La industria frutícola estima que ampliar el riego al año 2030 podría generar retornos por US$ 8.000 millones y 160.000 empleos permanentes. Pero advierte que el tema no figura en la agenda de crecimiento del país.
La fruticultura chilena opera hoy con un techo que no es de mercado. El presidente de Frutas de Chile, Iván Marambio, lo dijo con claridad desde Madrid, en una escala de su gira por India, China y Tailandia: “Hoy el problema no son los mercados para producir, sino que tenemos limitantes internas que nos lo impiden”. La limitante tiene nombre propio: el agua. Diario Financiero
Chile lleva años consolidando su posición como potencia exportadora frutícola. En la última temporada, el sector aportó US$ 8.630 millones y superó por primera vez los 3 millones de toneladas exportadas, consolidando al país como el principal exportador no minero. La meta del gremio es llegar a US$ 10.000 millones al 2028. Sin embargo, Marambio advierte que la escasez hídrica representa el principal obstáculo para sumar nuevas hectáreas productivas: “Tenemos ese talón de Aquiles con el agua. Necesitamos agua para producir. Y no vemos que este tema esté en la agenda de crecimiento del país, y debería estarlo”. PortalAgroChileDiario Financiero
Un problema estructural, no climático
La advertencia del sector privado no llega en el vacío. MeteoChile reportó que en 2025 hubo un déficit nacional de precipitaciones de 25,8%, lo que situó al año como el undécimo más seco desde 1961, confirmando además que Chile acumula 19 años consecutivos con lluvias bajo el promedio histórico. La década 2016-2025 fue la más seca registrada. Diariofruticola
Para la fruticultura, esa secuencia tiene consecuencias directas: la restricción hídrica ya no es una variable climática circunstancial, sino un factor estructural que condiciona inversiones, decisiones productivas y competitividad territorial. SanCarlosOnline
Los embalses de la zona central, columna vertebral del riego frutícola, reflejan esa presión. Los embalses se encuentran al 41,6% de su capacidad, con caídas de caudal de hasta un 56% en el río Teno y de un 42% en el río Tinguiririca respecto al promedio histórico. A eso se suma que cuatro embalses del país están actualmente a menos del 20% de su capacidad. PortalAgroChileEmol.com
La brecha con Perú y la urgencia de planificar
El presidente de Fedefruta, Víctor Catán, puso el problema en perspectiva comparada. Subrayó que con políticas públicas adecuadas el sector podría avanzar mucho más rápido, y que Chile no debería seguir siendo superado por países vecinos como Perú, donde existe una planificación de largo plazo. Su diagnóstico sobre la infraestructura hídrica fue directo: “No hacer nada es lo más caro que hay”. Portal Frutícola
Marambio plantea la misma urgencia en términos de horizonte temporal. Señala que, así como Chile piensa en infraestructura portuaria para 2030 o 2035, el país debe pensar en el agua con la misma lógica de largo plazo. Diario Financiero
Una agenda concreta sobre la mesa
En marzo de 2026, Frutas de Chile presentó al ministro de Agricultura, Jaime Campos, la Agenda Frutícola Procrecimiento, que incluye mayor inversión en desaladoras multipropósito y mejoras en embalses de riego como parte de sus seis medidas prioritarias. El encuentro fue valorado positivamente por el gremio, y se acordó avanzar de manera conjunta en su implementación. PortalAgroChile
El diagnóstico compartido por analistas del sector es que la sequía prolongada en el centro-norte y centro del país obliga a producir con más eficiencia, redefinir zonas aptas para ciertos cultivos y acelerar inversiones en riego, embalses, reutilización, desalación, recarga de acuíferos y manejo hídrico predial. Mundo Agropecuario
Las opciones que los expertos ponen sobre la mesa
El debate técnico sobre cómo enfrentar el déficit hídrico tiene al menos tres ejes: la desalación, los embalses de regulación y la recarga de acuíferos. Los expertos coinciden en que no existe una sola respuesta, sino una combinación de soluciones que debe adaptarse a la geografía de cada cuenca.
