En un contexto donde la agricultura enfrenta desafíos como el cambio climático, el alza en los precios de fertilizantes tradicionales y la presión por producir alimentos más sostenibles, los bioinsumos agrícolas y las prácticas de fertilización sustentable están ganando relevancia en Chile como alternativa complementaria y amigable con el ambiente. fia.cl+1
Los bioinsumos, definidos como sustancias o agentes biológicos de origen natural aplicados sobre plantas, semillas, suelo o sustratos para mejorar productividad y salud del agro, incluyen biofertilizantes, bioestimulantes, biocontroladores y biomejoradores, entre otros.
Mayor demanda frente a desafíos productivos
La agricultura convencional en Chile ha dependido tradicionalmente de fertilizantes y agroquímicos sintéticos para sostener la producción. No obstante, según expertos, Chile utiliza casi el doble de agroquímicos por hectárea que el promedio de la OCDE, lo que ha impulsado la búsqueda de opciones más sustentables.
Ese escenario de costos altos y necesidades ambientales ha aumentado el interés por bioinsumos, que no solo pueden complementar la fertilización tradicional, sino también mejorar la salud del suelo y reducir la dependencia química sin comprometer rendimiento.
Qué bioinsumos se están usando en el campo
En Chile se observa un crecimiento en el uso de varias categorías de bioinsumos que aportan a la fertilización sustentable:
- Biofertilizantes: productos basados en microorganismos que aumentan la disponibilidad de nutrientes para las plantas, favoreciendo la fertilidad natural del suelo, particularmente nitrógeno y fósforo.
- Bioestimulantes: compuestos biológicos que activan procesos fisiológicos de las plantas, mejorando crecimiento, resistencia al estrés y absorción de nutrientes.
- Biomejoradores del suelo: agentes que contribuyen a la estructura y calidad del suelo, mejorando su aireación, retención de agua y actividad biológica.
- Biocontroladores y bioplaguicidas: soluciones biológicas que reducen la presión de plagas y enfermedades, disminuyendo la necesidad de químicos sintéticos.
Estas soluciones se están incorporando en diversos sistemas productivos, desde hortalizas y frutales hasta cultivos extensivos, como parte de estrategias integradas de manejo sustentable.
Red Chilena de Bioinsumos: articulación y difusión
La Red Chilena de Bioinsumos A.G., constituida como una asociación gremial que reúne a productores, investigadores y empresas del sector, ha sido un actor relevante en promover el uso, regulación y conocimiento de estos productos en Chile.
A través de cursos, seminarios y jornadas técnicas, la red busca capacitar a agricultores, consultores y académicos en la ciencia, regulación y aplicación de bioinsumos, así como vincular a la industria con autoridades y reguladores para avanzar en normativas y estándares.
Sin embargo, la regulación de bioinsumos en Chile aún enfrenta desafíos. Aunque la Ley N°21.349 sobre fertilizantes y bioestimulantes establece normas básicas de composición y etiquetado, expertos advierten que aún faltan lineamientos específicos y claros para facilitar el registro y uso de estos productos en el país.
Experiencias y beneficios prácticos
Proyectos públicos y privados han demostrado que los bioinsumos pueden ser efectivos para fomentar fertilización sustentable, favoreciendo la actividad microbiana del suelo y reduciendo la necesidad de fertilizantes sintéticos. Estos beneficios incluyen:
- Mejor salud y estructura del suelo, con mayor retención de agua y mayor actividad biológica.
- Reducción de insumos químicos, lo que puede disminuir costos y efectos ambientales negativos.
- Mayor resiliencia del cultivo frente a estrés climático y biológico.
Eventos como seminarios organizados por la FIA y la Red Chilena de Bioinsumos han mostrado casos de biofertilizantes de origen microbiano que activan y equilibran la microbiota del suelo, generando condiciones óptimas para los cultivos sin recurrir a altas dosis de químicos sintéticos.
Perspectivas para una fertilización más sostenible
A medida que los agricultores enfrentan mayores costos de insumos y exigencias ambientales de los mercados internacionales, los bioinsumos y la fertilización sustentable se consolidan como herramientas esenciales para una agricultura más resiliente y competitiva.
Sin embargo, el impulso a esta transición requiere educación técnica, marco regulatorio claro y apoyo institucional para que los bioinsumos puedan ser adoptados de forma segura y eficiente por distintos tipos de productores, desde medianos a grandes y pequeños agricultores.
Con mayor articulación entre gremios, investigadores y autoridades, la fertilización sustentable basada en bioinsumos tiene el potencial de transformar prácticas agrícolas tradicionales hacia modelos más sostenibles, reduciendo impacto ambiental y mejorando la eficiencia productiva en Chile.
