejo biodinámico integral.
En Europa, un estudio publicado en 2021 documentó por primera vez la integración formal de ovejas en viñedos de Europa central, como parte de sistemas emergentes de integración cultivo-ganadería en la región.
Beneficios reales, con matices científicos importantes
Vale la pena ser precisos sobre el respaldo científico de esta práctica. Investigaciones publicadas en revistas especializadas como Agriculture, Ecosystems & Environment confirman que el pastoreo ovino en viñedos mediterráneos no genera un aumento significativo del carbono o nitrógeno disponible en el suelo a corto plazo, aunque sí produce picos puntuales y localizados de emisiones de óxido nitroso, metano y CO2 —principalmente durante la temporada húmeda—, sin que estas lleguen a ser significativamente mayores que las de un suelo sin pastoreo cuando se contabilizan a lo largo de toda la temporada.
Un estudio más reciente sobre integración de bovinos en viñedos alpinos, con una carga de entre cinco y siete cabezas por hectárea durante cinco años, sí registró mejoras en el carbono y la estructura del suelo, sin efectos negativos evidentes.
Un modelo que combina tradición y sustentabilidad
Más allá de sus beneficios agronómicos, la práctica también representa un ingreso adicional para los productores a través de tarifas de arriendo de terreno para pastoreo, y una reducción concreta en costos de combustible y mano de obra asociados al desmalezado mecánico. Para la industria vitivinícola mundial, que according a distintos estudios mantiene apenas un 1% de su superficie bajo manejo biodinámico certificado frente a un 90% de manejo convencional, el creciente interés por este tipo de prácticas sugiere que la combinación de ganadería y viticultura podría dejar de ser una rareza para convertirse en una herramienta más dentro del manejo vitivinícola moderno.
Fuentes: Australian Wine Research Institute (AWRI), ScienceDirect (Lazcano et al.), Wine-Searcher, DaVero Farms & Winery, American Lamb Board, PLANTS PEOPLE PLANET (Wiley), PMC (National Library of Medicine, EE.UU.).
por Juan Lagos