La desalación es hoy la apuesta con mayor impulso. Alberto Kresse, presidente de ACADES, advierte que en los próximos 30 a 40 años la disponibilidad hídrica en el norte y centro del país podría reducirse hasta en un 50%, y propone la desalación como la fórmula que permite desvincular el suministro de agua de las precipitaciones, asegurando acceso sostenible para la agricultura. La Tercera
La geografía chilena, en este punto, juega a favor. Álvaro Eyzaguirre, director ejecutivo de FIA, destaca que Chile tiene condiciones inmejorables para ampliar el uso de esta tecnología: una amplia costa de más de 6.000 kilómetros, una geografía angosta que facilita el bombeo del agua hacia zonas agrícolas y cielos limpios que permiten operar en gran medida con energía solar. Minagri
Chile ya cuenta con 26 plantas de desalación operativas distribuidas en siete regiones, con una capacidad de 10,6 metros cúbicos por segundo. Sin embargo, esa infraestructura se concentra en la minería. Extender el modelo al agro requiere inversión, regulación simplificada y certeza jurídica para los proyectos. Portal Innova
Los embalses siguen siendo parte indispensable del esquema, aunque con matices. Regantes y expertos coinciden en que la solución óptima depende de las características de cada cuenca: en territorios con lluvias muy concentradas y mal distribuidas, los embalses son insustituibles para hacer posible la agricultura de riego. La DGA ha identificado este diagnóstico con precisión: los Planes de Gestión Estratégica de 47 cuencas del país proponen soluciones con valoración económica, que incluyen la construcción de embalses, plantas desaladoras y mejoras en la gestión para garantizar el acceso al agua. CPICPI
La recarga artificial de acuíferos y el reúso de aguas aparecen como complementos relevantes, especialmente en zonas donde los recursos subterráneos aún tienen potencial. Un informe del Consejo de Políticas de Infraestructura plantea que estas nuevas fuentes son fundamentales ante el nuevo escenario hídrico, aunque deben entenderse como complemento de las soluciones tradicionales dependiendo del tipo de cuenca, y requieren altas inversiones y legislación especial. CPI
El agua es una decisión política, no solo un problema técnico
Chile tiene los diagnósticos. Tiene los estudios. Tiene la geografía. Tiene la industria que genera empleo, divisas y desarrollo regional. Lo que falta es la decisión.
La fruticultura no está pidiendo subsidios ni protecciones arancelarias. Está pidiendo algo más básico: infraestructura hídrica con planificación de largo plazo, el mismo estándar con que el país aborda sus puertos, sus carreteras o su red eléctrica. Que el agua entre en esa misma categoría de apuesta estratégica no es un capricho del sector privado. Es una condición para que Chile siga siendo competitivo en la próxima década.
El diagnóstico es unánime entre expertos, gremios y organismos técnicos: la megasequía no es un ciclo que se revierta. Es la nueva normalidad. Y frente a una nueva normalidad, la respuesta no puede seguir siendo la gestión de emergencia año a año, con declaraciones de zona de escasez, fondos paliativos y reuniones que no derivan en obras.
Las autoridades tienen hoy una oportunidad concreta. El Ministerio de Agricultura recibió en marzo la Agenda Frutícola Procrecimiento. El Ministerio de Obras Públicas tiene 47 planes de gestión estratégica de cuencas con propuestas técnicas y valorización económica. La industria ha cuantificado el costo de no actuar y el beneficio de actuar. Los expertos han señalado qué tecnologías son viables y cuáles se adaptan mejor a la geografía de cada territorio.
La situación es simple: Chile no puede seguir exportando fruta récord desde huertos con sed. El agua debe entrar en la agenda de desarrollo nacional con la misma seriedad con que se discuten los puertos de Valparaíso y San Antonio. Si el país es capaz de pensar su infraestructura logística a diez años plazo, puede y debe hacer lo mismo con el agua.
La fruticultura chilena tiene mercados. Tiene técnica. Tiene productores que han demostrado resiliencia en condiciones adversas. Lo único que no puede fabricar es el agua que no llega. Eso sí depende del Estado. Y el Estado, hasta ahora, lleva demasiado tiempo respondiendo tarde.
Esta nota se elaboró con información publicada por el Diario Financiero, Portal Frutícola, Diario Frutícola, Mundo Agropecuario, MeteoChile, la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), la Asociación Chilena de Desalación y Reúso (ACADES), el Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI) y la Dirección General de Aguas (DGA), además de declaraciones públicas del presidente de Frutas de Chile, Iván Marambio, y del presidente de Fedefruta, Víctor Catán.
