Ninguna otra bebida está tan arraigada en la identidad cotidiana de Sudamérica como el mate. Lo que empezó como un ritual sagrado del pueblo guaraní hace miles de años se transformó, en pleno 2026, en una categoría de bebidas funcionales que crece a doble dígito en mercados tan distantes como Medio Oriente, Estados Unidos, Europa y Asia-Pacífico.
Un ritual que nació sagrado, mucho antes de ser bebida cotidiana
El consumo de yerba mate tiene su origen en el pueblo guaraní, una etnia amerindia asentada en lo que hoy son Paraguay, el nordeste de Argentina, el sur de Brasil, Uruguay y Bolivia. Según relata National Geographic, para los guaraníes el árbol de yerba mate era considerado un regalo sagrado de los dioses, y su consumo —masticada o infusionada en una calabaza— cumplía una función que iba mucho más allá de lo alimenticio: ayudaba a resistir el clima riguroso y la fatiga durante largos desplazamientos por los Andes. Con la llegada de los jesuitas en el siglo XVI, la producción se organizó y se intensificó bajo el control de las misiones, dando origen a un circuito comercial que integró a toda la región a través del sistema fluvial de los ríos Paraná y Paraguay.
El desarrollo de la industria moderna tuvo, además, un protagonista puntual: en 1895, el paisajista franco-argentino Carlos Thays resolvió un problema que había frenado durante décadas el cultivo a gran escala —la germinación de las semillas— tras descubrir que estas maduraban al pasar por el aparato digestivo de las gallinas. Ese hallazgo dio origen a la moderna industria yerbatera argentina, que hoy se consolidó como la mayor productora mundial. Según la Unesco, el mate sigue siendo hoy un producto de consumo transversal en la cultura y la economía de Paraguay, Brasil, Uruguay y Argentina, presente en la alimentación diaria de las personas sin distinción de clase social ni ubicación territorial.
Por qué solo crece bien en un puñado de países
La yerba mate (Ilex paraguariensis) es una planta endémica de la región central de Sudamérica, que para desarrollarse necesita una combinación muy específica de humedad, altitud y suelo fértil, condiciones que se dan naturalmente en la llamada selva paranaense. Por eso, solo tres países cultivan yerba mate con relevancia económica a nivel mundial: Argentina, con más de 165.000 hectáreas cultivadas, Brasil, con 85.000 hectáreas, y Paraguay, con 35.000 hectáreas, según datos del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) citados por Diario de Cuyo. Un dato curioso rompe la lógica esperable: Uruguay tiene el mayor consumo per cápita del mundo, pero no cuenta con producción industrial propia por razones de mercado, sabor y clima, aunque existen iniciativas para impulsar su cultivo nacional.
El salto exportador que sorprendió incluso a la propia industria
Las exportaciones argentinas de yerba mate alcanzaron en 2025 un récord histórico por segundo año consecutivo, con US$117 millones en divisas generadas y presencia en más de 50 mercados internacionales, según el propio INYM. El volumen exportado creció 32% interanual, y a comienzos de 2026 Argentina logró activar por primera vez canales directos de exportación hacia China, superando a Brasil como principal exportador de yerba mate después de siete años, según reportó Infobae.
Siria sigue siendo, por lejos, el principal comprador internacional —entre 60% y 80% de las exportaciones argentinas, según el mes y la fuente— una relación comercial que tiene una explicación histórica poco conocida: entre 1850 y 1860, inmigrantes sirios que llegaron a la Argentina se enamoraron del mate y, al regresar a su país, lo adoptaron como propio, al punto que muchas personas en la región hoy lo asocian con una tradición de Medio Oriente. Chile ocupa el segundo lugar entre los compradores, con cerca de 13% del total, seguido de España.
Dónde está creciendo realmente el consumo mundial
Más allá de los mercados tradicionales de Medio Oriente, el crecimiento reciente se explica por la irrupción del mate en categorías de consumo completamente nuevas. En Estados Unidos, las importaciones crecieron 40% en los últimos cinco años, concentrando el 70% de toda la demanda de América del Norte. Europa avanzó 35% en el mismo período, con Alemania y Francia representando la mitad de las ventas regionales, mientras en el Reino Unido las importaciones también subieron 40%, impulsadas por consumidores que priorizan certificaciones orgánicas. La región de mayor dinamismo es Asia-Pacífico, donde las importaciones crecieron 50%, con Japón y Australia liderando la adopción y China empezando a mostrar interés pese a su propia y arraigada tradición del té.
El motor de fondo es estructural: el mate se posiciona como una alternativa natural a las bebidas energéticas y la cafeína sintética, ofreciendo lo que la industria describe como “energía sostenida”, sin el efecto de caída abrupta asociado a otros estimulantes, una narrativa que conecta directamente con la tendencia global de consumo saludable y funcional que ya hemos documentado en Diario Agrícola. El formato listo para beber (RTD) creció 65% a nivel global, desplazando al histórico dominio del producto tradicional en hebras y compitiendo de forma directa con el café frío premium y las bebidas energéticas. A esa narrativa se suma un impulso mediático puntual: con el Mundial 2026 recién finalizado, la industria yerbatera apostó explícitamente al protagonismo de futbolistas como Lionel Messi para reforzar la visibilidad global del ritual del mate, la bombilla y el termo.
Una estrategia conjunta entre los tres países productores
El crecimiento internacional del mate no es solo el resultado de una tendencia de consumo espontánea: detrás hay una estrategia cada vez más coordinada entre los propios países productores. En 2024, Argentina, Paraguay y Brasil conformaron la Federación Internacional Sudamericana de Productores de Yerba Mate, con sede permanente en el Centro Yerbatero Paraguayo y subsedes en Argentina y Brasil, bajo una presidencia rotativa cada tres años. Según explicó Marcelo Hacklander, integrante del directorio del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) de Argentina, “la agenda principal es trabajar en lograr la innovación de productos y hacer la promoción mundial de la yerba”, buscando que cada país pueda ofrecer al mundo su propia variante emblemática —el mate en Argentina, el tereré en Paraguay y el chimarrão en Brasil— dentro de una misma estrategia de expansión conjunta.
A nivel local, el propio INYM despliega además alianzas puntuales para potenciar la exportación: en diciembre de 2025 anunció una articulación con el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) para promover ambos productos de forma conjunta en ferias internacionales, aprovechando los espacios de degustación de carne argentina ya consolidados en Medio Oriente y Europa para sumar también yerba mate. La Cancillería argentina, por su parte, coordina agendas específicas de promoción en ferias como Gulfood en Dubái, Sial Paris y Summer Fancy Food en Estados Unidos, con India ya identificada como uno de los próximos mercados a desarrollar desde cero.
Lo que viene
Con Argentina recién abriendo su primer canal directo hacia China, un formato listo para beber que crece a un ritmo mucho más rápido que el producto tradicional, y una demanda sostenida en mercados tan diversos como Medio Oriente, Norteamérica, Europa y Asia-Pacífico, el mate dejó de ser exclusivamente un símbolo cultural sudamericano para convertirse en una categoría global de bebidas funcionales con un crecimiento que, según toda la evidencia disponible, recién está tomando impulso.
por Juan Lagos
