Tercera generación de una familia agricultora del Maule, Leandro Bustamante administra hoy la empresa familiar junto a su padre y, en paralelo, comparte el día a día del campo en redes sociales bajo el apodo de “Tío Repollo“. En esta conversación con Diario Agrícola cuenta cómo llegó a la agricultura, por qué decidió diversificar los cultivos de su empresa, y qué lo llevó a mostrar su trabajo en TikTok e Instagram.

¿Cómo llegaste al mundo agrícola?

Vengo de una familia agricultora: mi abuelo, ya fallecido, se dedicaba a cultivos tradicionales como papas y remolacha, y era muy conocido en la zona del Maule. Mi papá heredó esa experiencia y siguió cultivando, y yo prácticamente desde que tengo conciencia he estado en el campo. Nunca vi mi vida de otra forma, así que no podría decirte un momento exacto en que empecé: siempre estuvo ahí. Soy tercera generación en esto.

¿A qué se dedica hoy la empresa familiar, y por qué diversificar tanto?

Hoy nos dedicamos principalmente a cultivos semilleros: somos uno de los grandes productores de la zona en repollo semillero y banching, y también producimos maíz semillero, girasol semillero, además de cultivos tradicionales como trigo (incluyendo trigo candeal), remolacha y papas. Sumamos arándanos y también prestamos servicios agrícolas a terceros. Trabajo como administrador en la empresa de mi papá, Agrícola Villa Balal, y en paralelo tengo mi propia empresa, más chica, Agrícola Busalba.

La diversificación no es opcional hoy en día: si te enfocas en una sola cosa, estás poniendo todos los huevos en la misma canasta. Hay que ir buscando nuevas alternativas todo el tiempo.

¿Cómo nace tu contenido en redes sociales y qué buscas mostrar con él?

Parte simplemente por gusto. Yo no asesoro ni tengo pensado hacerlo; hago videos porque siempre me gustó el mundo digital, soy un gran consumidor de TikTok, Instagram y YouTube, y un día se me ocurrió grabarme. Uno de mis primeros videos se hizo viral casi de inmediato, y desde ahí empecé a subir contenido con más frecuencia, primero en TikTok, donde me empezó a ir muy bien casi de la nada, y más tarde en Instagram.

Trato de mezclar videos explicativos con otros más lúdicos, contando mi día a día: por ejemplo, ahora con las lluvias, hablando de un pluviómetro, o mostrando labores cotidianas como el desagüe de los repollos. La gente muchas veces no está tan interesada en el detalle técnico, pero sí en ver cómo son realmente las cosas del campo. Y creo que es importante mostrarlo, porque hay mucha gente que cree que trabajar en el campo es tirar la semilla al suelo y que todo se da solo. En realidad hay un mundo detrás —fertilización, riego, enfermedades— y también se tiende a romantizar el trabajo al aire libre, cuando hay días de helada en que uno preferiría no salir. Pero también tiene su gracia, y me gusta mostrar ambos lados.

Sobre las críticas en redes, no les tomo mucha importancia: si subes contenido, lo más obvio es que aparezcan comentarios negativos, y si no aparecen es porque algo no está funcionando. Trato de enfocarme en los comentarios buenos y de responder siempre con humor. Mi comunidad está más consolidada en TikTok, donde me empezaron a decir “Tío Repollo”.

¿Qué opinas sobre el relevo generacional en el campo, y cómo ves el futuro combinando redes sociales y agricultura?

Es un tema que me preocupa harto. La gente joven, incluida la de mi generación, generalmente no quiere trabajar directamente en la producción de alimentos: yo estudié Agronomía y mis compañeros trabajan en temas relacionados, pero casi ninguno está en el campo mismo. Hoy en la mano de obra prácticamente no hay trabajadores jóvenes chilenos, y eso nos obliga como sector a seguir industrializando la agricultura para depender menos de la mano de obra intensiva.

De cara al futuro, mi idea es seguir combinando ambas cosas. Trabajamos con muchos tipos de cultivos durante todo el año, así que nunca me falta contenido: veo lo que está pasando en el campo día a día y ahí sale el video. Creo que en Chile todavía hay pocos creadores de contenido enfocados en agricultura, así que hay un buen nicho: siendo un país tan agrícola, mucha gente tiene algún familiar o conocido ligado al campo, y eso genera una conexión inmediata en los comentarios. Creo que la gente conoce el campo más de lo que cree, solo falta mostrárselo.


Desde Diario Agrícola creemos que la historia de Leandro refleja un desafío central del agro chileno actual: cómo lograr que las nuevas generaciones se sigan interesando en producir los alimentos que todos consumimos. Seguiremos mostrando a los distintos actores —grandes y pequeños, tradicionales y digitales— que hacen de esta industria algo tan potente y necesario para Chile y Latinoamérica.

por Cristián Valenzuela