Una toxina bacteriana detectada en un ingrediente clave de las fórmulas infantiles obligó a retirar productos de Danone, Nestlé y Lactalis en decenas de países, hundió las acciones de las multinacionales lácteas y terminó con nuevas regulaciones europeas. El caso expuso cuán expuesta está la industria de nutrición infantil a un solo proveedor compartido.
A comienzos de 2026, la industria mundial de nutrición infantil enfrentó una de sus crisis de seguridad alimentaria más extendidas de los últimos años. En el centro estuvieron tres de las mayores multinacionales del sector —Danone, Nestlé y Lactalis— y un mismo ingrediente contaminado que terminó afectando productos distribuidos en prácticamente todo el mundo.
El origen: una toxina resistente al calor
Todo comenzó con la detección de cereulida, una toxina producida por ciertas cepas de la bacteria Bacillus cereus (y especies relacionadas), capaz de provocar náuseas, vómitos y calambres abdominales, con potencial de causar cuadros más severos en lactantes. Su particularidad es que se trata de una citotoxina muy estable al calor, lo que significa que, aunque el proceso térmico de fabricación elimine a la bacteria, la toxina que esta ya produjo puede permanecer intacta en el producto final, sin desactivarse ni siquiera al hervir el agua para preparar el biberón.
La contaminación se rastreó hasta un ingrediente específico: aceite de ácido araquidónico (ARA), un componente graso que se agrega a las fórmulas infantiles para apoyar el desarrollo cerebral y de la retina. Según reportes de investigación periodística, el aceite provenía de un proveedor chino identificado como CABIO Biotech, compartido por varias de las multinacionales afectadas.
Una crisis que llegó a 99 países
Según la Organización Mundial de la Salud, los primeros retiros de producto comenzaron el 10 de diciembre de 2025, y hacia el 25 de febrero de 2026 se había identificado que fórmulas infantiles contaminadas habían llegado a 99 países y territorios en seis regiones de la OMS. En ese mismo período se reportaron 144 casos sospechosos o confirmados en diez países.
Nestlé fue la primera en dar la alarma: detectó niveles bajos de cereulida a fines de noviembre de 2025, confirmó la contaminación el 24 de diciembre, y lanzó su retiro público el 5 de enero de 2026. Danone, por su parte, retiró lotes de fórmula infantil de marcas como Aptamil, Cow & Gate y Dumex Dulac en países de Europa, Reino Unido, Singapur y otros mercados, con productos que en algunos casos habían sido fabricados en Irlanda y exportados a varios países de la Unión Europea, el Reino Unido y terceros mercados. Lactalis también retiró voluntariamente lotes de su marca Picot, distribuidos en 18 países.
Las autoridades de seguridad alimentaria de distintos países, coordinadas a través del Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos (RASFF) de la Unión Europea, emitieron las notificaciones correspondientes para bloquear la distribución del producto contaminado.
La controversia por los “retiros silenciosos”
El episodio más polémico llegó con una investigación conjunta de Radio France, RTS de Suiza y RTBF de Bélgica, que acusó tanto a Nestlé como a Danone de haber realizado un “retiro silencioso” antes del anuncio público. Según esa investigación, Nestlé mantuvo detenidas cerca de 838.000 latas de fórmula en una planta del norte de Francia desde el 26 de diciembre, mientras que productos ya distribuidos permanecían en el mercado o en hogares de consumidores sin una alerta oficial ni una notificación inmediata a las autoridades europeas. Nestlé rechazó categóricamente la acusación de retiros silenciosos y explicó que ese período se usó para realizar análisis adicionales y notificar al proveedor y a la industria.
El caso se agravó cuando las autoridades francesas abrieron una investigación sobre la muerte de dos bebés que habían consumido fórmula de Nestlé sujeta al retiro. Según reportes posteriores, fiscales de las ciudades francesas de Burdeos y Angers descartaron un vínculo entre esas muertes y la fórmula retirada, mientras que un tercer caso investigado en la ciudad de Meaux fue transferido a París y seguía en curso.
El impacto bursátil
El golpe financiero fue inmediato y significativo. El 21 de enero de 2026, la acción de Danone cayó cerca de 8% tras conocerse que Singapur había ordenado bloquear un lote de su marca Dumex Dulac, y volvió a caer días después, con derrumbes que llegaron a 12% y hasta 5,9% en distintas jornadas de esa misma semana. Las acciones de Nestlé también se vieron golpeadas, con una caída acumulada de casi 10% durante enero.
El impacto no fue menor para ninguna de las dos compañías: según analistas de Bernstein, citados por la prensa especializada, la fórmula infantil representa cerca del 21% de los ingresos del grupo Danone, mientras que analistas de Jefferies, citados por Reuters, calcularon que esta categoría concentra alrededor del 17% de las utilidades totales de Danone en China, una exposición mucho mayor a la de Nestlé, para quien representa una porción bastante menor de su negocio. Danone estimó que el impacto directo en ventas del primer trimestre estaría entre 35 y 70 millones de euros, mientras que algunos analistas calcularon que el costo total para Nestlé podría superar los 1.000 millones de euros.
La respuesta regulatoria de la Unión Europea
El episodio aceleró cambios normativos concretos. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) estableció una dosis de referencia aguda para la cereulida en lactantes y umbrales de seguridad específicos para esta toxina en fórmulas infantiles. El 25 de febrero de 2026, la Comisión Europea publicó el Reglamento de Ejecución (UE) 2026/459, que introduce controles reforzados sobre las importaciones de aceite de ARA proveniente de China destinadas a la fabricación de fórmulas infantiles, y avanzó en un proyecto de norma adicional específicamente enfocado en los controles de cereulida en este tipo de productos.
Una cadena de suministro con un punto único de falla
Más allá del desenlace judicial y regulatorio, que seguía en curso al momento de escribir esta nota, el caso dejó una lección estructural para toda la industria de nutrición infantil: tres de las mayores multinacionales del rubro, que compiten entre sí en el mercado global, dependían del mismo proveedor para un ingrediente clave de sus fórmulas. Cuando ese insumo falló, la crisis se propagó de forma simultánea a decenas de países y marcas, exponiendo lo vulnerables que pueden ser incluso las cadenas de suministro más sofisticadas cuando se concentran en un solo eslabón crítico.
Fuentes: Organización Mundial de la Salud, Food Safety Authority of Ireland (FSAI), Food Standards Agency del Reino Unido (FSA), Baby Milk Action / Food Safety Magazine, Food Navigator, The Grocer, Investing.com, Euronews, IndexBox, MarketScreener (Dow Jones Newswires), Nutrition Insight, Radio France.
por Juan Lagos
