En un nuevo capítulo de La Conversación del Diario Agrícola, conversamos con Antonio Walker, presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), expresidente de Fedefruta y exministro de Agricultura de Chile. Una conversación que recorrió más de cinco décadas de vínculo con el campo chileno, desde su infancia en Pirque hasta su paso por La Moneda.
Una vocación que nace en la familia
Walker cuenta que su relación con la agricultura comenzó en su infancia, en la comuna de Pirque, donde su familia materna —los Prieto— tenía raíces profundas en el mundo rural. Su abuelo fue el primer alcalde de la comuna, y su madre transmitió una sensibilidad por las plantas y las personas que, según relata, marcó a los nueve hermanos Walker Prieto. Más tarde, una beca deportiva lo llevó a Estados Unidos a estudiar Ciencias de la Fruta mientras jugaba fútbol universitario, experiencia que definió su doble pasión: el deporte y el campo.
De vuelta en Chile, junto a su padre fundó Agropecuaria Huapri en 1988, empresa dedicada a la producción de cerezas, peras y manzanas en la región del Maule, que se convirtió en una de las fruticolas más modernas del país. A lo largo de los años, Walker también impulsó distintas instancias asociativas, como Fruséptima y el grupo de transferencia tecnológica Gestión 2000, donde destaca la importancia de la asociatividad entre agricultores.
El día que se enteró que sería ministro
Uno de los momentos más recordados de la conversación fue el relato de cómo Walker llegó al Ministerio de Agricultura. Tras una reunión con el entonces candidato Sebastián Piñera, en la que le presentó un informe sobre la realidad de la fruticultura chilena, no volvieron a hablar del tema. Meses después, en el lanzamiento de campaña en Olmué, Piñera anunció públicamente que Walker sería su próximo ministro de Agricultura, sin haberlo conversado previamente con él. “Casi me caí de la silla”, relató entre risas.
Durante su gestión como ministro, Walker destaca la exigencia del entonces presidente y una relación de trabajo marcada por el rigor y la lealtad, además de un profundo reconocimiento por la experiencia del servicio público, que describe como “de las cosas más gratificantes” que le ha tocado vivir.
“El campo no para”: una frase que nació casi por accidente
Uno de los pasajes más entretenidos de la entrevista fue el origen de la frase que hoy identifica a Walker en redes sociales. Tras notar que una foto suya junto a un presidente de la República apenas generaba interacción, mientras que un video suyo podando una planta se volvía viral, decidió comenzar a compartir semanalmente labores agrícolas grabadas de forma espontánea. Así nació “el campo no para”, frase que hoy se replica en carteles, saludos y hasta en conversaciones cotidianas a lo largo de Chile.
Para Walker, el objetivo detrás de sus redes sociales no es personal, sino comunicacional: mostrar el trabajo, la innovación y el esfuerzo que hay detrás de la producción de alimentos, en un país donde —según sus palabras— el mundo urbano desconoce en gran medida la realidad del mundo rural.
El desafío pendiente: cerrar la brecha tecnológica
Consultado por el posicionamiento de Chile en materia agrícola, Walker fue enfático en señalar que el país cuenta con una de las agriculturas más modernas del mundo, pero que persiste una brecha significativa entre los productores con acceso a tecnología de punta y el resto del sector. Según explicó, del total de unidades productivas agrícolas del país, un porcentaje mayoritario corresponde a pequeños agricultores que aún no acceden a las herramientas y conocimientos disponibles para los productores más grandes. Cerrar esa brecha, afirma, es uno de los grandes desafíos pendientes de la agricultura chilena.
Te invitamos a ver la conversación completa con Antonio Walker en el video más abajo.
por Cristián Valenzuela
