En el marco del Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo, el ministro del Trabajo y Previsión Social, Tomás Rau, participó en una actividad organizada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), donde llamó a fortalecer la prevención, avanzar hacia la meta de cero fatalidades y abordar los nuevos riesgos que están transformando el mundo laboral.

Durante la conmemoración, realizada el martes 28 de abril de 2026, Rau sostuvo que la seguridad y salud laboral constituye un pilar fundamental de la protección social y del desarrollo productivo del país. Según el ministro, resguardar la salud de las personas trabajadoras no solo protege vidas, sino que también contribuye directamente a la sostenibilidad de las empresas.

La autoridad advirtió que Chile no puede “bajar los brazos” frente a los accidentes laborales y enfermedades profesionales. En esa línea, planteó que el desafío país es seguir reduciendo la accidentabilidad, avanzar hacia cero fatalidades y enfrentar las nuevas enfermedades que surgen a partir de los cambios en la organización del trabajo.

Una conmemoración con foco en salud mental y riesgos psicosociales

El llamado del Gobierno se da en un contexto internacional donde la seguridad laboral ya no se entiende únicamente como prevención de accidentes físicos. La OIT ha puesto creciente atención en los factores psicosociales, la salud mental, la digitalización, la inteligencia artificial, el cambio climático y las nuevas formas de organización del trabajo como parte de la agenda moderna de seguridad y salud ocupacional.

De hecho, la OIT recuerda que un entorno de trabajo seguro y saludable es un principio y derecho fundamental en el trabajo. A nivel mundial, el organismo estima que 2,93 millones de trabajadores mueren cada año por causas relacionadas con el trabajo y que 395 millones sufren accidentes laborales no mortales anualmente.

Estas cifras muestran que la seguridad laboral sigue siendo uno de los grandes desafíos del desarrollo productivo. No se trata solo de cumplir normas, sino de instalar una verdadera cultura preventiva en empresas, instituciones y sectores económicos.

Chile: baja la accidentabilidad, pero suben las enfermedades profesionales

La Superintendencia de Seguridad Social (Suseso) presentó su balance 2025 en el marco de esta conmemoración. El informe muestra avances relevantes, pero también nuevas alertas. Durante 2025, el Seguro Social de la Ley N°16.744 protegió a 6.799.806 personas trabajadoras, equivalentes al 72% de la fuerza laboral ocupada del país.

En total, se registraron 215.144 accidentes laborales, de los cuales el 71% correspondió a accidentes del trabajo y el 29% a accidentes de trayecto. La tasa de accidentabilidad laboral, considerando solo mutualidades, mantuvo su tendencia a la baja y se ubicó en torno a 2,4 accidentes por cada 100 relaciones laborales protegidas.

Sin embargo, el balance también mostró una señal preocupante: durante 2025 se registraron 225 personas fallecidas por accidentes del trabajo y 115 por accidentes de trayecto, cifras que reafirman la urgencia de avanzar hacia una prevención más efectiva.

A esto se suma el aumento de las enfermedades profesionales. Según Suseso, estas llegaron a 11.272 casos en 2025, frente a 10.507 en 2024. El incremento se explica principalmente por diagnósticos asociados a salud mental y factores psicosociales, que pasaron de representar el 50% del total en 2020 al 76% en 2025.

La salud mental entra al centro de la seguridad laboral

Uno de los datos más relevantes del informe es que la salud mental se consolidó como la principal categoría de enfermedad profesional en Chile, superando a las enfermedades musculoesqueléticas y audiológicas. Además, Suseso informó que 1 de cada 5 centros de trabajo evaluados presentó condiciones de riesgo psicosocial medio o alto, según el Cuestionario de Evaluación del Ambiente Laboral y Salud Mental aplicado a más de un millón de trabajadores durante 2025.

Este cambio obliga a mirar la seguridad laboral desde una perspectiva más amplia. Hoy los riesgos no están solo en una máquina sin protección, una caída, una exposición química o una mala postura. También pueden estar en jornadas excesivas, presión permanente, acoso, falta de autonomía, sobrecarga, precariedad, mala organización del trabajo o liderazgos deficientes.

La superintendenta subrogante de Seguridad Social, Patricia Soto, señaló que los datos muestran una reducción sostenida de la accidentabilidad, pero también un cambio profundo en los riesgos laborales. Según la autoridad, la salud mental y los factores psicosociales son hoy el principal desafío del sistema.

¿Por qué este tema importa para el agro?

Para el sector agrícola, la seguridad y salud en el trabajo es un tema estratégico. El agro combina labores físicas, uso de maquinaria, exposición climática, transporte, jornadas estacionales, trabajo en altura, manipulación de agroquímicos, packing, cosecha, riego, cámaras de frío y desplazamientos en zonas rurales.

Esto significa que la prevención debe ser parte del corazón de la gestión productiva. En agricultura, un accidente no solo afecta a una persona y su familia; también puede detener faenas, generar costos, afectar la continuidad operacional, comprometer cosechas y debilitar la confianza entre trabajadores y empleadores.

Además, los nuevos riesgos también llegan al campo. Las olas de calor, la presión por cumplir ventanas de cosecha, la escasez de mano de obra, la temporalidad, la informalidad y la exigencia de productividad pueden aumentar tanto los riesgos físicos como psicosociales.

Por eso, el enfoque preventivo debe avanzar más allá del cumplimiento básico. El agro necesita fortalecer capacitación, protocolos claros, supervisión en terreno, pausas adecuadas, hidratación, protección solar, manejo seguro de maquinaria, uso correcto de elementos de protección personal, buenas condiciones de transporte y ambientes laborales saludables.

Seguridad laboral también es productividad

La frase central que dejó la conmemoración es clara: proteger la salud de las personas trabajadoras también fortalece la sostenibilidad de las empresas. En un país que busca reactivar su economía y generar más empleo, la seguridad laboral no puede verse como un costo adicional, sino como una inversión en productividad, continuidad operacional y reputación.

La prevención reduce accidentes, disminuye ausentismo, evita pérdidas, mejora el clima laboral y fortalece la confianza. En sectores como el agro, donde muchas faenas dependen de coordinación, experiencia y trabajo en equipo, cuidar a las personas es también cuidar la producción.

El desafío para Chile será avanzar hacia una cultura preventiva real, capaz de adaptarse a los cambios del mundo laboral. Esto implica reforzar fiscalización, mejorar formación, incorporar salud mental, actualizar protocolos y asumir que la meta de cero fatalidades no es un eslogan, sino una responsabilidad compartida entre Estado, empresas y trabajadores.

La seguridad y salud en el trabajo ya no es solo una obligación legal. Es una condición mínima para un desarrollo productivo moderno, humano y sostenible.