La demanda global por alimentos menos procesados dejó de ser solo una tendencia de consumo para convertirse en un cambio real dentro de las cocinas de las marcas más grandes del mundo. El caso más citado de las últimas semanas es el de In-N-Out Burger, la cadena californiana que decidió reformular buena parte de su menú para eliminar colorantes sintéticos, jarabe de maíz de alta fructosa y aceite de semilla de algodón.

Qué cambió exactamente en el menú de In-N-Out

In-N-Out, la cadena fundada en 1948 en Baldwin Park, California, y que hoy opera más de 400 restaurantes en el oeste de Estados Unidos, confirmó una serie de cambios en sus recetas que su propia presidenta y dueña, Lynsi Snyder, describió como parte de un compromiso permanente con sus clientes. Entre las modificaciones ya confirmadas: el colorante Amarillo 5 fue reemplazado por cúrcuma en los pepinillos, los chiles y el aderezo de la casa; el Rojo 40 fue sustituido por betacaroteno y jugo de vegetales en los batidos de frutilla y la limonada rosada de la marca; la vainilla artificial dio paso a vainilla natural en la mezcla de los milkshakes; y los sabores artificiales del jarabe de chocolate y el cacao caliente fueron reemplazados por sabores naturales.

El cambio más significativo, sin embargo, fue la eliminación del jarabe de maíz de alta fructosa, reemplazado por azúcar natural en la mezcla de batidos, el jarabe de frutilla, el aderezo y la limonada rosada. La cadena también retiró el aceite de semilla de algodón de sus panes, reemplazó el conservante propionato de calcio por enzimas naturales, y sustituyó los sobres de sucralosa y sacarina por extracto de hoja de stevia, sumando además una alternativa no láctea con crema de avena. Según confirmó la propia compañía, todavía está en proceso de transición hacia un ketchup elaborado con azúcar de caña real en lugar de jarabe de maíz, y evaluando un aceite de mayor calidad para sus papas fritas.

El contexto que empujó estos cambios

La decisión de In-N-Out no ocurre de forma aislada. Llega semanas después de que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) anunciara una serie de medidas para eliminar progresivamente los colorantes sintéticos derivados del petróleo del suministro alimentario del país, con plazo hasta fines de 2026, en el marco de la iniciativa Make America Healthy Again (MAHA), impulsada por el propio secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr. “Durante demasiado tiempo, nuestro sistema alimentario dependió de colorantes sintéticos derivados del petróleo que no aportan valor nutricional y representan riesgos de salud innecesarios. Estamos eliminando estos colorantes y aprobando alternativas naturales seguras, para proteger a las familias y apoyar decisiones más saludables”, señaló Kennedy Jr. en un comunicado oficial.

No es la única: otras cadenas ya van por el mismo camino

Según el medio especializado Nation’s Restaurant News, In-N-Out fue una de las primeras cadenas de comida rápida en actuar tras el anuncio de la FDA sobre el retiro gradual de colorantes artificiales. Pero la lista de marcas que están reformulando sus menús ya es larga. McDonald’s recibió en noviembre de 2025 una revisión temporal de la FDA sobre cinco de sus productos por contener colorantes artificiales, y en paralelo ya actualizó panes, quesos y salsas para eliminar conservantes como el propionato de calcio, además de avanzar hacia pollo criado sin antibióticos. Chipotle retiró la mayoría de sus ingredientes genéticamente modificados y se comprometió a eliminar por completo los ingredientes artificiales de su menú. Taco Bell, de la cadena Yum! Brands, prometió remover todos los colores y sabores artificiales de su carta, con su responsable de innovación culinaria, Liz Matthews, explicando el motivo de fondo: “esto se trata realmente de escuchar a nuestros clientes. Ellos quieren cosas más simples y más limpias. Para que seamos una cadena de comida rápida moderna, tenemos que movernos junto a ellos”. Pizza Hut, su cadena hermana dentro de Yum! Brands, avanza en la misma dirección, mientras Panera Bread publicó su propia “Lista de Noes”, detallando decenas de aditivos artificiales que ya eliminó o planea eliminar de sus recetas. Fuera del rubro de restaurantes, fabricantes de alimentos envasados como PepsiCo, Kraft Heinz y General Mills anunciaron cambios similares en sus propias líneas de productos, mientras cadenas como Jack in the Box ya identificaron ingredientes propios —como el colorante Rojo 40 presente en algunas de sus bebidas— que deberán reemplazar antes del mismo plazo.

Lo que dicen los propios clientes

El cambio ya generó reacciones positivas entre los consumidores. Charlotte Rice, clienta de In-N-Out consultada por la cadena CBS8, explicó por qué la noticia le importa especialmente como madre: “nos hace muy felices, sobre todo porque tenemos a Christopher, nuestro hijo, que tiene 2 años. Nos encanta comer aquí porque es una comida fácil para él, así que el hecho de que la estén haciendo más saludable nos hace más felices de comer ahí”, relató.

Una tendencia que ya veníamos documentando

Este movimiento hacia ingredientes más naturales conecta directamente con una tendencia de consumo global que ya identificamos en distintos análisis: según datos de NielsenIQ, el 39% de los consumidores a nivel mundial percibe negativamente a los alimentos ultraprocesados, cifra que sube a 48% entre los consumidores norteamericanos, mientras el 82% exige mayor transparencia en el etiquetado de lo que compra. El propio informe de tendencias de consumo de Euromonitor International para 2026 identificó la búsqueda de simplicidad y autenticidad alimentaria como una de las corrientes de fondo más relevantes del año, evidenciada en el lanzamiento de miles de nuevos productos con reclamos de “natural” durante el último año.

Lo que viene

Con la fecha límite de la FDA para eliminar colorantes sintéticos acercándose a fines de 2026, y con cadenas de comida rápida, fabricantes de alimentos envasados y marcas de consumo masivo moviéndose casi al unísono hacia fórmulas más simples, el caso de In-N-Out se perfila como uno de los ejemplos más visibles de un fenómeno que trasciende ampliamente a una sola marca: el consumidor global ya dejó en claro qué espera encontrar en la etiqueta, y la industria alimentaria, lenta pero sostenidamente, está empezando a responder.

por José Rios